La escasa integración tecnológica de las empresas españolas deja insatisfecho al nuevo cliente digital
20/10/2014
Las empresas españolas no están logrando responder eficazmente a las exigencias del nuevo cliente en la era digital y su nivel de adaptación a sus demandas es todavía moderado.

Fuente;  www.rrhhpress.com

Así se pone de relieve en el estudio ' Cliente@2.033Esta dirección de correo electrónico está protegida contra robots de spam. Necesita activar JavaScript para poder verla ', elaborado por PwC con la colaboración del Instituto de Economía Digital de ESIC (ICEMD), que analiza cómo deben prepararse las empresas para el cliente del futuro y que recoge las opiniones de más de 6.000 profesionales del sector y estudiantes universitarios sobre cómo están utilizando las empresas españolas las nuevas tecnologías para relacionarse con sus clientes.

Los encuestados dan una nota de 6,35 sobre 10 al grado de integración tecnológica de las empresas españolas. A nivel país los datos tampoco son mucho mejores; en este apartado la percepción sobre la competitividad de España en el mercado tecnológico mundial es aún más baja, un 5,5. Los directivos españoles son conscientes del gap existente entre las demandas del nuevo cliente y la capacidad para satisfacerlas por parte de sus compañías.

Tres de cada cuatro de los ejecutivos encuestados consideran que las nuevas tecnologías cambiarán profundamente los pilares básicos de su modelo de negocio, y el 78% cree que modificarán las reglas de juego del mercado por la entrada de nuevos competidores.

Para los entrevistados, los aspectos más importantes en la gestión de clientes durante los próximos veinte años son la necesidad de que las empresas sean transparentes, personalicen sus productos y colaboren con sus clientes. Aunque con un grado de influencia también elevado, las menos puntuadas fueron el poder individual y la automatización. Además, un 66% añade como muy importante la necesidad de aplicar la medición de las emociones para la toma de decisiones.

Decálogo para una buena gestión de clientes en la digital

El informe de PwC incluye un decálogo de pasos a seguir para acercarse con éxito al cliente digital:

Gestión en tiempo real: el ahora como norma. Un 84% de los encuestados puntuó como muy importante el nivel en que su decisión de compra se ve condicionada a que las empresas respondan cuando él lo desea.

Eficiencia de los procesos: el cliente que no quiere hacer cosas innecesarias. El 74% de los entrevistados calificó de muy importante invertir el menor tiempo posible en su relación con las organizaciones.

Omnicanalidad: donde esté el cliente.El 91% de los encuestados puntuó por encima de la media la influencia que tiene poder acceder a todos los servicios de forma online.

Gestión de la reputación: escuchar al cliente.Los consumidores tienen la posibilidad de compartir su opinión sobre lo ofrecido, prevaleciendo la opinión de sus semejantes sobre los mensajes que comunica la marca.

Transparencia: ética con el cliente y para el cliente. El cliente demanda un consumo exento de culpa de los problemas sociales que pueden originar algunos modelos de producción actual.

Nueva idea de marca: ser por lo que haces y dicen de ti. Las empresas dejarán de prevalecer por quienes dicen ser; el nuevo cliente valora lo que hacen y los otros dicen de ellas.

Innovación en los negocios: sorprender con lo no visto antes. La diferencia la conseguirán aquellos que sean capaces de ofrecer lo nunca visto antes.

Proceso de compra: adelantarse con la tecnología. Se trata de nuevos conceptos que afectan la decisión de compra. Un 67% de clientes prefieren relacionarse con empresas tecnológicamente avanzadas.

Gestión de la comunicación: di quién eres antes de que lo digan ellos por ti. Planificar, atender y evaluar el mensaje y la opinión existente de la marca es un aspecto ya incorporado en las principales empresas.

Indeterminación del precio: lo que importa es lo que ofrezca. El precio tenderá a dejar de ser el principal factor predominante en la decisión de compra y se trasladaré el foco al valor añadido del producto ofrecido.