El outsourcing y la innovación, dos valores en alza para la consultoría
08/03/2011
La Asociación Española de Empresas de Consultoría (AEC), en su informe anual ‘La consultoría en España. El sector en cifras en 2009’, recoge que la cifra total de facturación del sector alcanzó los 9.572 millones de euros, con un crecimiento del 0,7% con respecto al ejercicio anterior. Estos resultados hay que valorarlos teniendo en cuenta que el PIB de la economía española cayó 3,4 puntos en dicho año. Del período 2004 a 2009, el PIB español creció, en euros corrientes, a un ritmo del 4,6%, mientras que las empresas de consultoría lo hacían al 9,1 %.

Asimismo, las empresas del sector han dado ocupación a 113.200 empleados el año 2009, con una generación neta de trabajo de 34.840 puestos entre 2004 y 2009 y con una media de crecimiento del 7,6% en esos cinco años. El 73% de los contratados por las empresas consultoras tenían un título universitario, mientras que sólo el 24 % de los ocupados españoles ha culminado sus estudios universitarios, según la Encuesta de Población Activa (EPA).

 

La preocupación por la formación continua de los empleados de las empresas de consultoría ha supuesto una inversión de 51 millones de euros el año pasado, lo que significa destinar 4,5 veces más que la media de las empresas españolas a esta actividad. La inversión en la formación de sus empleados es algo de lo que la AEC se siente especialmente satisfecha.

Talento y la innovación
Por otro lado, las empresas de consultoría son la clave a la hora de implantar procesos innovadores dentro de las organizaciones, según otro estudio de la AEC: ‘El impacto de la consultoría de innovación en la empresa española‘ presentado también el pasado año. Y para ello, la mayor inversión de las empresas de consultoría es en la captación y formación del talento, aunque no consiga incentivos fiscales para estas actividades.

Teniendo en cuenta que innovación es todo cambio novedoso basado en conocimiento que genera valor, los proyectos de innovación desarrollados en empresas españolas supusieron en 2009 más del 21 por ciento de sus ingresos totales, lo que representó un total de 386 millones de euros. Las empresas que han contratado servicios de consultoría de innovación consiguieron una ratio media de retorno de 7,7 euros por cada euro invertido.

Estos datos son para nosotros un aliciente y un gran reto para que se reconozca nuestra labor. El cliente no lo está sabiendo reconocer, quizá porque no estamos dando lo suficiente y, además, estamos muy por debajo de lo que el sector representa en otros países europeos. Si conseguimos recuperar la línea de aportación de valor en los trabajos que ofrecemos, estimamos en un 50 ó en un 60 por ciento más el volumen de negocio que podemos lograr en un futuro próximo.

Donde vemos más posibilidades de crecimiento en España es en el outsourcing. Todavía no ha alcanzado la madurez, no en la presentación de servicios, que sí lo ha hecho, sino como mercado. Hay que tener en cuenta las cifras globales que hablan de que el negocio de outsourcing es de 6 billones de dólares, lo que representa cuatro veces el Producto Interior Bruto (PIB) de España. Si tenemos en cuenta que la cifra en España es de 3.733 millones de euros, la gran tarta es muy apetitosa para las empresas y, por supuesto, para los consultores españoles.

Por este motivo, el Value Shore que está desarrollando la AEC, tiene un significado estratégico. El modelo Value Shore es un enfoque innovador del outsourcing tecnológico. Value Shore es una estrategia de competitividad para el sector de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC). Las empresas del sector aportan cercanía geográfica y cultural de España a los países de su entorno que tienen una demanda significativa de este tipo de servicios, con las ventajas derivadas de la especialización sectorial y la capacitación de sus recursos.

Tanto el outsourcing como el resto de servicios que presta la consultoría aumentan la eficiencia y la competitividad nacional y, eso, en última instancia, siempre redunda en una mayor empleabilidad. Es el caso de los países anglosajones y otros del centro de Europa como Alemania, Francia y Holanda, donde los servicios de consultoría tienen más demanda que en España. Es decir, cuanto más trabajo tengamos las empresas especialistas en racionalizar procesos y rentabilizar proyectos, mayor será la competitividad del país y, por tanto, mayores las oportunidades de empleo.


El valor del outsourcing
Durante los últimos tres o cuatro años se ha avanzado mucho en lo que llamamos acuerdos de nivel de servicio sobre cómo medir la eficacia y eficiencia de los servicios contratados. No obstante, aún queda mucho por hacer. Tanto clientes como suministradores debemos encontrar las fórmulas más homogéneas, más justas, para valorar el trabajo que se está externalizando.

Es complicado, pero a no ser que se trate de un trabajo muy exclusivo, siempre tienes la posibilidad de compararte. Pero para poder hacerlo, necesitamos un modelo en el que los servicios que se solicitan y ofrecen sean ciertamente homogéneos. Y en esa comparación de servicios homogéneos es donde creo que radicará el éxito de cara al futuro.

La fuerza de las empresas está en su núcleo de negocios: es decir fabricar aviones o coches, generar energía, transportar mercancías, etc. Alrededor de esto, hay muchas tareas en las que, si se hacen bien, las empresas tienen dos alternativas: crear departamentos que se ocupen de esas tareas o salir al mercado a buscar quién se lo puede hacer mejor, más rápido, más barato y mantener en el tiempo. Y es precisamente en época de crisis cuando tiene mucho más sentido que cada uno se dedique fundamentalmente a lo que sabe hacer y dejar lo accesorio a terceros especialistas. Es la mejor receta para todos: Gobiernos y empresas.

Y, por último, el objetivo de la AEC está en plantear que la relación entre la parte de la demanda del mercado, es decir, nuestros clientes, y la parte de oferta, es decir, nosotros, las empresas de consultoría, se formalice. Intentando ver los contratos, las cláusulas de los contratos, la forma en que se hacen las contrataciones, la manera en que se evalúan los productos, en que se certifican los trabajos. Esto quiere decir que entre todos podamos mejorar la calidad de los trabajos que estamos haciendo y creernos que, con esa homogeneidad y transparencia, podemos conseguir que haya una mayor posibilidad de comparar y, por tanto, una mayor transparencia en la competencia de los servicios. Como resultado habrá una mayor satisfacción, tanto para la demanda, porque va a recibir trabajos de mayor calidad y mejor precio, como para nosotros, las empresas de consultoría, porque ganaremos prestigio.