El gran caballo de batalla será rebajar del 20 % la elevada tasa de desempleo
11/04/2012
El informe de primavera de la consultora Ernst & Young dibuja un panorama poco alentador para España.

Fuente:  www.lavozdegalicia.es   Fecha:  11.04.2012

La firma internacional sostiene que las reformas emprendidas por el Ejecutivo «lastrarán» a corto plazo el crecimiento, aunque a la vez «sentarán las bases para asegurar su recuperación cuando la economía comience a crecer». El caso es que no prevé que lo haga a tasas de «alrededor del 2 %» (las que son precisas para crear empleo) hasta el 2015, lo que prolongará la recesión otros dos años.

En un escenario «complicado», marcado por un «alto grado de incertidumbre» (crisis de la deuda soberana, fragilidad de la confianza en los mercados financieros, los desafíos de la consolidación fiscal o el plan de reformas del Ejecutivo), el estudio advierte de la probabilidad de que las compañías reduzcan sus plantillas para «mantener su productividad y rentabilidad». Estiman que la tasa de paro llegará al 25,3 % el próximo año, lo que convierte la lucha contra el desempleo en el gran caballo de batalla.

 

Cambiar el modelo

A la pregunta de si el país está abocado a convivir con una elevada tasa de paro estructural, la respuesta de los expertos no es única. «Los think tanks ya están hablando de tasas de desempleo para después de la crisis de entre el 12 y el 18 %, con intervalos medios del 14-16 %. Eso es una barbaridad, es terrorífico para España», señala Niño Becerra, para quien la salida a la situación será traumática, ya que hay que cambiar de modelo. «La única solución, y póngala entre comillas porque es horrorosa, es potenciar únicamente aquello que tiene posibilidades. El clúster aeronáutico de Toulouse, por ejemplo. ¿Y Bretaña? Pues mala suerte. Es muy fuerte, pero es así. Toda Francia no podrá. Y aquí lo mismo», sentencia.

Javier Andrés, por su parte, afirma que no podemos acostumbrarnos a vivir con un paro alto: «Hay que hacer reformas y, si es necesario, darle la vuelta al país como a un calcetín».