Las cuatro claves para conformar un buen equipo
10/03/2014
De acuerdo con expertos de la firma Ernst & Young, EY, hay cuatro recomendaciones claves que pueden facilitar este proceso.

 Fuente:  http://www.portafolio.co

Escoger a las personas idóneas para conformar un equipo de trabajo eficaz no siempre es tarea fácil. No solo se requiere de seleccionar los perfiles adecuados, sino también que estos se complementen entre sí, para que trabajen armónicamente.

La primera sugerencia es escoger con cuidado el tamaño del equipo, de acuerdo con el trabajo que se va a hacer y las necesidades que se deben suplir.

“Se debe tener en cuenta que los equipos pequeños trabajan con mayor rapidez y que los equipos grandes necesitan de moderadores que permitan manejar la diversidad de ideas”, recomienda la empresa consultora.

En segundo lugar, se debe evaluar qué tipo de personas debe hacer parte del grupo.

“Debe contemplarse que existan dentro del equipo miembros con diferentes capacidades y conocimientos; así como, que existan personas que puedan apoyar la parte técnica y la administrativa”.

En tercer lugar, los expertos recomiendan tener en cuenta los estilos de trabajo de las personas, pues no todos facilitan el trabajo en equipo. Para trabajar en equipo se debe pensar en personas que estén interesadas en el proyecto, que sean entusiastas, optimistas, creativas, abiertas y positivas.

Por último, se debe invitar a las personas a hacer parte del grupo de trabajo. De acuerdo con Ana María Gómez, ejecutiva de Advisory de EY, la clave para mantener el equipo unido es comunicar bien la meta que se quiere alcanzar y el plan para alcanzarla.

También es fundamental asignar responsabilidades de acuerdo con las capacidades de los integrantes del equipo y reconocer los logros de cada uno.

LAS FASES DE LOS EQUIPOS

De acuerdo con Bruce Tuckman, investigador de la teoría de la dinámica de grupo, son cuatro las fases de los equipos.

La primera es una etapa de formación, en la que lo integrantes del grupo aún no se conocen. Le sigue una fase de enfrentamientos, en la que es necesario enfocarse en la meta para evitar conflictos emocionales y choques.

Luego llega la etapa de normalización, en la que los roles están claros y se reconoce al líder del grupo. Por último, entran en la fase del desempeño en la que hay un trabajo armonioso en el grupo.