Redes sociales obligan a los ejecutivos a redefinir sus espacios de privacidad
14/10/2009
¿Puede hoy alguien considerarse realmente "fuera de servicio”? Facebook, Twitter y la Blackberry, que hacen que el usuario esté disponible 24 horas al día, están borrando la línea divisoria entre la vida profesional y la personal.

Fuente:  www.df.cl/portal2    Fecha:  14.10.2009

De acuerdo a un análisis de Wharton University, el proceso de elaboración de reglas y normas sociales para lidiar con el alcance cada vez mayor de las comunicaciones modernas está dando sus primeros pasos y serán, en gran medida, los individuos y las empresas las que las modelen. Las diferencias entre las generaciones en lo que respecta a la accesibilidad vía Internet también será un factor que exigirá un consenso sobre cómo y cuándo se debe considerar correcto el contacto con compañeros, superiores o clientes.

“Hay problemas enormes de etiqueta en los nuevos medios de comunicación sociales, sobre todo en los del tipo interactivo”, observa Nancy Rothbard, profesora de gestión de Wharton. “¿Qué puede suceder si su jefe decide añadirlo a su lista de amigos de Facebook? Ése es el dilema. ¿Será posible rechazar esa solicitud si no son amigos?”.

Arma de doble filo

De acuerdo con Rothbard, las nuevas tecnologías de comunicación están erosionando las fronteras entre la vida personal y la profesional, lo que para las empresas es “un arma de doble filo”. “Por un lado, permite la flexibilidad. Bajo algunos aspectos, usted gana en eficiencia, pero también puede ser víctima de agotamiento, debido a la posibilidad de estar 100% disponible en cualquiera momento”, afirma.

La Blackberry, por ejemplo, permite a los padres asistir a los partidos de fútbol de los hijos y, al mismo tiempo, mantener contacto con los compañeros de la oficina, pero ahí se ha dejado de respetar una nueva frontera.

Facebook ha transformado la web en el campo de batalla decisivo en lo que se refiere al correcto comportamiento en las redes sociales. Inicialmente mucha gente en el mundo de los negocios intentó usar LinkedIn para contactos profesionales, dejando Facebook para asuntos personales. Gradualmente, sin embargo, compañeros de trabajo, clientes y jefes se volvieron “amigos”.

Una cuestión generacional

Aunque trabajadores y ejecutivos más antiguos pueden tener una página en Facebook, eso no es esencial para ellos. En cambio, los jóvenes que están entrando en el mundo corporativo se comunican por éste y otros medios con una frecuencia mucho mayor. “Actualmente, existe una tensión entre los enfoques de esas dos generaciones”, observa Mónica McGrath, profesora adjunta de gestión de Wharton.

Aunque la "etiqueta" de las redes sociales todavía esté definiéndose, se prevé el surgimiento de formas estandarizadas. Y es que en general, las normas corporativas evolucionan a través de políticas oficiales, sobre todo por la realidad que brota de sus bases. “La pregunta es la siguiente: ¿hasta qué punto se quiere estar disponible? Los jóvenes de hoy están dispuestos a estarlo bastante. Por ello, las normas continuarán evolucionando según la generación que lidere la empresa”, señala McGrath.

Aunque las normas estén en transición, dice la ejecutiva, las empresas no debieran intentar crear normas por medio de políticas oficiales: “las personas tienen que decidir lo que tiene sentido. A mucha gente no le importa si ya es medianoche y el jefe continúa mandando e-mails; pero a algunas esto no les gusta. Si las prioridades de su familia son diferentes de las prioridades de su jefe, ése es un problema que usted tendrá que resolver”.

Ejemplo a seguir

Sigal Barsade, profesora de Gestión de Wharton, agrega que los principales factores determinantes de la socialización en cualquier empresa son constituidos por el modelo de administración de los gestores. Los trabajadores observan a los gerentes y sus supervisores inmediatos para ver lo que es aceptable y, mejor aún, lo que es recompensado dentro de la empresa. Eso tiene mucho más peso que las reglas corporativas dictadas por el departamento de recursos humanos.

Con todo ese poder, ¿los gerentes no empezarían a exigir disponibilidad ilimitada todo el tiempo? No necesariamente, dice Barsade. “Los gerentes reconocen, cada vez más, las desventajas de la disponibilidad constante y, tal vez, tengan hasta que impedir a los empleados que usen excesivamente tecnologías como el Blackberry, pues ellos mismos tendrían que estar igualmente disponibles en el otro extremo de la relación, lo que podría ser un problema”, sentencia.