Singapur se convertirá en el principal mercado de banca privada en 2013
07/11/2011
• El 70% de los entrevistados destaca las nuevas regulaciones impulsadas, y sus costes de implementación, como la mayor de sus preocupaciones

Singapur desbancará a Suiza como principal centro para la banca privada y la gestión de patrimonios en 2013. El incremento de la presión regulatoria en lugares como Suiza, Londres o Nueva York, está situando a los mercados emergentes como nuevo eje de la industria. Esta es una de las principales conclusiones de la Encuesta Global de Banca Privada 2011, elaborada por PwC, a partir de entrevistas a 275 organizaciones en 67 países distintos. Las compañías del sector deberán revisar sus modelos de negocio y adaptarlos a una nueva generación de clientes más exigentes y a los retos de las nuevas regulaciones impulsadas por las instituciones.

Las economías emergentes ya amenazan el dominio de las regiones que históricamente han liderado el mercado de la banca. En dos años, Suiza perderá el liderato como la región más atractiva para las compañías. Su lugar lo ocupará Singapur que en 2011 se sitúa en la tercera posición. Por su parte, Londres caerá del segundo al cuarto lugar y se verá superada por Hong Kong que se asentará en el tercer peldaño del podio.
Las estimaciones de crecimiento medio de la industria confirman esta transformación. Asia rondará el 20% en 2011, mientras que en la región de Europa, Próximo Oriente y África (EMEA) el porcentaje no alcanzará el 10%. Más bajo aún será en América, donde se situará alrededor del 5%.
 
El traslado, desde los países desarrollados a las nuevas economías emergentes, del eje central del negocio de la banca privada, también se explica por la presión regulatoria en Occidente. Las nuevas exigencias normativas en Europa y, en menor medida, EEUU han impactado profundamente en todos los modelos de negocio de la industria, que ven como desciende su rentabilidad. Esta situación exige fuertes infraestructuras en la gestión de riesgos, con el objetivo de afrontar las distintas iniciativas regulatorias que persiguen proteger a los clientes de las compañías y a salvaguardar sus inversiones.
 
Las respuestas de los encuestados muestran su preocupación en torno a la regulación: el 70% de los entrevistados destaca las nuevas regulaciones impulsadas, y sus costes de implementación, como la mayor de sus preocupaciones. Además, dos terceras partes de los encuestados afirma que sus empresas se encuentran inmersas en varios procesos de cambios para adaptarse a la situación actual.
  
El cliente como centro de la industria
 
La relación con el cliente es un aspecto primordial. Antes de la recesión económica, las compañías centraban sus esfuerzos en la venta de productos, más que en generar una relación de confianza y de lealtad con sus compradores. Cuando la crisis puso a prueba dichos productos, los clientes se percataron de los altos niveles de riesgo asociados, perdieron la confianza con sus asesores y abandonaron el mercado. Para recuperarlos, actualmente existen herramientas que permiten la identificación de nuevos clientes para establecer relaciones que se mantengan al largo plazo.
 
La mejora en la gestión del cliente debe estar encaminada a ofrecerle una mejor experiencia. Para hacerlo, la encuesta recalca que la eficiencia y la efectividad de las operaciones resultan claves. Compartir servicios, el outsourcing y las nuevas tecnologías ganan terreno dentro de las organizaciones. El 60% de los encuestados afirma que ha incrementado su presupuesto tecnológico en los últimos dos años y un 42% el operational budget.
 
Otro aspecto importante de la relación con el cliente es su segmentación. El estudio destaca la importancia de una correcta segmentación de clientes para la elaboración y el desarrollo de una propuesta de valor. El 35% de los clientes con mayor patrimonio acumula el 72% de la riqueza total de la industria y el 68% de los ingresos que genera este negocio.
 
  
Para Alberto Constans, director de PwC responsable de Banca Privada, “el mundo se ha convertido, más que nunca, en una comunidad globalizada. Y este hecho es una realidad en la industria, cuyos costes se han visto reducidos gracias a la generalización de las redes sociales y de innovadoras tecnologías de comunicación personal. Estos avances han permitido la entrada de economías emergentes en el mercado mundial de la gestión de patrimonios, ya que muchos de los nuevos clientes de la industria proceden de esas regiones, que gozan de altos niveles de liquidez.
 
Ante esta situación, la industria tendrá que afrontar importantes desafíos que se centrarán en tres áreas estratégicas: la adquisición y retención de clientes, la transformación de los modelos de negocio y lograr un crecimiento sostenible de los ingresos”