La banca encara la zona única de pagos
12/03/2007
Bruselas aprobará en breve una directiva que unifica los sistemas de pagos. La industria espera un texto que podría revolucionar el sector

Miguel M. Mendieta (12-03-2007)

Cinco años después de la llegada del euro, el sector financiero encara otro gran reto: conseguir la creación de una zona única de pagos (SEPA, en sus siglas en inglés). Esto significa, en términos prácticos, que para un ciudadano español será tan fácil domiciliar el recibo del agua en una sparkasse alemana, como en BBVA. O que un empresario polaco podrá cobrar en Varsovia, con total facilidad, un cheque emitido por un banco francés.

El fin parece encomiable, y nadie discute que mejorará la eficiencia de la economía europea, pero el camino para alcanzarlo dista de ser sencillo. Cinco Días y la consultora Accenture han reunido a los responsables del área de operaciones de las principales entidades financieras españolas para debatir sobre los retos y oportunidades que representa la implantación del SEPA.

El proyecto, promovido por la Comisión Europea, está a punto de concretarse. Las previsiones que baraja el sector señalan que a finales de mes los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea aprobarán el texto definitivo y, durante el mes de abril, lo ratificará el Parlamento. Aunque los nuevos estándares comunitarios en medios de pagos ya están definidos, el temor entre bancos y cajas es que el texto establezca un periodo de transición muy breve para adoptar los nuevos instrumentos.

'El gran problema de la integración de los sistemas de pagos europeos es que se está haciendo por cesárea', se queja Javier Santamaría, subdirector general del grupo Santander. Esta visión es compartida por el resto de entidades. Durante el último año, la Comisión ha presionado a la industria financiera para que acelere la adopción del sistema SEPA. Santamaría considera que Bruselas ha pecado 'de un proteccionismo trasnochado' con su actuación.

De la misma opinión es Daniel Sanz, director de tecnología de Banco Popular que entiende que todo el proceso está siendo muy forzado. 'Bruselas está actuando con saña, sometiendo al sector a un fuerte estrés regulatorio. Además, se han provocado muchas contradicciones legislativas', apunta el representante de Popular.

Al margen del modo de implantación, el principal debate en torno a la zona única de pagos es si constituye una amenaza o una oportunidad de negocio. En términos macroeconómicos las ventajas parecen claras. 'El nuevo sistema va a generar riqueza. Se estima la mejora de la eficiencia puede incrementar en un 1% el producto interior bruto de la Unión Europea', apunta Manuel Cobo, subdirector general de Caja Madrid. Este porcentaje es equivalente al presupuesto anual de las instituciones comunitarias.

La cuestión es quién sale ganando y quién perdiendo con esa mejora global de la eficiencia. 'La nueva regulación dará ventajas a alguno de nuestros competidores. ABN Amro, Deutsche Bank y Barclays podrán adaptarse más rápido pues tienen presencia internacional y una mayor masa crítica de clientes', apunta Cobo.

Ámbito de aplicación

El SEPA afecta a las transferencias bancarias, la domiciliación de recibos, los cheques y los pagos con tarjetas. Estos cuatro dominios están englobados en la banca transaccional, una actividad dominada por las economías de escala. 'A río revuelto, ganancia de los grandes' según el representante de Santander, la única entidad española que cuenta con una presencia significativa en Europa Abbey en Reino Unido y varias financieras en el centro y este del continente.

El otro gigante financiero español coincide con su gran rival. Miguel Molina, director corporativo de operaciones de BBVA, considera que el SEPA les permitirá competir en toda Europa 'en pie de igualdad'. Aunque califica al proceso de adaptación como 'una travesía en el desierto', cree que la zona única de pagos será una oportunidad para el banco.

Antonio Blanco, director de foros interbancarios de La Caixa, comparte la misma opinión sobre quién gana con el SEPA: 'En el sector financiero tan sólo se beneficiarán las grandes corporaciones como el Deutsche Bank'. Con el SEPA, un alemán que adquiere una residencia en Mallorca no tendrá que abrir una cuenta bancaria en España para domiciliar el recibo de la electricidad, sino que podrá hacerlo directamente con su oficina de Fráncfort.

Otra ventaja importante para los grandes bancos alemanes, holandeses o británicos es su fortaleza en banca corporativa. Entre sus clientes están las mayores empresas europeas que, a menudo, tienen presencia en todo el continente. Poder ofrecerles soluciones integrales de tesorería o gestión de cobros, para todas sus filiales europeas, les reportará a estas entidades financieras una importante ventaja competitiva.

Las pequeñas entidades financieras pueden convertirse en las grandes damnificadas, agobiadas por la reciente avalancha normativa. Carlos Moradell, director general de Rural Servicios Informáticos, asegura que en los últimos años han empleado cerca del 60% de los recursos humanos de la sección a los cambios regulatorios. El representante de Accenture, Antonio Iglesias coincide con él. 'El exceso de regulación está frenando la innovación en otras áreas de los sistemas de pago, con el consecuente coste de oportunidad que implica', comenta.

Las entidades financieras, además de emplear recursos humanos para adaptarse al SEPA, soportarán un importante coste por la renovación de equipos informáticos. Además, tendrán que informar a sus clientes de las peculiaridades de los nuevos estándares, tal y como ocurrió con la migración al euro. El representante de BBVA considera que, a pesar de que los costes internos van a ser 'muy elevados', no se trasladarán al usuario de banca.

Juan José Burgos, vicesecretario de la plataforma tecnológica de la CECA, se muestra más optimista respecto al coste que soportarán las entidades, especialmente las pequeñas. 'No creo que suponga una amenaza para ellas', apunta. Burgos cree que la experiencia acumulada por España en la adopción de un sistemas de pagos conjuntos, le otorga una importante ventaja respecto a otros países.

Uno de los puntos en los que existe unanimidad es al señalar que España cuenta con la mejor operativa para pagos de toda Europa, y que la adopción de los estándares SEPA podrían hacer más ineficiente nuestro actual sistema. 'Aquí hemos construido nuestro modelo después de 10 años de colaboración, mientras que con el SEPA se nos exige hacer el cambio mucho más rápido y con imposiciones', se queja Antonio Blanco, de La Caixa.

A pesar de los tiras y aflojas entre Bruselas y el sector, lo cierto es que en unos meses los ciudadanos comunitarios dispondrán de un modelo único de transferencias y cheques, un peldaño más en la construcción del mercado único financiero.