La oportunidad del Cloud Computing
03/08/2011
Sin duda alguna este año 2011 está siendo el del despegue definitivo del Cloud Computing: está en boca de todo el mundo y hay multitud de eventos relacionados con el tema. Pero para mucha gente la pregunta principal sigue siendo: ¿Qué es el Cloud Computing? ¿Qué significa ese concepto abstracto que llamamos la nube?

Fuente:  www.cibersur.com  Fecha: 03.08.2011

 En realidad es muy sencillo: por la nube entendemos un conjunto de servidores que en lugar de tenerlos físicamente en nuestras oficinas los tenemos en las instalaciones (datacenters) de algún proveedor. A partir de este punto, en función del nivel de administración que tome el proveedor o el que tomemos nosotros estaremos ante uno de los tres posibles sabores de la nube.

IaaS, PaaS y SaaS

Si el proveedor se limita a hospedar un conjunto de servidores, o de infraestructura (puede tratarse de otro hardware adicional como disco), estamos ante lo que se llama Infrastructure as a Service. Es decir pagamos un tanto para que sea el proveedor quien lidie con todos los problemas inherentes a hospedar un servidor y nos garantice que este estará accesible durante un ratio de tiempo determinado.

No son temas baladís, el proveedor deberá lidiar con temas de electricidad y conectividad por poner dos ejemplos. Pero la administración de este servidor (o conjunto de ellos además del hardware adicional que podamos tener) corre de nuestra parte. Estamos alquilando infrastructura para asegurar que estará siempre disponible.

Ahora bien, si el proveedor además de proveernos unos servidores nos da un conjunto de herramientas para desarrollar contra ellos y nos ofrece unas instalaciones y mantenimiento integrado (p.ej. los servidores serán Windows 2008 Server que se actualizará  automáticamente y además tenemos un conjunto de APIs específicos disponibles) estamos ante lo que llamamos Platform as a Service. 

Ahora no alquilamos infraestructura, ahora alquilamos una plataforma sobre la cual desarrollaremos nuestras aplicaciones.

Y finalmente si además de todo esto el proveedor ya nos ofrece un conjunto de servicios que nosotros usamos como clientes entonces estamos ante el modelo de Software as a Service). Realmente el modelo SaaS es el más antiguo: Hotmail se puede considerar SaaS y existe desde antes de que hablásemos de la nube. Realmente la nube no inventa SaaS, pero sí permite que muchos otros jugadores puedan convertirse en proveedores SaaS.

Antes de la nube este rol estaba destinado a grandes empresas que pudiesen permitirse el enorme coste de adquisición y mantenimiento del enorme conjunto de servidores requeridos. Ahora cualquiera puede alquilar esta infraestructura (a un proveedor de IaaS o de PaaS) y ofrecer sus servicios en régimen de SaaS. Esta es una de las grandes posibilidades de la nube: permitir ofrecer servicios en régimen SaaS a empresas que antes no podían ni soñar en ello.

La estrategia de Microsoft

La estrategia de Microsoft en Cloud Computing se divide en dos grandes bloques, por un lado Windows Azure y por el otro Office 365.

¿Qué es Office 365? Pues resumiendo podríamos decir que se trata de la versión on-line (en régimen SaaS) de la suite de Microsoft Office. Pero incluye no sólo los programas típicamente cliente (hay versiones on-line de Word y Excel p.ej.) si no también una versión de Sharepoint. Exacto: es posible disponer de (casi) toda la potencia de un Sharepoint sin necesidad de pagar ni licencias, ni mantener servidor alguno. Basta con pagar un fijo por usuario y mes.

Por su lado Windows Azure es una oferta puramente PaaS (aunque tiene toques de IaaS, especialmente en el tema de los VM Roles, que no dejan de ser máquinas virtuales). Con Azure tenemos acceso a un conjunto de servidores (denominados Roles) en los cuales podemos instalar nuestros desarrollos, realizados mayoritariamente en .NET (aunque existe la posibilidad de desplegar soluciones Java y PHP sin ir más lejos).

Azure nos ofrece una escalabilidad teóricamente infinita (si nuestra aplicación es escalable, por supuesto) permitiéndonos añadir o eliminar más servidores (roles) para que ejecuten nuestra solución. Asi pues aprovechando Azure podríamos ofrecer nuestra solución en régimen SaaS, pero siempre manteniendo los costes controlados: si el número de clientes aumenta podemos aumentar el número de roles y viceversa. De esta manera alineamos el coste de IT (la tarifa que pagamos por Azure) a las necesidades reales, en vez de basarnos en estimaciones.

¿Es la nube para todos?

Si hay algo claro en informática es que no hay balas de plata, y la nube tampoco lo es. Habrá casos en que sea muy interesante y otros en que puede seguir siendo mejor usar soluciones on-premise. Podemos analizar si nos conviene saltar a la nube desde dos puntos de vista: económico y de riesgo.

Si queremos ofrecer nuestros servicios en régimen SaaS, sin duda alguna la nube nos permite hacerlo ajustando los costes al máximo. Si tenemos aplicaciones con picos de usuarios (previstos o imprevistos) sin duda nos permite ajustar al máximo el gasto (en lugar de tener servidores de más por si acaso). En estos casos debemos valorar si nos conviene ir a Windows Azure.

En el caso de Office 365 debemos comparar el TCO entre una solución on-premise contra el coste mensual fijo por usuario. Existen varios estudios que demuestran que en muchos casos el coste de Office 365 es menor que el de gestionar un servidor on-premise.

Para uno de esos estudios detallados os dejo el enlace a una presentación del Productivity Center de Microsoft que se presentó en el marco del Cloud Day que organizó raona en el Junio de este año en Barcelona y Madrid: http://www.slideshare.net/raona/micp-comparativa-tco-365

Y finalmente en ambos casos debemos tener presente que el riesgo lo hemos trasladado a nuestro proveedor. No debemos preocuparnos de si se va la luz, se preocupa Microsoft. O de si un servidor se rompe, o se estropea. Tampoco de si se cae la conexión a internet. Si nuestra aplicación es crítica y debe tener un alto ratio de disponibilidad debemos valorar usar Azure o Office 365.