La frustración se puede convertir en una epidemia silenciosa de la productividad
20/10/2011
El nuevo libro de Hay Group, The Enemy of Engagement, examina el impacto de la frustración en el empleado

Fuente:  www.equiposytalento.com   Fecha:  20.10.201

La frustración en el trabajo es una epidemia silenciosa que ataca y crece dentro de las organizaciones, sin embargo, rara vez es confrontado o reconocido, tal y como nos comentan en el nuevo libro de Hay Group, The Enemy of Engagement. La frustración desgasta la motivación de los empleados dedicados que realmente se preocupan por sus puestos de trabajo, pero que no obtienen de sus organizaciones el apoyo necesario para poder hacer su trabajo correctamente. Estos empleados suelen ocultar su frustración ante sus superiores, centrándose en hacer bien su trabajo y dejando su descontento en la oscuridad.

“Lo que realmente desean los empleados frustrados es tener éxito en su trabajo, pero se ven perjudicados por las barreras institucionales o la falta de recursos", afirma Mark Royal, co-autor del libro y consultor senior de Hay Group. "Los directivos deben hacer las preguntas correctas y tratar de resolver los problemas rápidamente o se arriesgan a perder los mejores talentos que realmente se preocupan por su organización", añade.

The Enemy of Engagement profundiza sobre la pérdida de productividad en las organizaciones debida a la frustración del empleado. Los trabajadores frustrados representan el 20% o más del total de los empleados, lo que lleva a una mayor pérdida de rendimiento, talento e ingresos, según el estudio de MarK Royal y Tom Agnew.

La clave para minimizar la frustración no se basa sólo en comprometer a los empleados, sino también capacitarles para que puedan trabajar de forma productiva. Los autores de la investigación nos muestran que la combinación entre el compromiso y la capacitación nos conduce a un crecimiento mayor de ingresos y niveles de rotación más bajos. Las empresas en la parte superior del ranking en tanto a compromiso y a la capacitación logran un crecimiento de ingresos cuatro veces y media mayor que las empresas con un ranking alto sólo en compromiso. Además, las empresas que cuentan con los dos: compromiso y capacitación de los empleados, demuestran una reducción total de la rotación voluntaria en un 54%.

"La frustración no es sólo problema del empleado, sino que es una cuestión de la organización", comenta Tom Agnew, co-autor del libro y consultor senior de Hay Group. "Los gerentes deben estar atentos para detectar los indicios de frustración y saber trasladar estas inquietudes a la Dirección", puntualiza.

The Enemy of Engagement resalta los principales impulsores de la frustración y ofrece ideas para que los directores puedan hacerle frente. A continuación nombramos tres de las principales fuentes de frustración:

1. Mala comunicación sobre los objetivos, desempeño: Casi un tercio de los empleados indicaron que sus directivos no les comunican eficazmente las metas y objetivos a sus equipos.
2. La escasez de recursos: Nos comentan que casi un tercio de los empleados no cuentan con los recursos y la información que necesitan para hacer bien su trabajo. Más de la mitad de los empleados expresan su preocupación sobre los niveles de falta de personal en sus áreas de trabajo.
3. La autoridad no está clara: un 30% de los empleados indicaron que no tienen la suficiente autoridad para llevar a cabo su trabajo con eficacia, y más del 40% considera que el miedo a las consecuencias adversas les disuade de realizar acciones o tomar decisiones.