Basilea III impactará de manera significativa en el sector financiero español
26/10/2010

 

 
·         La exigencia de más y mejor capital a las entidades podría penalizar las inversiones y desincentivar la participación en empresas
 
 
Madrid, 26 de octubre de 2010. A pocas semanas de la aprobación de Basilea III, conjunto de medidas relativas a la solvencia, liquidez y endeudamiento de las entidades de crédito, el Centro del Sector Financiero de PwC e IE Business School presenta un análisis en el que se pone de manifiesto el impacto significativo del nuevo marco normativo en el sector financiero español. A pesar de la relevancia de los cambios y de que éstos se han debatido durante meses, los expertos no se ponen de acuerdo sobre la eficacia de las nuevas medidas o sobre cómo repercutirán en el funcionamiento de las entidades.
 
El informe Basilea III y los retos de la banca analiza las principales novedades del nuevo marco regulatorio y sus consecuencias. Después de un largo e intenso periodo de debate por parte de reguladores, entidades y expertos, el estudio clarifica el punto en el que se encuentra la reforma, expone las medidas que se adoptarán y aporta una serie de conclusiones sobre el significado de los cambios anunciados.
 
Entre los elementos más destacados de Basilea III está la exigencia de más y mejor capital. A las entidades se les exigirá más capital mediante unos requerimientos más altos en relación a los activos ponderados por riesgo, así como mediante una ratio de apalancamiento y unos colchones de capital para utilizar en situaciones de crisis. Además habrá una definición más restrictiva del concepto de capital básico –capital y reservas-, dejando fuera a la práctica totalidad de las participaciones preferentes emitidas por la banca española en los últimos años.
 
El informe señala que una mayor capitalización afectará en gran medida a las entidades al tener que financiarse más por la vía del capital que mediante deuda y podría penalizar algunas inversiones al tener consumir mayores recursos propios. La incertidumbre y la volatilidad de los mercados no estimularán precisamente el crecimiento de las emisiones de acciones y otros activos computables, por lo que las entidades, para cumplir los requisitos de recursos propios, pueden verse obligados a vender activos, como participaciones en empresas, inmuebles, bonos, etc. De esta manera, se penaliza el modelo de entidad como accionista de referencia de empresas, lo que hará que esas compañías participadas por bancos y cajas apelen más a los mercados primarios de valores.
 
El nuevo trabajo del Centro del Sector Financiero también señala que los nuevos requerimientos de liquidez impulsados por Basilea III obligarán a transformar los balances de las entidades, lo que podría perjudicar a la banca comercial tradicional. Además, se favorecerá la transformación de fondos de inversión y de pensiones en depósitos bancarios. Asimismo, las participaciones industriales, especialmente las no cotizadas, se verán penalizadas al requerir la entidad mayor financiación estructural (recursos propios y deuda a medio y largo plazo).
 
Otra de las conclusiones del informe se centra en la exigencia de un menor apalancamiento de las entidades, un factor que aportará estabilidad financiera y económica, pero que limitará las inversiones de todo tipo, incluidas las crediticias. 
 
A pocos días de la próxima reunión del G-20 en la que se acordará una redacción más avanzada de Basilea III y a la luz de los documentos que se están manejando, el informe plantea si se ha hecho todo lo que se podía, si persisten interrogantes y si ya es posible centrarse en otras cosas. La respuesta que aporta el trabajo del Centro del Sector Financiero es que se mantienen las dudas sobre el alcance, el impacto y el coste de la reforma.
 
A modo de cierre de su apartado de conclusiones, el informe señala que lo anunciado hasta ahora no es suficiente, quedando muchos aspectos por completar (límites de apalancamiento y liquidez, directrices claras sobre los colchones de capital, ratio de financiación estable neta o enfoque para bancos sistémicos, entre otros). Por último, se recuerda que los bancos tienen mucho por hacer, como planificar sus necesidades de capital y liquidez para el nuevo entorno, asegurar sus procesos de gestión de capital o fortalecer la gestión de riesgos.
 
Finalmente, el informe incluye una mención al calendario de implantación de Basilea III, así como a los próximos pasos, plazos y otras cuestiones a tener en cuenta por parte de las entidades para cumplir de manera adecuada con la reforma propuesta.
 
El Centro del Sector Financiero es una institución de carácter académico puesta en marcha por PwC e IE Business School cuyo objetivo es analizar los retos a los que se enfrenta el sector. Anteriormente, el Centro ha elaborado otros informes sobre el sector financiero español, en concreto, La reestructuración de las Cajas de Ahorros y la reforma de su regulación y Un nuevo modelo para las Cajas de Ahorros.
 
 
Nota:
 
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