El coche será la cuarta pantalla
27/11/2014
La introducción de Internet y de sensores de todo tipo convertirá a los coches en el otro gran sistema de acceso, después del PC, las tabletas o el teléfono móvil

Fuente;  www.channelpartner.es

En los últimos años, la industria informática y de las nuevas tecnologías ha puesto al coche en el punto de mira. Y es ya son muchos los automóviles, sobre todo los de gama alta, que van provistos de un potente ordenador central y también de sensores y chips para optimizar la conducción y su funcionamiento. Los componentes mecánicos se están transformando y cada vez están adquiriendo una mayor capacidad digital. Según señala el profesor David Bailey, de la Escuela de Negocios Aston de Birmingham, “en los coches de mayor nivel el 50% del valor corresponde a componentes electrónicos”. Un informe de SAP considera que el automóvil se convertirá en la cuarta pantalla en la próxima década, por detrás de la televisión, los ordenadores y tabletas y los teléfonos móviles inteligentes.

 

Según el fabricante alemán de software empresarial, la economía de Estados Unidos podría ahorrar 1,3 billones de dólares (aproximadamente el PIB de España en uno año y un 8% del que exhiben los mismos Estados Unidos) cuando los vehículos autónomos o sin conductor estén circulando y conectados online. Eso será así por los accidentes que se evitarán, el incremento de la productividad resultante de no necesitar conductores humanos o la reducción o desaparición de atascos y el ahorro en combustible.

 

Y es que con la hiperconectividad aplicada a los coches serán frecuentes situaciones como ésta: los sensores del vehículo podrán deducir que los ocupantes tienen sed y enviarán esa información a los sensores de una estación de servicio, que rápidamente mandará ofertas para animarles a que acudan a la tienda de conveniencia. Asimismo, las estaciones de servicio serán capaces de detectar que un vehículo tiene que repostar y le enviará ofertas personalizadas para que lo haga en sus instalaciones.

 

SAP asegura que no habla de ciencia ficción o de un escenario lejano. Y adelanta que en 2016 habrá 210 millones de coches conectados. Además, su informe explicita cambios en los procesos de compra de los propios coches y en lo que esperamos de ellos. En cuanto a las compras de vehículos, un estudio de Accenture citado por SAP dice que algo más de un tercio de los propietarios de vehículos (un 37%) cree que es bastante probable que para la compra de su próximo coche utilice únicamente Internet. Eso sí, Accenture trae malas noticias para los concesionarios, pues insta a las marcas de automóviles a “sustituir los concesionarios por un número reducido de salas de exposición impresionantes y muy atractivas, localizadas en lugares céntricos”. El ahorro les debería servir para invertir en el contacto online con el cliente. Además, Accenture dice que Internet ha permitido la aparición y desarrollo de nuevos fabricantes, al no tener que disponer de una red de establecimientos de venta.

 

Por otro lado, el estudio de Accenture citado por SAP también hace referencia a los cambios que están por llegar en las prestaciones de los vehículos. Así, para el 66% de los encuestados la tecnología del coche es más importante en su decisión de compra que el rendimiento del vehículo en carretera. Para responder a esta demanda generalizada de hiperconectividad, los fabricantes tratan de dotar a los coches del mismo nivel de conectividad que proporcionan los smartphones con modernos sistemas de navegación y centros de entretenimiento digital. Por último, SAP llama la atención sobre los cambios que esta eclosión digital está produciendo en los mismos procesos de fabricación de los coches. Uno de ellos es que se complica mucho el trabajo. Y es que una berlina típica, por ejemplo, puede contener 30 dispositivos electrónicos que el fabricante tiene que ensamblar en su propia planta.

 

Esa dificultad se ve contrarrestada, sin embargo, por la mejora en la gestión de las cadenas de suministro. Los proveedores colaboran a través de Internet, por lo que se reduce el coste de las transacciones. Asimismo, la introducción de sensores en el equipamiento utilizado para la fabricación también está mejorando producción. Se están dando pasos hacia la “fabricación inteligente”, aunque el cambio no está siendo sencillo.