Las empresas españolas no son conscientes de la importancia de la web corporativa para su reputación y resultados, según un experto
06/10/2015
Si la primera impresión es la que cuenta, el resultado de lo que cualquier usuario puede ver al navegar por muchas páginas web de grandes y pequeñas empresas no puede ser peor.

 Fuente;  www.rrhhpress.com

Así lo afirma el experto en marketing digital y redes sociales, Juan Merodio, quien asegura, además, que “las marcas siguen sin darse cuenta de la importancia de la web corporativa de cara tanto a su cuenta de resultados como a su reputación”.

“Llegar a un portal y tener una mala experiencia significa perder clientes tan rápido como lo que cuesta dar al clic. La web debe ser el primer paso de la identidad digital de marca y la primera herramienta de comunicación directa con el cliente”, añade Merodio.

Y es que, según Merodio, la falta de cultura 2.0 afecta, ya no solo a las propias empresas que no apuestan por sí mismas, sino también a la economía digital española. En este sentido, el experto apunta que “solo el 68% de las empresas españolas cuenta con web, y, en la mayoría de los casos, ésta acaba siendo una mala presentación de la marca. Una realidad que choca de frente con lo que ocurre en países como Finlandia, donde prácticamente no hay nueva empresa que nazca que no lance su web. Tanto es así que, en dicho país, 94 de cada 100 empresas, antes de abrir actividad, se ocupan de tener su web”.

A todo ello se añade, según Merodio, la no adaptación de las webs a dispositivos móviles. “Se está dando poca o nula importancia a datos como los que estiman que en 2015 el número de búsquedas realizadas a través de dispositivos móviles superará por primera vez a las realizadas desde ordenadores”.

Tres ejemplos de malas webs

Merodio aporta, para apoyar sus afirmaciones, “tres muestras claras de malas webs corporativas: Iberdrola, Bankia y Técnicas Reunidas”:

En el caso de Iberdrola, "tanto el diseño de la web como de la versión móvil son poco o nada atractivos. Los contenidos no llaman la atención y son más de interés para la compañía que para los usuarios. La web se basa en el egocentrismo corporativo”, dice Merodio.

En cuanto a Bankia, “el diseño para escritorio es totalmente obsoleto, poco usable, tiene una muy mala organización así como un aspecto visual poco elaborado. Una vez entras, lo que más te apetece hacer es salir. Además, se da muy poca importancia a las redes sociales, y, por lo tanto, vienen a valorar poco al usuario y menos a la atención al cliente”.

En el tercer ejemplo, el de Técnicas reunidas, Merodio señala que “su diseño es anticuado, concretamente del año 2000. La web no está adaptada a móviles. A esto se suma la mala organización de contenidos y el diseño poco coherente”.

Juan Merodio concluye que, en la mayoría de los casos, las empresas se obcecan en apostar por poner en marcha estrategias de marketing sin ser conscientes de que su negocio empieza en su web. “Muchas veces nos centramos en hacer campañas en marketing sin acordarnos que donde primero va el usuario es a la web, y ahí hay que transmitir quién eres y lo que ofreces. De nada sirve poner en marcha un plan de marketing que no se base en esta premisa, ya que solo tendremos usuarios a la fuga que no dejan sus datos”.