Cinco estrategias tecnológicas para aumentar la competitividad de la banca tradicional
03/04/2017
La innovación, el análisis y personalización de la experiencia del cliente, la unificación de los sistemas y canales, la potenciación de la omnicanalidad y el impulso del cambio cultural interno son las propuestas en este sentido de la compañía Liferay.

La nueva era digital ha traído una serie de desafíos en el sector bancario como la irrupción de startups tecnológicas y fintechs, los nuevos canales de relación con los clientes y los cambios de los comportamientos de los usuarios.

En palabras de Carolina Moreno, directora general de Liferay para el Sur de Europa, “ahora, los clientes son más exigentes y esperan experiencias personalizadas. Por un lado, confían, por ejemplo, en poder realizar consultas y operaciones 24 horas al día, 7 días a la semana, en cualquier dispositivo o de forma personal; agrupar sus gastos bajo conceptos generales o compararlos con periodos anteriores; pagar con su móvil o poder ampliar el crédito de las tarjetas mientras están de viaje en Australia a través del móvil. Si los bancos tradicionales no son capaces de hacer esto, otros lo harán”.

En este contexto, la compañía Liferay propone cinco estrategias principales para mantener la competitividad de la banca más tradicional con la ayuda de la tecnología.

1.- Innovación. Para poner en marcha una buena estrategia digital, los bancos deben comprender previamente el comportamiento y las necesidades de sus clientes. En este sentido, potenciar la orientación continua a la innovación y tener las herramientas adecuadas para afrontar los cambios que vienen es esencial para responder a las necesidades cambiantes tanto del entorno como de los clientes.

2.- Análisis y personalización de la experiencia. A través de un mejor conocimiento y comprensión de las experiencias de los clientes en todos los canales se puede obtener una mayor eficiencia. Potenciar la lealtad del cliente y su vinculación a través de la prestación de servicios personalizados repercutirá en el rendimiento del negocio. Esto implica administrar de una forma inteligente los datos provenientes de los diferentes canales y mantener una comunicación con el cliente basada en sus experiencias pasadas, es decir, transformar los datos en valor competitivo.

3.- Unificar sistemas y procesos. Combinar la presencia puramente informativa con la parte más transaccional del banco y los servicios financieros ayudará a controlar mejor la experiencia del usuario y proporcionará el contexto para el compromiso y la fidelización de los puntos anteriores. De hecho, un enfoque de plataforma única que permita la integración de sistemas y personas es la base de las estrategias omnicanal.

4.- Omnicalidad. Este modelo ofrece a los clientes acceso a servicios financieros a lo largo de los canales como si fueran uno solo con interacciones más consistentes. Con un modelo omnicanal, un cliente podría iniciar cualquier operación a través de cualquier canal, con la misma comodidad y con las mismas condiciones, o incluso iniciando la transacción en un canal y finalizándolo en otro diferente.

5.- Cambio cultural interno. Crear una nueva cultura digital no es sencillo, pero es inevitable. Requiere no sólo un cambio tecnológico, sino también una evolución del enfoque tradicional del propio negocio de la banca, pasando de un modelo operativo centrado en los productos a otro, más innovador, focalizado en los clientes. Obviamente, será necesario invertir en tecnología, en consultoría, en recursos y en reciclaje; así como en formación continua de todos los empleados.

Fuente: http://www.ituser.es