España olvida su gran reto: cambiar los horarios de trabajo
07/03/2011
Los españoles son los europeos que más horas trabajan pero de los menos productivos, por lo que los expertos exigen otra jornada laboral

Fuente:  www.xornal.com   Fecha:   07.03.2011

Hace dos años pocos se habrían imaginado que un Gobierno español (y socialista) acabaría aprobando en Consejo de Ministros (que posteriormente validaría el Congreso) una ley que aumenta de 65 a 67 años el límite en la edad de jubilación. Del mismo modo, hoy en día puede parecer impensable que en España se produzca un cambio general en los horarios de trabajo para adaptarlos al modelo europeo, pero los datos respaldan esta propuesta y es posible que las presiones en forma de avisos de otros países no tarden en llegar y el Ejecutivo español tenga que tomar nota, otra vez, de las reformas sugeridas del exterior.

Las últimas medidas adoptadas por Moncloa para contrarrestar los efectos de la crisis están relacionadas con acciones destinadas a reducir el gasto energético, pero eso apenas cambiará uno de los problemas más graves que padece la economía española desde hace décadas. “La gran reforma, la más importante, es conseguir que tengamos unos horarios laborales similares al resto de países de la Unión Europea (UE)”, señala Ignacio Buqueras, presidente de la Comisión Nacional y de la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles (Arhoe).

 MÁS HORAS IMPRODUCTIVAS

Según un estudio realizado el año pasado por la consultora Deloitte para el Gobierno vasco, los españoles trabajan de media 232 horas más al año que el resto de europeos, aunque su nivel de productividad es inferior. Mientras que en países como Bélgica, Austria y Holanda el rendimiento laboral acumulado ha aumentado entre un 7% y 7,5% por persona ocupada en los últimos años, en España este indicador ha descendido en la mayoría de los últimos diez años y, en el mejor de los casos, ha permanecido invariable. ¿Por qué no somos más productivos si trabajamos más?

Hay muchos motivos para que esto sea así, pero en la Arhoe tienen algunas claves que ayudan a entender la magnitud de este problema. Por muy absurdo que pueda parecer, influye más cómo distribuimos nuestras comidas a lo largo del día que algunas medidas puntuales aprobadas por el Ejecutivo para recortar gastos o fomentar el empleo.

En España, la comida más fuerte del día es la del mediodía y la de la mañana, la más ligera, justo al contrario que en muchos países europeos. ¿Por qué esto influye en la economía? La explicación es muy sencilla. Un desayuno fuerte aporta más energías para rendir mejor por la mañana, mientras que un almuerzo pesado reduce el rendimiento en la segunda mitad de la jornada. La Arhoe y la mayoría de los expertos aconsejan realizar un desayuno fuerte para afrontar con más ímpetu el día y consideran que las reuniones y las tareas más importantes deben realizarse por la mañana, dejando para la tarde las más triviales. Según el estudio realizado por Deloitte y los datos aportados por la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios, los españoles dedican de media casi dos horas para comer al mediodía. La mayor parte de ese tiempo, una hora y media, se dedica a cubrir la distancia que separa el trabajo de casa. Para los que no pueden desplazarse hasta su casa, el tiempo que no dedican a comer en esas dos horas, que es la mayoría, suele convertirse en un auténtico despilfarro de productividad y dinero para la empresa. En el resto de Europa, los trabajadores dedican entre 30 y 45 minutos al momento de la comida.

Además de las comidas, Ignacio Buqueras aboga por modificar los horarios de trabajo. “En España está muy arraigada la cultura del presentismo: hasta que no se va el jefe, la gente permanece en su puesto de trabajo, aunque no tenga nada que hacer”, denuncia el presidente de la Comisión. Buqueras propone que, de lunes a jueves, la jornada laboral se inicie entre las 7.30 y las 9.00 horas y termine entre las 16.30 y las 18.00, con un máximo de una hora para almorzar y que se libre la tarde de los viernes. Obviamente, habría excepciones en función del tipo de trabajo, pero el objetivo, según Buqueras, es establecer una jornada flexible, a medio camino entre la jornada continua pura y la partida. Esta última es la que afecta a la mayoría de los ciudadanos. “Pasar 12 horas al día en la oficina no nos ayudará a ser más valorados en el trabajo ni a ser más productivos ni más eficaces”, denuncia Buqueras. El estudio de Deloitte constata que el 40% de los españoles está “poco o nada” satisfecho con su equilibrio de vida.

 EJEMPLOS REALES

Llegados a este punto, surge una pregunta: ¿Tiene efectos concretos en las empresas modificar los horarios laborales? El estudio de Deloitte reveló que el 23,3% de las empresas registraron una mayor productividad tras la implantación de la nueva jornada. A esto se suma una mejoría del clima laboral en el 36,7% de los casos, mejor conciliación en el 30% y un 13,3% mejoraron su servicio a los clientes.

“En la actualidad, podemos ver un fenómeno curioso. Las empresas que más recurren a los horarios racionales, como son las del Ibex 35, obtienen una mayor productividad”, indica Buqueras. Una de esas compañías, la eléctrica vasca Iberdrola, implantó en noviembre de 2007 la jornada continua para 7.300 de sus empleados. La jornada empieza a las siete de la mañana y finaliza a las 15.00 horas, con un margen de media hora en la entrada y la salida. Según apuntaron fuentes de la compañía a Xornal, la productividad ha aumentado desde entonces en 500.000 horas anuales y los índices de siniestralidad y absentismo se han reducido en un 10%. “Hay que tener en cuenta que el 25% de los accidentes se producían por las tardes, que es cuando uno está más pesado”, explicaron desde Iberdrola.

 PREOCUPACIÓN POLÍTICA

Si los datos demuestran que es más rentable para las empresas y, en consecuencia, para la economía española un cambio en los horarios laborales, ¿por qué el Gobierno no lidera una iniciativa para transformar la situación actual? Ignacio Buqueras aseguró a Xornal que se ha reunido con todos los partidos políticos para “propiciar cinco grandes pactos” a nivel estatal. Le han escuchado desde Mariano Rajoy, líder del PP, hasta Cayo Lara, coordinador federal de IU, y, según Buqueras, todos coinciden en que es necesario hacer algo con los horarios españoles. “Todos se han mostrado de acuerdo en que es una asignatura pendiente”, aseguró Buqueras.

Pero esta hipotética reforma necesitaría cambiar muchos hábitos sociales y culturales adquiridos hace años y que se reforzaron en la posguerra española. Uno de los pasos para introducir el cambio es la conciliación de la vida laboral con la familiar, que ha ganado posiciones en los últimos años, pero todavía queda camino. Aunque la economía se componga de números, en la práctica es mucho más que eso y uno de los factores depende de comer más o menos por las mañanas.