HPE acepta el reto de liderar la Computación Exascale
21/06/2017
Aunque a día de hoy los sistemas de computación basados en el procesador siguen siendo el estándar, no es menos cierto que para acometer determinados desafíos se hace necesario un nuevo paradigma que sea capaz de ofrecer unas prestaciones impensables con los sistemas HPC (High Performance Computing) actuales, y que además lo haga en unas condiciones sostenibles, no como un hito puntual.

¿A qué nos referimos con esto último? Hace ya algún tiempo, hablamos del “desafío exascale” y de cómo China pretende ser el primer país del mundo en alcanzarlo con un sistema, Tianhe-3, que, según apuntan muchos expertos tan solo podrá llegar al petaflop de manera muy puntual (no sostenida) y a un coste energético inasumible si fuera constante.

Eso no vale, la clave está en replantearse por completo los sistemas, desde sus mismos cimientos, y buscar una solución que ofrezca rendimiento, sí, pero también eficiencia energética, potencia sostenida, etcétera. Un pura sangre, no un caballo desbocado.

Este objetivo no atañe solo a la industria tecnológica, también los principales gobiernos del mundo están implicados en el desarrollo de esta tecnología, colaborando con la empresas que más han avanzado a este respecto. Tal es, precisamente, el caso de Hewlett Packard Enterprise, que recientemente mostró su proyecto The Machine, y es que ya lleva bastante tiempo trabajando en desarrollar sistemas de computación en los que el epicentro se sitúa en la memoria, no en el procesador.

Según múltiples investigaciones, en esta tecnología se puede encontrar la clave para lograr ese salto cuantitativo de rendimiento y hacerlo de manera que sea sostenible, tanto en lo que se refiere a rendimiento mantenido como en lo relativo a consumo energético.

El DOE y HPE

Hemos sabido que el Departamento de Energía (DOE) del gobierno estadounidense ha concedido fondos a HPE para que puedan seguir investigando en esta línea y, así, alcanzar el “objetivo exascale” a principios de la próxima década. Este no es, ni mucho menos, un simple ejercicio de “poderío tecnológico”. En realidad, alcanzar ese hito es fundamental para poder llevar a cabo muchas operaciones de cálculo y simulación, con una plétora de aplicaciones prácticas que pasan por la medicina, la ingeniería, los servicios de análisis de información, la ciencia de datos, etcétera.

Una vez que se haya alcanzado ese punto, con sistemas hasta diez veces más rápidos que los actuales, y con modelos de consumo energético mucho más eficientes, se convertirán en la clave para el mundo científico que, finalmente, podrá acometer grandes operaciones de cálculo, impensables a día de hoy.

El sector y las consultoras no dudan en reconocer la gran importancia del apoyo económico del DOE a HPE en esta investigación. “Vemos en esto un voto de confianza del DOE en HPE y sus laboratorios para ayudar a superar los desafíos tecnológicos que todavía no nos han permitido alcanzar la computación exascale“, afirmó Steve Conway, vicepresidente del grupo de investigación de HPC en la consultora IDC. También añadió: “como líder mundial del mercado de HPC, HPE está altamente motivado y bien posicionado para acelerar el paso hacia este próximo hito en la capacidad de computación. Una vez que se convierta en realidad, la computación exascale dará un poderoso impulso a la innovación científica y la competitividad industrial”.

Los fondos recibidos por HPE se enmarcan el en proyecto DOE’s Exascale Computing Project (ECP), mas concretamente en el programa PathForward, una iniciativa con la que el gobierno federal pretende apoyar a los departamentos de I+D del sector privado, para lograr ese incremento de rendimiento que tan beneficioso resultará.

Fuente: http://www.muycomputerpro.com