Emprender en Internet, las piedras y las flores de un camino cada vez más transitado
23/07/2009
Un emprendedor es un tipo que está en la cuerda floja, que no sabe si va a pagar las nóminas a final de mes, que no sabe si va a llegar y que tiene cinco problemas cuando tiene sólo dos manos”. Son palabras de Dídac Lee, un chino-catalán al que muchos califican de ’emprendedor TIC en serie’. Y tiene razón. Si preguntamos a cualquier emprendedor en Internet lo más probable es que destaque lo poco y mal que duerme, el poco (o ningún) tiempo libre que disfruta, los mil problemas que le acosan y la sensación de ir contra reloj en un mercado, el digital, que se mueve a una velocidad que despeina al más engominado. ¿Por qué querría nadie pasar por esto? ¿Quién iba a abandonar un trabajo por cuenta ajena estable y en muchas ocasiones bien pagado para transitar ese infierno?

Fuente: http://www.red.es   Fecha: 23.07.2009

Quizá la respuesta la podamos extraer en parte de estas palabras de Jaime Estévez: "En este periodo he logrado que tanto yo como otras siete personas podamos trabajar y vivir de lo que nos gusta, he pasado momentos muy buenos y muy malos y he demostrado que el ‘yes, we can’ también se aplica por estas latitudes". Jaime escribe esto en un post en el que conmemora su primer año como emprendedor, tras dejar un buen trabajo y lanzarse a montar una agencia de vídeos "nativa digital" (como él la define), Ágora News. Su blog personal se ha convertido ya en una referencia para muchos emprendedores en Internet por la transparencia con la que cuenta sus dificultades y las de su empresa. Hasta publica los balances de la misma.

Al final, si algo ha de valer la pena, su inicio será difícil. Parece el mantra que se repiten a sí mismo los emprendedores para no desfallecer. No basta con una idea genial y un plan de negocio. Los proyectos requieren financiación para salir adelante y, aunque en Internet "con una mínima inversión inicial (ordenador, ADSL, dominio, servidor y poco más) se pueden alcanzar cifras de negocio muy interesantes", lo cierto es que con el tiempo, cuando un proyecto va teniendo éxito, "las necesidades de inversión son iguales a las de un negocio en la vida real y ahí es donde entra en juego la inteligencia y la experiencia del emprendedor". Lo explica otro emprendedor, Javier Martín, a quien podríamos tildar de meta-emprendedor, ya que su blog, Loogic, es una referencia informativa en el mundo de las start-ups.

Organizándose
En apenas tres años nuestro país ha vivido un ’boom’ en el sector del emprendimiento web. Apartados los rescoldos de la hoguera 1.0 del inicio del milenio, cientos de nuevos emprendedores se suman a una comunidad que crece en influencia. Casi todos ellos conocen o participan directamente de eventos diseñados a su imagen y semejanza, como es el caso de Iniciador, un evento de emprendedores para emprendedores. Iniciador (cuyo nombre paraece contraponerse dentro del mismo campo semántico a la palabra ’emprendedor’) se lleva a cabo de forma mensual en múltiples ciudades de España. La estructura del evento consta de dos partes: la primera comienza con todos los asistentes presentándose brevemente y continúa con una sesión de trabajo en común sobre un tema concreto relacionado con el emprendizaje, o se realiza una charla de un emprendedor experimentado. La segunda parte está orientada al networking e intercambio de ideas. Actualmente emprendedores de más de 14 zonas del país han acudido ya a algún iniciador, desde Madrid -ciudad donde se celebró el primero- a Castellón o la Bahía de Cádiz. Un evento-araña que teje sin descanso una red emprendedora a lo largo y ancho del país. Y no es la única. Desde hace mucho más tiempo también se celebra en Barcelona y Madrid el First Tuesday, capitaneado por otros emprendedores de éxito como Carlos Blanco.

Primeros empujones
Aparte de tener contacto con sus semejantes de ’especie’, el ’homo emprendedoris’ también necesita ’cazar’ (aunque algunos prefieren ’pescar’) su primera financiación, ese ’capital semilla’ que le permita echar a rodar su proyecto. Hace apenas un lustro la única manera era la vía tradicional: acudir al banco de la esquina con el plan de negocio bajo el brazo y explicarle a un señor acostumbrado a conceder créditos a empresas tan ’innovadoras’ como una panadería o un bar que quieres montar una red social vertical en Internet, que interactúe con otras redes a través de las API y que se beneficie de la publicidad contextual por segmentación de target, por ejemplo. No solía funcionar.

Hoy en día, por suerte, esto está comenzando a cambiar, aunque es cierto que queda mucho camino por andar para alcanzar ecosistemas tan favorables al emprendimiento TIC como los que se hallan en algunas zonas del mundo como Sillicon Valley o la Bahía de San Francisco, ambas en California. Algunos de los ejemplos que parecen allanar este pedregosísimo camino inicial del emprendedor son iniciativas que muchas veces adoptan la forma de concurso. Tal es el caso del reciente convocado por el BBVA, el Open Talent, una competición abierta a la participación de cualquier internauta, que entre febrero y marzo votó entre varias start-ups españolas cuál sería la ganadora de un capital-semilla de 100.000 euros.

También es interesante la estructura de SeedRocket, cuyo lema es meridianamente claro:

"Consigue poner en marcha y financiar tu proyecto". Y para ello ofrecen hasta 20.000 euros a los mejores proyectos y hasta la posibilidad de 100.000 en préstamos participativos. Además, lo novedoso de este programa es que no sólo da dinero: el núcleo del proyecto consiste en formar a los emprendedores para que logren el éxito gracias a la experiencia de otros emprendedores veteranos que ya lo saborearon. Y no sólo esto. A nivel Europeo también existe algo muy parecido, el Seedcamp. Durante una semana intensiva distintos profesionales ayudan a los emprendedores a hacer su idea de negocio viable. Después, los cinco equipos seleccionados obtienen financiación y apoyo durante tres meses.

Nadie dijo que fuera fácil. Hay oportunidades, hay empujoncitos, como hemos visto, pero sin duda la del emprendedor es una vida sacrificada que puede tener dulces momentos de éxito pero que en realidad no acaba nunca. El emprendedor no llega a un hito y se sienta a gozar de él. Muchos emprendedores lo son durante toda su vida. Aunque Rosendo no los tuvo en cuenta para su famoso tema, emprender es una manera de vivir. Una manera en la que aparte del mantra que vimos anteriormente ("si algo ha de valer la pena, su inicio será difícil"), también camina bajo una larga noche repleta de estrellas que forman las letras de la máxima de Jean Cocteau: "Lo consiguieron porque no sabían que era imposible".