Internet, la trinchera revolucionaria
07/02/2011
Las redes sociales han prendido la mecha de las revueltas en los países del Norte de África. Los expertos consideran que las nuevas tecnologías hacen de catalizador y multiplican las protestas

Fuente:  www.deia.com    Fecha:  07.02.2011

SI quiere orquestar una revuelta, es imprescindible dominar las redes sociales. Egipto y Túnez son los últimos ejemplos de protestas que funcionan gracias a la red. Cuando un gobierno controla los medios de comunicación, los sindicatos están bajo vigilancia y cuando las quejas sociales no trascienden, los denominados ciberactivistas recurren a medios como Twitter o Facebook. "Gracias a los sistemas que permiten detectar tendencias en tiempo real (lo que se conoce como trending topics o temas del momento), la gente puede alzar su voz e intentar cambiar las cosas", aclara desde Birmingham Samuel Negredo, profesor del Departamento de Proyectos Periodísticos de la Universidad de Navarra, especializado en ciberperiodismo.

Según los analistas, para organizar la subversión ha sido decisivo este nuevo marco de encuentro entre los ciudadanos que ha permitido multiplicar los reclamos de mayores libertades. No hay que olvidar que se trata de revoluciones twiteadas. "Todos a la plaza Tahrir", "Hasta que Mubarak y su séquito se vayan", son algunas de las frases en Twitter, Facebook y blogs que se pueden leer estos días en Egipto.

Asier Blas, profesor de Ciencias Políticas en la UPV, es más escéptico. "Las revueltas se han ido cociendo en un caldo de cultivo con muchos jóvenes universitarios parados, en un país donde el acceso a la función pública es muy limitado. Yo creo que el papel de las nuevas tecnologías ha acelerado el proceso de expansión de la información y ha propiciado el fenómeno de mimetismo, pero no ha sido decisivo en las convocatorias. La red solo ha podido adelantar las revueltas en el tiempo para que tuvieran éxito a más corto plazo".

Porque las guerras de hoy utilizan la tecnología como un arma más. La peligrosidad del ciberespacio ya ha sido detectada y, por ejemplo, el Gobierno de Hosni Mubarak cerró las comunicaciones y el servicio de móviles e internet para limitar la magnitud de las movilizaciones.

más rápido y más fácil Manuel Castells, catedrático de Berkeley, argumenta que las revoluciones son cosa de jóvenes, y los jóvenes usan las redes. "La conexión entre juventud y la cultura de internet está en la raíz del nuevo poder popular. En Túnez, como en muchos países musulmanes, la mitad de la población tiene menos de 25 años". A su juicio, sin esa nueva forma de comunicación, la revolución tunecina no hubiera tenido las mismas características: su espontaneidad, la ausencia de líderes, el protagonismo de estudiantes y profesionales, junto con los políticos de la oposición y los sindicatos apoyando".

La velocidad con que la información sobre los sucesos de Túnez alcanzó a los egipcios y a sus vecinos de otros países árabes, y la intensidad con que los canales de comunicación virtuales fueron usados para coordinar acciones y concentraciones de calle, permite atribuir a la telefonía móvil y a las redes sociales ese protagonismo como catalizador de las protestas. Aunque a juicio de Asier Blas, se produzca una contradicción notable y es que, "al tiempo que las redes difundían las protestas, en las concentraciones se repartía pan, mezclando metafóricamente las virtudes del siglo XXI con las necesidades del XIX".

Nadie discute, sin embargo, la importancia del papel de los medios interactivos que se han encargado de dar difusión internacional a estas revoluciones. Para el corresponsal de Le Journal en Québec, Taieb Moalla, "Facebook tuvo un papel clave en la revuelta de Túnez, ya que hay dos millones de tunecinos vinculados con la red social que más usuarios tiene en el mundo". "Ha sido a través de la red cómo la población tunecina era consciente de lo que estaba pasando", indica Moalla. Así, varias páginas de Facebook presentaban las listas de mezquitas e iglesias donde esperaban reunirse los convocantes de las protestas. En Egipto, por ejemplo, internet tenía el año pasado 23 millones de usuarios regulares u ocasionales, un aumento de 45% en solo un año.

Incluso, canales de televisión de primer nivel se alimentan de las redes para transmitir información e imágenes. "Al Jazeera complementa su cobertura con material publicado por los usuarios. Aunque advierten de que no pueden comprobar la veracidad de todo lo que difunden, procuran que se corresponda con la información que recaban sus periodistas sobre el terreno", precisa el profesor Samuel Negredo, quien también aclara que internet no ha sido el único objeto de censura. "El régimen de Mubarak retiró las acreditaciones a los periodistas de Al Jazeera, que siguieron informando de forma anónima, e interfiere su emisión en Egipto, aunque con efectos prácticamente nulos, porque otras muchas televisiones han retomado su señal", subraya.