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08/05/2017
El último Interconnect de IBM despejó cualquier duda acerca del agresivo cambio de ritmo de la compañía que lidera Ginni Rometty en el negocio de la nube. «Estamos en la era de no sólo tener computación en la nube, que es muy relevante y está aportando a muchas compañías una reducción de costes, sino sobre todo de que se convierta en la palanca para la transformación que las compañías están haciendo para capturar todo el valor de lo que significa convertirse en digitales», afirma Angel Moreu, directora de Cloud de IBM España.

Los datos parecen estar dándole la razón. Al cierre del primer trimestre de 2017, el grupo había facturado 14.600 millones de dólares en 12 meses, lo que representa un crecimiento del 33% y «nos sitúa por encima de nuestros competidores en cloud para empresas», apunta Moreu. La estrategia de IBM para diferenciarse en cloud se ha articulado en torno a la plataforma Bluemix, que puede contratarse bajo el formato on premise, es decir, «en las instalaciones del cliente o en las de su proveedor de IT»; y off premise, en los data center de IBM, «con dos opciones: una dedicada, de forma que el cliente no comparte espacio de Bluemix con nadie más, y otra compartida».

Adicionalmente, la rama cognitiva, Watson, deja de ser el «sistema monolítico» que comenzó siendo en su día. «En nuestra plataforma como servicio [PAAS] te damos todos aquellos componentes llamados API que te permitan crear aplicaciones cognitivas, o te permitimos también dotar a tus propias aplicaciones ya existentes de cognitive». Un proceso concebido para ser «muy rápido, en línea de lo que exigen los nuevos modelos de negocio, que nos piden aplicaciones en cuestión de minutos».

En los cimientos, IBM ha dispuesto una «arquitectura de cloud sea capaz de autoconocerse y automejorar, utilizando servicios cognitivos», explica Moreu. Eso posibilita, por ejemplo, en el campo de la ciberseguridad, «no sólo dar al cliente el conocimiento de lo que ocurre en el mercado, sino analizar todos los datos y hacer recomendaciones preventivas». Watson está preparado tanto para proporcionar capacidad cognitiva a las aplicaciones de los usuarios de la nube de IBM, como para hacer que ésta «sea mucho más inteligente, predictiva y sea capaz de aprender y autogestionarse. Vamos a la nueva arquitectura de cloud predictiva», afirma Moreu.

Eso supone ir un paso más allá de la inteligencia artificial, la business intelligence o el analytics, significa «extraer inteligencia del dato que sea capaz de de reproducir, de la forma más similar posible, lo que hace nuestro propio cerebro. Ya no sólo hablamos de dar computación en la nube, sino de dar computación cognitiva en la nube», añade.

En la traslación práctica al negocio, IBM es partidario de la cloud híbrida. «La necesidad de almacenamiento de datos es hoy importantísima, lo saben bien las empresas que han empezado a utilizar el vídeo, pero eso no puede conllevar un crecimiento del gasto exponencial en almacenamiento, porque en ese caso no serían válidos estos nuevos modelos económicos digitales», explica la directora de Cloud de IBM.

«La nube se ha movido», continúa, «nació para reducir costes, para mover el capex a opex, para convertir la IT en una utility», y ahora se presenta como un entorno donde lo relevante es qué aplicaciones tiene sentido llevar a cloud. «Por eso son relevantes para nosotros asuntos como lo que llamamos la gestión de las API [API management], porque yo tengo una inversión realizada y mi infraestructura, mi código, mi lógica de negocio no la voy a poder modificar de un día para otro. Voy a intentar que conviva con ese nuevo modelo de negocio que sí va a nacer end to end, con design thinking, con tecnologías agile, con lean programming. Necesitaré poner esa lógica de negocio que ya existe vía APIs al servicio de una tecnología 100% construida en la nube».

Moreu habla de «dos velocidades de IT». En la misma empresa «puedo tener un equipo de innovación que esté pensando cómo puedo maximizar por ejemplo el uso de blockchain, pero a la vez puedo tener otro centrado en cómo poner la lógica existente al servicio de nuevos modelos de negocio». El principio fundamental es, insiste, que «no todo tiene por qué ir a la cloud, sino sólo lo que tenga sentido».

Tras un 2016 en el que las empresas han tomado conciencia de la urgencia del salto digital y han puesto en valor su cloud privada, se está viviendo un 'efecto yoyó', y «ahora todos quieren ir a cloud pública». Va a resultar crucial aplicar una buena «metodología de cómo ir a la nube».

Más de 10 millones de clientes en el mundo ya han utilizado la tecnología de IBM en la nube entre las que se encuentra Banco Santander, El Corte Inglés, Coca Cola, Adolfo Domínguez, la Caixa, WhatsApp, Centros Turísticos de Lanzarote, Generalitat de Cataluña, Reimagine Food, Footters TV, Made of Genes, Kanteron, Cabify, Hipra, Setpay y ODF, entre otros. En el mundo, los 10 mayores bancos, nueve de los 10 mayores retailers y ocho de las 10 mayores empresas aeronáuticas son ahora clientes de IBM cloud as-a-service.

Fuente: IBM




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