A Sebastián le sacan los colores del Plan Avanza2
10/02/2009
Ha jugado a hinchar los salvavidas de las Tecnologías de la Información hasta verlos estallar como burbujas de aire

Fuente: www.capitalnews.es  Publicado: 10.02.2009

Al ministro de Industria se le atrasa y se le encoge el plan estrella de su revolución tecnológica. Llegar, ha llegado, pero tres meses después de lo previsto, con menos presupuesto para darle cuerda a las TIC, sin un criterio de medición de la Sociedad de la Información y su convergencia con Europa y con una puerta entrecerrada para las pymes y sólo 663 millones para su modernización. No va más para la patronal del sector. Asimelec dribló el recorte presupuestario del 11% para la Sociedad de la Información el año pasado, pero se lo ha dejado claro, negro sobre blanco, a Sebastián en la puesta de largo del Avanza2: las costuras se le quedan cortas al ministro. Necesita, al menos 1.200 millones de euros más. Si su primera entrega fue un grifo mediador de créditos, el segundo puede ser lo mismo, pero más estrecho y tardío.

Se le han desinflado todos los salvavidas para la industria de las TI: los planes de la TDT, el desarrollo de las redes de nueva generación y los proyectos de modernización de las Administraciones Públicas', la informática verde (green IT), el Plan Nacional de Viviendas y del Plan Renove de Edificios- llamados a impulsar las infraestructuras de comunicaciones- y el hogar digital'. El ministro se clava en la espalda de las promesas los que iban a ser los vectores de su desarrollo. Y, a la vista de que el sector tecnológico español sólo crecerá un 0% en 2009 en el mejor de los casos, esos vectores sólo se moverán a la  velocidad precisa si el Ministerio de Industria los ‘engrasa’ con un fondo adicional de 1.000-1.200 millones de euros anuales, o según la AETIC, hasta llegar a los 5.000 millones, si Moncloa quiere que la crisis económica tenga una “solución digital”.
Sebastián se aferra a las promesas electorales y promete hacer del Plan Avanza 2 el motor público para potenciar sus infraestructuras, mejorar la seguridad, ampliar la capacitación, optimizar la calidad y generar desarrollo industrial alrededor de las nuevas tecnologías. Va para largo. Estará vigente hasta 2012. Antes tendrá que pasar por el cedazo del Partido Popular y su Proposición no de Ley para explicar la eficacia de los más de 8.000 millones de sus tres primeros años de vida. Y si en su etapa inicial supuso la inyección de 5.000 millones de euros en tres años -a los que se añadieron 3.800 millones adicionales procedentes de otras administraciones públicas, entidades sin ánimo de lucro y empresas- , el Ministerio  reserva sólo una partida de 1.500 millones a lo largo del próximo año. 
Hasta el momento, en dos años se han concedido casi 90.000 préstamos al 0% para pequeñas y medianas empresas por valor de 1.800 millones de euros. Y 355 millones de euros a particulares. Otra cosa es el horizonte con el que topan después, con su equipamiento en ristre.  En el Plan Avanza 2 se incentivará, en materia de sociedad de la información, a los ayuntamientos que permitan la colocación de antenas de telefonía móvil, hasta ahora muy problemática. Pero en infraestructuras sigue aún pendiente un proceso de consulta sobre la extensión de la telefonía móvil y el ministerio quiere abrir la banda de 2.500-2.690 megahercios para servicios de movilidad avanzada y transformar las licencias de 900 y 1800 megahercios para que puedan ser utilizadas en servicios de tercera generación.
Sebastián se enreda en las promesas de la TDT aún a costa de sembrar el país de aparatos que estarán obsoletos en dos años. Y la brecha digital se le pone cómoda en el internet rural español. Juega sus fichas con la renovación de la CMT en la nevera; enfada a las operadoras con las licencias de la cuarta generación móvil en dique seco, ancladas por el impasse Euskaltel. Sucumbe en las grietas del ADSL la Carta de Derechos de los Usuarios de Telecomunicaciones. Y tiene el sector de las telecos de uñas ante el castigo de los mercados, las restricciones a la financiación y la encrucijada antipirateo que empareda al titular de Industria frente a la SGAE. La parálisis no tiene sólo apellidos tecnológicos, está hermanada con el ajedrez político de los planes de Miguel Sebastián. Al ministro no dejan de moverle las fichas, propias y ajenas.