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29/09/2016
04/02/2015
La tecnología limpia puede, en cierta medida, compensar debilitamiento de los precios del CO2 y, por lo tanto, ayudar a mantener el objetivo de que no se eleve la temperatura más de 2 C, según un nuevo estudio. Incluso si la cumbre climática mundial que se celebra en París a finales de este año tiene éxito en lograr un acuerdo sobre el clima, no podría llevar a cabo importantes reducciones de los gases de efecto invernadero en el corto plazo, pero los objetivos de emisión podrían fortalecerse mediante políticas complementarias.

Fuente: http://www.cibersur.com 

Esas políticas complementarias podrían ser el apoyo a las energías renovables, la prohibición de nuevas centrales eléctricas de carbón y un inicial modesto precio mínimo global del CO2. Si un paquete de políticas así, cuyos componentes ya han sido aprobados en algunos países, se pusieran en práctica a nivel mundial ahora, esto también podría allanar el camino para una economía limpia con rápidas reducciones de CO2 a largo plazo después de 2030.

"La teoría económica sugiere que íbamos a necesitar un precio global sobre las emisiones de gases de efecto invernadero para mantener el calentamiento por debajo del umbral de los 2 grados Celsius y este precio, probablemente, tendría que ser de más de 30 dólares por tonelada de CO2, según estudios anteriores", dice el autor principal Christoph Bertram, del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK), en Alemania.

"Esto parece poco realista dado el historial de las políticas hasta ahora promulgadas", añade, señalando que, por ello, el nuevo análisis examina mejores combinaciones de políticas. "Por primera vez, podemos demostrar que hasta 2030 un precio de CO2 inferior al óptimo de sólo 7 dólares puede iniciar una necesaria transformación del sistema energético si en los mismos estados se promulgan al mismo tiempo una serie de políticas de tecnología", detalla.

Las estrategias de apoyo a la tecnología podrían adoptar diversas formas, desde un sistema de primas para las cuotas para las fuentes de electricidad de baja emisión o créditos fiscales hasta el apoyo directo a la innovación tecnológica, incluyendo la demostración y la ampliación de las tecnologías de captura y almacenamiento de carbono a gran escala (CCS, por sus siglas en inglés).

La regulación de las tecnologías más contaminantes debería completar esta estrategia. Si sólo se impulsan en el mercado las energías renovables, como sucede actualmente en Alemania, el uso del gas natural disminuye mientras que el uso de carbón barato pero sucio no resulta afectado o, incluso, se expande.

"El éxito de las políticas climáticas no sólo requieren la reducción de emisiones en el corto plazo, sino también allanar el camino para la descarbonización en profundidad en el largo plazo", señala el líder del proyecto, Gunnar Luderer, del PIK. "Con este fin, las políticas tecnológicas inteligentemente diseñadas pueden llevar tecnologías ecológicas esenciales al mercado y evitar una mayor acumulación de infraestructuras de emisiones de gases".

A modo de ejemplo, la expansión de la producción de electricidad a carbón no sólo aumenta las emisiones actuales sino que debido a la larga vida útil de las centrales también dificulta la potencial futura reducción de emisiones. La prohibición de nuevas plantas de carbón sin CCS, tal como se aplica actualmente en Estados Unidos, por lo tanto, resulta ser un elemento valioso de una política climática mixta a nivel global.


 




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