Los planes de rescate presentados por París y Ámsterdam han sido autorizados porque el Ejecutivo comunitario estima que respetan sus orientaciones, publicadas el pasado 13 de octubre, sobre cómo los países de la UE pueden apoyar a los bancos en crisis sin violar el derecho comunitario en materia de ayudas de Estado.
El paquete de medidas francés, notificado a Bruselas el martes, consiste en un mecanismo de refinanciación de las deudas para las entidades de crédito. Las autoridades galas han decidido crear una sociedad que recibirá y gestionará las ayudas, que podrán ascender a un máximo de 265.000 millones de euros en lugar de entregarlas de forma directa. Este organismo prestará a las instituciones en crisis títulos garantizados por el Estado, por las que pagarán un precio más elevado al del mercado. Estas operaciones no podrán prolongarse más de cinco años.
Las autoridades francesas deberán ponerse en contacto con la Comisión si entregan una ayuda individual superior a una cierta cantidad predefinida. También se han comprometido a notificarle de nuevo el plan dentro de seis meses para que estudie prolongarlo si la situación de los mercados financieros así lo requiere.
Ayudas holandesas
Por su parte, el régimen de ayudas holandés, presentado a la Comisión el 21 de octubre, establece un sistema de garantías destinado a remediar los problemas de liquidez de los bancos que operan en el país, causados por la caída de los préstamos interbancarios. El régimen de ayudas pretende que el dinero vuelva a circular de modo que los bancos puedan prestar a empresas y particulares y reactivar con ello la actividad económica.
Ámsterdam notificará de nuevo el plan dentro de ocho meses e informará cada seis meses de su puesta en práctica, para que el Ejecutivo comunitario se asegure de que las medidas no se mantengan unas veces las turbulencias financieras hayan terminado.
El Ejecutivo comunitario opina que la iniciativa francesa y la holandesa se adecuan a sus indicaciones del 13 de octubre por varias razones. En primer lugar, porque permiten un acceso no discriminatorio a las ayudas, lo que significa que cualquier institución financiera que opere en estos países podrá beneficiarse de ellas, independientemente de su nacionalidad.
También considera que las medidas tienen un alcance y una duración limitada, por lo que sólo harán lo estrictamente necesario para remediar los problemas de los bancos y evitar de este modo perturbaciones graves a la economía de estos dos Estados miembros. Asimismo, señala que ambos planes incluyen salvaguardas destinadas a minimizar las posibles distorsiones en la competencia.
Neelie Kroes, comisaria europea de Competencia, ha afirmado hoy que la iniciativa holandesa es un "instrumento eficaz" que permitirá a los bancos solucionar sus problemas de liquidez. De la francesa ha subrayado que ayudará a restablecer la confianza en los mercados financieros.
Según Jonathan Todd, portavoz de Kroes, Bruselas adoptará una decisión sobre los planes de ayudas español e italiano la semana que viene.
Al rescate de Hungría
Por otra parte, el Ejecutivo comunitario ha propuesto formalmente conceder a Hungría un préstamo a medio plazo por un máximo de 6.500 millones de euros, para ayudarle a estabilizar su balanza de pagos. Este país redujo su déficit presupuestario de un 9,3% del Producto Interior Bruto en 2006 a un 5% en 2007 y también consiguió reducir su deuda, que sin embargo fue del 65,8% en 2007, la más alta de la región.
A pesar de los progresos, las turbulencias financieras han puesto a Budapest en una situación difícil, por lo que Bruselas ha abogado hoy por concederle esta ayuda, que se espera que reciba el visto bueno de los ministros de Economía y Finanzas de la UE el próximo martes.
Además, Bruselas ha propuesto aumentar de 12.000 millones de euros a 25.000 millones de euros el tope máximo de asistencia financiera que la UE puede entregar a los Estados miembros para que estabilicen sus balanzas de pagos. Esta iniciativa necesita la aprobación del Consejo, que deberá escuchar previamente la opinión de la Eurocámara y del Banco Central Europeo.