Así es la sede de PwC junto a la City
22/07/2013
Al entrar en el edificio de PwC junto a la City de Londres, un señor de aire oriental y gran amabilidad saluda a los visitantes y les pregunta en qué puede ayudarles.

Fuente:  www.expansion.com

El recibimiento recuerda más al que ofrece el portero en un hotel de lujo que el que se acostumbra a dar en la sede de una empresa. Este trato no es casual. La nueva sede de PwC quiere ser un lugar diferente para trabajar desde que uno pone un pie en el edificio. Y parte de esta estrategia consiste en dar al complejo una atmósfera de hotel de cinco estrellas.

El señor de la puerta es, en realidad, un guarda de seguridad, pero entrenado con las técnicas de un establecimiento hotelero de lujo. “Nuestra idea es que el edificio sea un lugar donde la gente quiera venir a trabajar, más que un lugar donde hay que ir a trabajar”, explica Paul Harrington, director de gestión de inmuebles de PwC.

Un gran lobby distribuye a los visitantes entre los asistentes a conferencias o cursos organizados por PwC, que se quedan en la planta calle, y los empleados y clientes, que son dirigidos a una segunda recepción en la primera planta, a la que se llega por una imponente escalera mecánica. El concepto hotelero no se limita a la atención al visitante o la imagen de la sede. “Ningún empleado tiene un despacho o mesa fija”, dice Harrington.

“Es como un hotel-oficina: cada trabajador reserva la ubicación donde quiere trabajar, por un máximo de dos semanas, y lleva su portátil encima”. Localización Ubicado junto al río Támesis y con vistas privilegiadas a la Torre y al Puente de Londres, el edificio fue diseñado por el arquitecto Norman Foster e inaugurado en el año 2011. Con 60.849 metros cuadrados divididos en diez plantas, puede acoger a 5.000 de los 11.000 trabajadores que PwC tiene en la capital británica. Aunque es la sede principal de la división financiera de la firma, por su cercanía a los bancos de la City, cualquier empleado puede utilizarla. Esta flexibilidad tiene varias ventajas, según Harrington.

Permite unos ahorros anuales de 12 millones de libras (14 millones de euros) frente a tener sedes con puestos fijos. Facilita atraer talento, ya que los jóvenes prefieren el trabajo flexible. Y promueve e incentiva el contacto personal con clientes y con otros compañeros. Por ejemplo, uno de los aspectos que más llama la atención del edificio es la cantidad de espacios para cafés y pequeñas reuniones informales que hay en todas las plantas. Las bebidas son gratis en el edificio, en un intento por aumentar las charlas entre empleados. “Las mejores ideas surgen siempre de las conversaciones entre colegas. Por eso hemos hecho un esfuerzo en crear estos espacios”, asegura Harrington.

Esta estrategia está resultando muy útil para atraer talento, especialmente el más joven, que busca retos profesionales, pero valora la flexibilidad en el trabajo y un entorno medioambiental con el que se sienta identificado. Ambos valores están presentes en el edifico. “A los llamados Millenials –generación menor de 35 años– les importa el lugar físico donde trabajan y hemos constatado que el nivel de solicitudes para trabajar con nosotros ha aumentado desde que tenemos este edificio”, asegura Harrington. Socios sin despacho Los socios de PwC, generalmente acostumbrados a amplios despachos con vistas, tienen pequeñas oficinas asignadas en el edificio, pero cuando no están las ponen a disposición del resto de empleados. Allí se organizan reuniones improvisadas o se realizan llamadas a clientes que requieren confidencialidad. Ninguna puerta está cerrada si el despacho está vacío.

Cualquier rincón del edificio es susceptible de ser utilizado por cualquier empleado. Las mesas del restaurante, también están diseñadas para facilitar reuniones de equipo cuando hace falta. Ubicada en la tercera planta, la cantina da acceso a una terraza circular al aire libre desde la que se contempla la Torre de Londres. Este espacio, amplio y agradable, lleno de plantas y bancos, se utiliza a menudo para hacer barbacoas o fiestas especiales de la empresa. La comida del restaurante no está subvencionada por la compañía, como ocurre en muchas empresas tecnológicas, como por ejemplo Google, donde todo es gratis. Pero cuenta con precios asequibles. Un plato de pasta cuesta entre dos y tres libras (2,3-3,4 euros).

A pesar de este sistema de trabajo que evita la asignación perpetua de una mesa, los empleados no son ubicados de forma aleatoria, sino que el sistema interno de reservas reconoce los grupos de trabajo establecidos y coloca a los miembros de cada grupo en la misma zona. En cada planta, un equipo de recepcionistas es capaz de informar de quién más está trabajando en ese piso, reforzando la idea de servicio con estándares de la industria hotelera. Menos lujo de lo que parece Los suelos de moqueta clara, los muebles de diseño y unos recepcionistas perfectamente uniformados aumentan la sensación de lujo del edificio, que sin embargo, resulta bastante económico. Harrington asegura que los costes son muy ajustados. El precio del alquiler está en unas 35 libras por metro cuadrado al mes, frente a las 40-45 libras que se paga por los edificios más próximos a la City, ubicada al otro lado del río. El precio también es más asequible porque PwC se comprometió en 2010 a un arrendamiento de 20 años antes de que el edificio estuviera completado.

La marca pudo participar así junto al estudio de Foster en el diseño final del edificio, que forma parte de un complejo de oficinas denominado More London, situado al sur del río, junto al Ayuntamiento de Londres. Se trata de una zona agradable, llena de cafés y restaurantes y con unas magníficas vistas sobre buena parte de la ciudad. De forma semicircular en su interior, las dos alas del edificio de PwC se extienden hacia el río creando una forma que algunos comparan con Millenium Falcon, la nave de La Guerra de las Galaxias. Uno de los cambios más relevantes que sugirió PwC durante las obras fue la instalación de puentes que unen los extremos del edificio cada dos plantas, creando una estructura circular en esos pisos que define las vistas hacia la Torre de Londres y facilita la movilidad interna de los empleados. Otro de las peticiones de PwC fue lograr un edificio ecológico.

El resultado ha sido una sede sostenible, que utiliza aceites reciclados para sus necesidades energéticas, y que el Gobierno británico utiliza como ejemplo nacional a la hora de mostrar edificios medioambientalmente eficientes. El complejo está muy bien conectado por metro y autobús con los principales centros de transporte de la ciudad. De hecho, la sede de PwC apenas cuenta con plazas de aparcamiento para coches porque, dentro de su estrategia medioambiental, se fomenta que los empleados y clientes acudan en metro, en bicicleta o, incluso andando, si vienen de los bancos cercanos de la City. El edificio cuenta con 235 aparcamientos de bicis y un buen número de duchas para que los empleados puedan utilizarlas antes de empezar a trabajar. Al salir del complejo, desde la recepción se puede ver buena parte del edificio y cómo los empleados están organizados.

Los cristales llegan del suelo al techo en todas las plantas, lo que da una sensación de luz y transparencia que pretende ser reflejo de los valores de la compañía, dice Harrington. Ni un papel, ni un dosier a la vista. Es lo que tiene saber que el sitio no es tuyo y que no puedes dejar nada en la mesa cuando es hora de irse.