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Almunia ha advertido de que 2009 y 2010 serán años "difíciles". De hecho, se prevé que el crecimiento de 2008 sea de un 1,4% en la UE y de un 1,2% en la Eurozona, mientras que en 2009 baje hasta un 0,2% y un 0,1%, respectivamente. En 2010, la situación mejorará mínimamente, ya que el crecimiento subirá hasta el 1,1% y 0,9%, correspondientemente.
Los trabajadores sufrirán de cerca las consecuencias de la crisis. Según el comisario, apenas se crearán nuevos empleos en los próximos dos años, en comparación con los seis millones de nuevos puestos creados entre 2007 y 2008.
"Hay buenas noticias", ha afirmado, no obstante, Almunia. "La crisis está paliando la inflación y el precio del barril del petróleo está a la baja. Pero no hay que menospreciar los retos pendientes", ha añadido rápidamente.
Para hacerles frente, el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios ha apostado por que se utilice más eficazmente la política monetaria: "La reciente bajada de la inflación permite que se reduzcan las tasas de interés y que se mantenga el consumo y la inversión". Además, el Pacto de Crecimiento y Estabilidad "permitirá una caída más suave", ha afirmado.
Almunia ha establecido cuáles deben ser las prioridades de los Veintisiete para paliar los efectos de la crisis en la economía real. En primer lugar, ha apostado por impulsar la productividad y, por tanto, las inversiones en investigación, tecnología e innovación.
En segundo lugar, ha hecho hincapié en la importancia del cumplimiento de la Directiva de Servicios, así como de la puesta en marcha de medidas destinadas a que disminuya el desempleo y las dificultades de las PYME a la hora de invertir.
Finanzas
Por otro lado, el comisario ha hablado sobre la crisis financiera, que "comenzó en el sector bancario y ahora se ha expandido a otras partes del sistema financiero".
La Comisión Europea presentará mañana un conjunto de medidas para reforzar la regulación sobre las agencias de calificación crediticia. Asimismo, tiene previsto analizar los fondos de inversión y el capital de riesgo.
Sin embargo, para Almunia los problemas del mercado financiero deben ser resueltos no sólo a escala comunitaria, sino global.
En este sentido, este fin de semana se reunirá en Washington el G-20 (las potencias mundiales más ricas y las emergentes) para evaluar qué medidas deben tomarse e identificar los errores que se han cometido. A su vez, se establecerán las bases para reformar el sistema internacional financiero. Después de la Cumbre Financiera, se analizará durante un período de 100 días la aplicación de las medidas elegidas.