La inyección saneará las nacionalizadas y abre la puerta a impulsar sus subastas
11/06/2012
NCG desvela hoy los fondos públicos a los que aspira para su puja o facilitar la entrada de socios

Fuente:  http://www.farodevigo.es   Fecha:  11.6.2012

Al baile de cifras con el que se mueve la reestructuración financiera, toda una invitación a la confusión generalizada, le quedan todavía unas cuantas melodías por sonar y de las que depende esa cifra final de necesidades en el sector y, por lo tanto, el volumen del rescate europeo bajo ese techo de 100.000 millones de euros. El inmediato trabajo de las consultoras internacionales desvelará la primera de las nuevas cantidades, que Deloitte, PwC, Ernst&Young y KPMG profundizarán antes de que acabe julio. Pero los pasos marcados por el saneamiento del nuevo Gobierno con el decreto de febrero para el ladrillo en mora y el destinado a reforzar la cobertura de la financiación inmobiliaria supuestamente a corriente de pago siguen adelante, y hoy las entidades tienen que presentar sus respectivas estrategias para cumplir con la segunda normativa, de la que salieron más de 25.000 millones de euros en provisiones. La de las nacionalizadas pasa, sin ninguna duda, por otra ronda de ayudas públicas, que supondría estrenar la inyección comunitaria. Así, la limpieza de Bankia, Novagalicia, CatalunyaCaixa y Banco de Valencia, intervenido, está asegurada y la puerta otra vez abierta a recuperar las correspondientes subastas. Al menos, de las medianas.

A eso apunta la valoración de la patronal de los bancos tradicionales sobre el acuerdo con el Eurogrupo. La AEB recuerda que el informe del Fondo Monetario Internacional centra su preocupación y los suspensos de su test de estrés entre el 30% del sistema –el grupo BFA y el resto de grupos con participación pública– y que la posibilidad de contar ahora con el dinero de Europa "elimina la incertidumbre sobre la financiación del coste de reestructurar las entidades no viables, facilitando, de esta forma, llevarla a cabo". La otra agrupación del sector, la que reúne precisamente a las antiguas cajas, es menos evidente en su reacción. "La reestructuración –sostiene– dispondrá de asistencia financiera".

Ése fue, el agotamiento del FROB y el Fondo de Garantía de Depósitos, uno de motivos que provocó el freno de las pujas abiertas. La de CatalunyaCaixa y Banco de Valencia. Novagalicia cuenta con un plazo teórico hasta septiembre para la captación de socios, aunque ese acuerdo no contempla el Esquema de Protección de Activos (EPA) que la entidad gallega requería para facilitar la entrada de los fondos internacionales con los que negocia. Y, además, antes de junio tiene que corregir su déficit de capital principal de 948 millones para evitar una infracción grave de disciplina financiera.
La otra principal razón de la ralentización de los procesos son las provisiones adicionales que saldrán del examen a fondo de las carteras del sector, que esta vez incluyen posibles refuerzos ante préstamos a familias y pymes, lo que implicaría un apretón de recursos más tanto en las nacionalizadas como en los bancos susceptibles de adjudicárselas.

¿Qué plan presentará NCG hoy al regulador? Para asumir el primer decreto, con casi 2.400 millones en dotaciones y capital, el banco ofreció una subasta convencional o, como alternativa, un concurso restringido para inversores minoritarios que dejaría al FROB con el 50% del capital como mínimo. Ahora mantiene el 90%. En ambas propuestas –el Banco de España solo avala abiertamente la puja total–, acompañados de un EPA. Con la segunda normativa de saneamiento, que impone en su caso otros 1.100 millones en provisiones, el banco avanzó su intención de estudiar las fórmulas incorporadas en esa reforma al FROB. Es decir, inyecciones de capital público y compra de bonos convertibles, los cocos.

 La intención de la cúpula es, según apuntan varias fuentes, tirar de esas dos fórmulas en lugar del EPA y pedir otra inyección millonaria de fondos públicos que, al menos, cubra los 4.400 millones básicos –los decretos de saneamiento y el desequilibrio de capital–, y que podría superar los 6.500 –con la suma de los 2.000 millones en créditos fiscales–, a la espera del impacto del informe del FMI y lo que muestren las auditorías externas.

La hoja de ruta del grupo BFA es global, más allá de las normativas, con una profunda limpieza que implica a toda la cartera crediticia o las participadas incluso. La conversión de su préstamo inicial del FROB de 4.465 millones en capital y una aportación de 19.000 millones más. CatalunyaCaixa reclamó expresamente el adelantamiento de su subasta. Las necesidades mínimas derivadas de los decretos ascienden a 3.500 millones, con casi 800 millones también en déficit de capital. Sobre ella y Banco de Valencia, el ministro de Economía dijo que el sábado que la decisión se tomará tras el resultado de los análisis de las auditoras.