Arte electrónico en España: Año Cero
27/06/2012
Corría el año 1958 cuando llegó a nuestro país la primera computadora: una IBM 650, destinada a la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE). Sin embargo, habría que esperar ocho años más, hasta 1966, para que la primera máquina IBM aterrizara en una universidad española”. Lo afirmó Cristina Velázquez, vicerrectora de Atención a la Comunidad Universitaria de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en la inauguración de la exposición Del cálculo numérico a la creatividad abierta

Fuente: http://blogs.elpais.com

inauguración de la exposición Del cálculo numérico a la creatividad abierta. El Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid (1965-1982), que reivindica la participación de este departamento de la universidad madrileña, el Centro de Cálculo, en la creación artística más vanguardista de la década de 1970 y su influencia en el arte contemporáneo más experimental.

Los artistas pioneros del Centro de Cálculo de la UCM iz-dr Enrique Salamanca, José Luis Alexanco, Lugán, Eusebio Sempere y Abel MartínLa muestra, abierta en c arte c (Centro Arte Complutense) en la Ciudad Universitaria de Madrid hasta el 12 de julio, ha sido concebida por su comisario Aramis López como un homenaje a todos los pioneros, docentes, artistas, teóricos e investigadores, que contribuyeron a la puesta en marcha y el desarrollo del Centro de Cálculo de la UCM, a través de obras de artistas como Lugán, José María Yturralde, Javier Seguí, Gerardo Rueda, José Luís Alexanco, Eusebio Sempere, Lely Grennham, Manuel Barbadillo, Luís Gómez Perales, Ignacio Gómez de Liaño, Ana Buenaventura y la ganadora del Premio Nacional de Artes Plásticas 2011, Elena Asins. La obra de Asins, un claro ejemplo del triste consuelo del más vale tarde que nunca, se mantuvo en el limbo durante décadas hasta de recibir su justo reconocimiento.

López ha seleccionado un abanico de obras, que va desde serigrafías y piezas cinéticas hasta proyectos arquitectónicos, pasando por investigaciones sonoras. Evidentemente hay que ser algo flexibles con la denominación ‘arte electrónico’ y sin duda sería más correcto hablar de 'arte digital', ya que se estaban gestando las primeras experimentaciones pioneras y las piezas utilizaban en el ordenador con el objetivo de generar obras gráficas.

El Centro de Cálculo de la Complutense surgió de la firma de un convenio con la empresa IBM para aplicar las técnicas del cálculo automático a la investigación y situó a la Complutense de Madrid en la vanguardia de la ciencia y la tecnología, gracias a cesión de la primera máquina IBM, que en aquel entonces era una de las cinco con mayor capacidad de procesamiento de todo el mundo. Aquella máquina, una IBM 7090, no cumplió únicamente con su función de procesamiento y producción de información para el soporte del conocimiento científico, sino que desde la UCM articuló la investigación interdisciplinario y la cooperación interuniversitaria.

Sala de máquinas - La IBM 7090 del Centro de Cálculo de la ComplutenseEstas primeras y muy eficaces máquinas no tenían nada que ver con las computadoras actuales. Sus posibilidades, muy avanzadas en relación a la época y su tamaño, que ahora nos parece exorbitado, les ubican en el imaginario colectivo en una esfera casi de ciencia ficción. Incluso, se parecen a lo que la estética contemporánea identifica con las fascinantes maquinarias de la Iniciativa Dharma, que cautivaron muchos seguidores de la célebre serie televisiva Lost (Perdidos).


Resulta imposible calcular el impacto que supuso, para muchas de las personas que pasaron por el Centro, poder iniciarse en el uso de las computadoras para el desarrollo de sus posteriores investigaciones artísticas”, explica Aramis López, subrayando cómo “en aquellos años se generaron estéticas computacionales, teorías sobre las comunicaciones, sistemas de información y muchas de las formas de conocimiento que se están desarrollando en este siglo XXI”.

“A partir de las actividades del Centro de Calculo se generaron muchas y muy variadas líneas de investigación. Se introdujo por primera vez en España el estudio de las gramáticas generativas, lo que significó un gran avance en la formulación tanto de lenguajes naturales como artificiales y las relaciones entre ellos, una línea que siguieron Víctor Sánchez Zabala, Violeta Demonte o Carlos Piera. También se recogieron las tendencias internacionales sobre la introducción de las computadoras en distintas facetas de la enseñanza o la medicina. Desde el propio Centro se diseñaron los planes de estudios para una nueva rama del saber Ciencias de la computación, una asignatura que ya estaba presente en los planes de estudio de universidades de otros países, pero no en España” concluye López.

José IgesEn la muestra hay un ámbito dedicado a las propuestas vinculadas a la música, que incluye partituras, esquemas y archivos audio de Javier Maderuelo, Antonio Agúndez, Emiliano del Cerro y José Iges, y abarca desde la segunda mitad de da década de 1970 hasta 1981, cuando se concluyeron las actividades del Seminario de Arte e Informática. José Iges, uno de los compositores y artistas sonoros e intermedia más reconocido internacionalmente, exhibe unas partituras y una serie de fragmentos audio de las dos obras instrumentales, que realizó con la ayuda del ordenador entre 1979 y 1981. Iges, que desde 1989 colabora con la artista Concha Jerez en la realización de instalaciones, performances, conciertos intermedia y obras radiofónicas, dirigió entre 1985 y 2008 el espacio Ars Sonora en Radio Clásica (RNE), además de ser uno de los miembros fundadores del grupo Ars Acustica de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), que coordinó entre 1999 y 2005.

Todo esto se relata en el libro Ars Sonora. Una experiencia de arte sonoro en radio, editado por el propio Iges y publicado por la Fundación Autor, para celebrar los 25 años del programa radiofónico homónimo, que vertebró las diversas prácticas artísticas que emplean el sonido como soporte y material de trabajo. La publicación se presentó el marzo pasado, en ocasión de Ars Acústica Documental, en el centro Ars Santa Mònica de Barcelona, una la exposición comisariada por José Iges y Concha Jerez, que por primera vez dio a conocer públicamente y en diferentes soportes, una parte del fondo documental, de las actividades realizadas conjuntamente por el grupo de profesionales y artistas relacionados con el arte sonoro vinculados al grupo Ars Acústica. La muestra coincidió con la reunión anual de Ars Acustica, el grupo de trabajo vinculado desde su fundación a la UER, que este año se celebró en el Arts Santa Mònica de Barcelona.


Además de textos de referencia obligada sobre el arte sonoro, el libro incluye dos CDs, con piezas radiofónicas producidas a través de Ars Sonora de Vicenç Altaió, Concha Jerez, Ricardo Bellés, José Iges, Philip Corner, María de Alvear, Luis de Pablo, Julio Estrada, Luc Ferrari, Esther Ferrer, Cristóbal Halffter, Andrés Lewin-Richter, Francisco López, Adolfo Núñez, Eduardo Polonio y Antje Vowinckel.