Deloitte: La crisis amenaza la actual eurozona
09/08/2012
Según el informe Panorama Económico Global de la consultora internacional Deloitte, correspondiente al tercer trimestre del año, la eurozona está en serio peligro por la crisis, sobre todo por las enormes diferencias entre sus países miembro.

La consultora internacional Deloitte ha publicado un informe sobre las perspectivas económicas globales que emite trimestralmente. En su último número pide una consolidación fiscal gradual, y advierte de los peligros de la crisis europea.

En su informe Panorama Económico Global del tercer trimestre de este año, en el capítulo dedicado a la eurozona, su autor señala que “de hecho, la crisis es probablemente más severa ahora que nunca, y está amenazando la viabilidad de la eurozona en su forma actual”.

Una de las amenazas proviene de las enormes diferencias que hay entre lo que podemos llamar el centro y la periferia. Por ejemplo: “El 3,9 por ciento de paro de Austria es la tasa más baja de la eurozona, y en España está la más alta. De hecho, la tasa de desempleo en España está muy ligeramente por debajo de la tasa más alta en los Estados Unidos durante la Gran Depresión, en 1933 (24,9 por ciento)”. La última tasa de paro registrada por Eurostat para España es del 24,3 por ciento.

También observa una gran diferencia en lo que se refiere al déficit. El de Alemania en 2011 fue del -1,0 por ciento, y la media de la UE el -4,1 por ciento del PIB. El déficit de Italia, en esos márgenes, no parece muy abultado, del -3,9 por ciento, pero Italia tiene ya un nivel de endeudamiento que bordea lo insostenible. Frente al centro de la Europa con moneda común, Grecia está en el -9,1 por ciento y España en el -8,9. Portugal está en la media, el -4,2 por ciento, después de un programa de ajuste francamente importante.

A partir de ahí, Alexander Börsch plantea el dilema de política para la solución de la UE. Señala que “se proponen soluciones en el ámbito europeo que incluyen unión fiscal, la introducción de eurobonos, un depósito europeo de seguro y una unión bancaria”. Pero “estas propuestas requerirían un grado de integración mucho mayor del que hay actualmente en Europa”. Y señala que ese camino tiene riesgos. “La pérdida de soberanía nacional no tendría precedentes en la historia de la UE”, mientras que “para ser de alguna relevancia, este paso fundamental debería adoptarse de forma rápida”. No, nos dice el autor, “si la historia es de alguna guía”, ésta nos dice que “la salida de la crisis será, probablemente, un proceso de paso a paso”.

Hay “dos certidumbres” de la economía de la eurozona. Una, que los Estados tienen que desapalancarse “y poner sus cuentas fiscales en orden”. Dos, que la Eurozona necesita crecimiento. Estas dos certidumbres “van de la mano a medio y largo plazo, pero tienden a ser contradictorios en el corto”. Con el elemento añadido de que una política de estímulo fiscal primero es inviable, y segundo, en las actuales condiciones, según el informe, tampoco sería de ayuda. “Dado que no hay alternativa a la consolidación fiscal, hay dos componentes cruciales: el ritmo y el diseño”.

Por lo que se refiere al ritmo, “una aproximación gradual beneficiaría a los países en crisis”, como el nuestro. La UE así lo entiende, y por ello le ha concedido un año más a España para cumplir con ese 3,0 por ciento de déficit. No obstante, señala el autor, “una aproximación gradual requiere un camino claro de reducción del déficit. Después de todo, los inversores quieren asegurarse de que se les devolverá (lo prestado) en algún momento”.

Y luego está la cuestión del diseño. El autor recuerda que “empíricamente, las reducciones de gasto dañan menos al crecimiento económico que los incrementos de impuestos”. Una lección que Mariano Rajoy ha preferido no tomar. Y también señala que “por lo que se refiere al gasto público, la estructura es tan importante como el tamaño”, y debe apostar más por la inversión que por el consumo. Hay que señalar, no lo hace el autor, que las transferencias, como las pensiones (el 44 por ciento del Presupuesto) o las prestaciones por desempleo (algo más del 10 por ciento) están destinadas casi en su totalidad al consumo por sus perceptores, por lo que tampoco favorecen el crecimiento.Fuente:  www.elimparcial.es