Cinco aspectos a tener en cuenta para trabajar en el extranjero
05/05/2014
Sin embargo, el proceso de ir a trabajar a otros países implica tener en cuenta una serie de consideraciones que publica el diario ABC a partir de un informe de Ernst and Young.

Fuente: www.compromisorse.com

Hoy en día cada vez son más los que, por falta de oportunidades, se aventuran a probar suerte fuera de España. El año pasado, sin ir más lejos, la población española residente en el extranjero aumentó en un 6,6%. Sin embargo, el proceso de ir a trabajar a otros países implica tener en cuenta una serie de consideraciones que publica el diario ABC a partir de un informe de Ernst and Young.

1. El proceso de adaptación
Empezar a vivir en un país desconocido comporta cuatro etapas que suelen provocar altibajos en el estado de ánimo del emigrante. La primera, denominada exótica i que dura entre uno y tres meses, alimenta la curiosidad del recién llegado, que se comporta como un turista. Pasado este tiempo llega el periodo más delicado, la fase de atención, en el que durante tres meses afluyen los sentimientos de añoranza del país de origen.
Los dos siguientes meses constituyen la fase de ajuste, durante la cual el estado de ánimo mejora notablemente. Finalmente, a partir del octavo mes, se llega a la fase de normalidad, en la que el trabajador respeta y acepta los nuevos valores asimilados.

2. Permiso de residencia
Lo primero que debe tener en cuenta alguien que quiera ir a trabajar a otro país es si el destino forma parte de la Unión Europea. Cabe la posibilidad, sino, que haya un convenio entre los dos estados, como ocurre en España con algunos países americanos. La estancia de turismo normalmente está limitada a 90 días –algunas veces prorrogable–, y hay países, como Brasil, que protegen el mercado laboral local. También hay estados que exigen la demostración de medios económicos para otorgar el permiso de residencia.

3. Convenios con el país de origen
Ernst and Young recomienda a las empresas que mandan a sus trabajadores al exterior que tengan en cuenta su situación personal: soltero, con pareja, con hijos… Cada caso requerirá ofertas distintas para facilitar la integración de toda la familia en el país de destino: cursos de idiomas, oportunidades a la pareja para que se pueda desarrollar laboralmente, ayudas de estudios a los hijos, etc. Que el acompañante consiga la ciudadanía será clave para favorecer la estancia de la pareja en el extranjero.

4. Aspectos fiscales
Para evitar problemas con Hacienda, las empresas cada vez se muestran más preocupadas por el país en el que sus empleados pagan impuestos. Lo primero de todo es determinar el país de residencia habitual: se entiende que el contribuyente permanece en España siempre y cuando permanezca más de 183 días durante el año natural en territorio nacional. A diferencia de la mayor parte de países, en España se cuenta por ejercicio fiscal (es decir, desde enero hasta diciembre) por lo que si se abandona el país antes del 2 de julio para el resto del año ya no se contabiliza como residente en España.

Los contribuyentes no residentes en España pero que deban tributar parte de sus rentas del trabajo en territorio nacional, el tipo impositivo fijo de IRPF es del 24,75% . Por su parte, la renta de capital inmobiliario o patrimonial se grava con un 21%.

5. Consejos para la empresa
Las multinacionales deberían tener un alto grado de comunicación con su trabajador: profundizar en todos los detalles –tiempo, sueldo, condiciones, posibilidad de prórroga…– es vital. Así, Ernst and Young recomienda que haya al menos cuatro reuniones con el empleado, además de un intercambio de información constante. En la primera se le planeta la oportunidad de irse al extranjero con un par de meses de antelación, la segunda sirve para indagar en los aspectos fiscales, culturales y de organización que debería tener en cuenta. Durante la tercera reunión, de acogida, el trabajador conoce a sus jefes y las funciones que se le presuponen; finalmente, al volver al país de origen, una reunión para valorar la experiencia.

Además la consultora también plantea una serie de ventajas para el trabajador, como organizar una visita preliminar, buscarle una vivienda, ofrecerle tres o cuatro billetes de avión al año… En definitiva, intentar igualar las condiciones de las que dispone en el país de origen.