Pachtworking: El pluriempleo gana terreno en el mercado laboral europeo
08/08/2007
Con un salario ya no basta. La reducción de costes y la temporalidad obligan a buscar nuevos ingresos

Lidia Conde / FRÁNCFORT (08-08-2007)

Elisabeth Keil es educadora en una guardería de Múnich. Pero los sábados trabaja durante diez horas como cajera en un supermercado. Y en sus ratos libres hace mermelada casera, que envasa y vende luego en la floristería de su barrio. El nuevo pluriempleo o patchworking, como lo llaman en Alemania, afecta a auxiliares de enfermería que una vez concluido su turno trabajan en el servicio de atención ambulante; a policías que se encargan además de la seguridad nocturna de edificios o de estaciones de servicio; o a fontaneros que cobran su sobresueldo como porteros. Es decir, a personas con sueldos por debajo de los 7,5 euros la hora.

El patchworking -pluriempleo, en español-, viejo conocido del mercado laboral americano, crece como corriente laboral en Europa y trata de luchar contra el creciente fenómeno del working poor, los salarios de pobreza. El número de pluriempleados en Alemania asciende, oficialmente, a un 5% de la población activa (2,9% en 2002). Más de dos millones de personas tienen dos o más empleos porque con uno no ganan lo suficiente para cubrir sus necesidades mínimas, según datos registrados por el Instituto de Investigación del Trabajo de Nuremberg, en los que no se incluye la economía sumergida.

En EE UU, 5,6 millones de trabajadores ganan menos de 7,25 dólares por hora, según datos del Economic Policy Institute. Incluso Canadá, con un superávit público millonario desde hace más de diez años, no logra atajar el problema de la pobreza, que afecta a uno de cada diez canadienses y a cada vez más familias. Muchos de los nuevos empleos son temporales. 4,4 millones de personas ganan menos de 10.000 dólares canadienses anuales (unos 7.000 euros); y otros cinco millones, entre 10.000 y 20.000. Uno de cada seis empleados a tiempo completo cobra un sueldo inferior al mínimo para vivir. En la provincia petrolera de Alberta, que nada en dinero, el salario mínimo asciende a cinco euros.

En España más de un millón de trabajadores se han apuntado ya a la corriente del pluriempleo: 615.600 hombres y 428.000 mujeres. Son datos del ministerio de Trabajo correspondientes al año 2006.

Jürgen Peters, presidente del sindicato alemán IG Metall, resume así la nueva precariedad laboral en Europa: 'Las carteras de pedidos están llenas, las fábricas trabajan al máximo, los beneficios bullen, pero a los trabajadores se los quiere liquidar por cuatro perras'. Muchas empresas europeas están sustituyendo el empleo fijo por trabajo precario y temporal.

El 52% de 200 empresas consultadas por IG Metall reconocen que piensan hacerlo o ya lo han hecho. Por ejemplo Nokia, con una plantilla de 650 trabajadores en la producción (en la ciudad de Bochum), dispone de hasta 800 empleados temporales. Para Wincor Nixdorf, en Paderborn, trabajan 647 en la producción, a los que se suman 450 con estatus temporal. La empresa Hella en Paderborn tiene una plantilla de 549 personas de las que 200 están contratadas a través de su propia agencia de colocación temporal, Avitea. Y la firma Miele reconoce que a partir de ahora sólo contratará eventuales.

En este contexto, resurge el debate sobre la oportunidad del salario mínimo, que no está regulado en Alemania. El Instituto de la Economía Alemana advierte que el sueldo mínimo reduce las posibilidades de los poco cualificados de encontrar trabajo, y no lo considera un instrumento efectivo contra los salarios de pobreza. Para otros, sin embargo, es una garantía. Como ha denunciado Peter Struck, jefe del grupo parlamentario socialdemócrata alemán: 'no se pueden permitir sueldos en Europa por debajo de los cuatro euros por hora'.

Una ETT para empleados de la casa

Las agencias de trabajo temporal y los contratos atípicos están cambiando el mundo laboral europeo, advierte el sindicato alemán de servicios Verdi. Y surgen nuevos métodos para presionar todavía más los costes salariales: en Alemania se expande entre las empresas el fenómeno de la creación de agencias temporales propias a fin de disponer para sí mismas de personal eventual y pagar menos; sobre todo en el sector sanitario y en los medios de comunicación. Según Verdi, los hospitales alemanes sólo contratan personal de sus propias agencias de trabajo temporal, con la excepción de los médicos y los puestos directivos. Lo mismo sucede en los medios de comunicación, denuncia el diario alemán Süddeutsche Zeitung, que cita una empresa que transfirió 18 empleados a su filial temporal para luego reemplearlos y eludir así los salarios tarifarios establecidos por el sector y ahorrarse los costes originados por la subcontratación de servicios empresariales.

Para Anna Laborda, profesora de la escuela de negocios Esade, este fenómeno se explica dentro de la dinámica de la globalización del mercado. 'En España, con una tasa de temporalidad elevada, superior al 30%, se ha ido aceptando la moderación salarial en los convenios, pero no se registra esta práctica de la creación de agencias de colocación temporal propias. Quizá porque resulta una alternativa de contratación para las grandes empresas, y aquí en España tenemos más pymes, lo que puede impedir que se instale esta práctica en este país'.

Contra el empleo

¿Horas extra en lugar de más empleo? Según el Instituto de Macroeconomía y de Investigación Económica IMK, la nueva flexibilidad laboral impide nuevas contrataciones. 'El empleo está creciendo menos que en el último boom económico registrado entre los años 1998 y 2000. La razón: la flexibilización y la prolongación de las jornadas laborales. Es decir, trabajan quienes ya tienen trabajo.

En España, a pesar de los millones de empleos creados en los últimos años, el trabajo ha reducido su cuota en la renta nacional desde el 62% de 1992 al 54,4% de 2005. Según datos de la UE y de la OCDE, el fenómeno se produce en España a un ritmo más rápido que en las principales economías europeas y en Estados Unidos. El sueldo medio real ha retrocedido en España un 4% entre 1995 y 2005, situándose en unos 20.000 euros brutos.