Impuestos e infraestructura
12/12/2011
Francisco Villalobos Hace un par de semanas, varios funcionarios de Tributación participamos en el foro de competitividad organizado por Amcham y Deloitte. Es importante que el sector público se entere de viva voz de las personas que generan nuevas dinámicas de progreso en el planeta, cuáles son las razones para invertir en un país, qué se espera de nuestro sistema educativo, de nuestra infraestructura e instituciones.

Fuente:  www.elfinancierocr.com  Fecha:  12.12.2011

Existe una relación directa entre la carga tributaria de un país y su nivel de desarrollo y muchos de los expositores de esa tarde lo entendían bien. Venían de países con cargas tributarias más altas que la nuestra: Corea, Chile, Estados Unidos y Holanda. Pero, también, son ciudadanos de sistemas políticos bastante más avanzados, donde la toma de decisiones para un proyecto no es un via crucis ad hoc y la ejecución de los planes, conectados a una idea de país bien clara, es posible. Es eso lo que tenemos que hacer nosotros.

Tasas versus impuestos

Carlos Plass, el ejecutivo que ha hecho posible avanzar en el tema de tener un aeropuerto moderno, explicó que quien nunca utiliza un aeropuerto no debería pagar por su modernización. Si bien hay un interés nacional en tener puertos y aeropuertos modernos, es cierto que quienes más los aprovechan deben contribuir, mayoritariamente, con su financiamiento.

Ya es hora de que en Costa Rica exploremos nuevas fuentes de financiamiento para la infraestructura. También es hora de revisar la forma como se financian las obras públicas en los cantones y de que todos contribuyamos, mediante la figura de la contribución especial y el énfasis en las tasas, con los servicios y obras que mejoren el valor de nuestras propiedades y la calidad de los servicios públicos que recibimos.

Un asistente preguntó al Ministro de Transportes si veía posible que se otorgaran créditos fiscales a empresas dedicadas a construir obra pública. La pregunta era si una empresa, en vez de pagar renta, podía, por ejemplo, hacer una carretera por el monto equivalente a sus impuestos. Aparte de la conveniencia o no de una propuesta como esa, que claramente atentaría contra el principio de unidad presupuestaria del Estado, se refleja claramente como los ciudadanos de este país abogan por ver el dinero de sus impuestos invertido rápidamente en obras que les beneficien directamente.

La pregunta es cómo logramos que las transferencias del sector privado al sector público (impuestos) regresen lo más rápido posible al sector privado (obra pública y servicios de calidad) y con el menor costo posible de administración. Hay millones en los fondos de pensiones que podrían utilizarse en fideicomisos administrados por los bancos para hacer carreteras, aeropuertos, túneles, autopistas que paguen mayormente los usuarios y que ofrezcan retornos importantes a los fondos de pensiones..

Necesitamos invertir mucho más en infraestructura a riesgo de que si no lo hacemos, toda nuestra economía se verá superada por nuestros competidores. Al igual que hoy está asegurado un monto del presupuesto para educación, debe haber un monto de la inversión pública asegurado para infraestructura. Ese esfuerzo debemos hacerlo mediante alianzas entre el sector privado y el público, utilizando formas innovadoras y seguras para proteger el ahorro nacional y darle mejores rendimientos a los pensionados.

Debemos transferir rápidamente los impuestos, llamados a ser la base del presupuesto nacional, a la inversión en obra pública.