La pequeña venganza de IBM
25/05/2011
La venganza se sirve en plato frío. Así reza el dicho. Y, aunque suene exagerado, quizás a más de un directivo de IBM se le ha pasado la idea por la cabeza tras comprobar este lunes que su compañía superaba a Microsoft en capitalización bursátil. Lo hacía por primera vez en 15 años. Ese día, el valor en Bolsa del gigante azul se elevó hasta los 205.270 millones de dólares frente a los 203.750 millones que valía la compañía de Redmond.

Fuente:  www.cincodias.com  Fecha:  25.05.2011

 Pero, ¿por qué hablar de venganza? Porque, pese a que es cierto que esos valores fluctúan ligeramente arriba y abajo, y a favor de una u otra, según el día, e incluso la hora, seguramente a IBM no se le ha olvidado todavía que Microsoft llegó a triplicar su valor bursátil en la década de los 90, en plena era del PC. Y tampoco se le ha debido olvidar que fue por un error de la propia IBM en 1980 -"el más famoso de la industria tecnológica", según lo definían estos días algunos expertos del sector- el que permitió a la compañía de Bill Gates convertirse en el gigante que es hoy.

En ese momento, y vigilada por las autoridades antimonopolio, IBM prefirió contratar una pequeña empresa, de nombre Microsoft, para hacer el sistema operativo que llevaría su primer PC.

Ahora, a los responsables de IBM debe darles un regusto especial haber logrado, tras más de una década y media, ser la segunda empresa tecnológica por capitalización bursátil, solo superada por Apple. Sin duda, la compañía de Sam Palmisano ha aprovechado la llamada era post-PC para tomarse la revancha.

El gigante azul, que tuvo que aguantar durante muchos años el calificativo de dinosaurio en tono peyorativo, con el que aludían a la supuesta escasa capacidad de esta compañía para adaptarse al nuevo entorno, parece que ha logrado ahora cambiar las tornas y volver a la cima. Sin duda, una buena manera de celebrar por todo lo alto su primer siglo de existencia, que cumplirá este mes de junio.

La brecha bursátil abierta pues entre Microsoft e IBM ha desaparecido. Y una de las claves está en la capacidad de esta última para reinventarse. IBM ha sabido focalizarse como pocas en el negocio del software y los servicios. Mirando sus últimas cuentas, el software ya supone un 44% de sus beneficios y será un 50% en el 2015. Y su unidad de servicios aporta también una buena parte de los ingresos (algo más del 30%).

Sin duda, IBM supo leer a principios de 2000 por dónde iban a ir los tiros en el mercado tecnológico en términos de margen de beneficio y necesidades de los clientes, y acertaron al salirse de negocios con poco margen como el hardware de consumo (vendió, por ejemplo, su unidad de PC a la china Lenovo) donde, salvo Apple, el resto libra una dura batalla con unos márgenes mínimos.

El otro acierto ha sido seguir fiel a su foco de centrarse en la empresa y no dejarse llevar por la tentación de meterse en el segmento de consumidor final, como ha hecho Cisco, una estrategia que le está pasando una elevada factura.

Y todavía hay dos claves más. La primera, la organización de I+D que tiene IBM. Han sabido seguir invirtiendo en I+D, innovando, y eso les ha mantenido a flote (de hecho es, junto con Microsoft, una de las empresas con mayor gasto en I+D; en 2010 dedicó 6.000 millones). La segunda: haber contado con el liderazgo de un consejero delegado como Palmisano que ha sabido leer las grandes tendencias y que lleva ya muchos años en la compañía, aportando estabilidad y cumpliendo su principal trabajo como máximo responsable de la compañía: crear valor para los accionistas.

A pesar de todo, la pregunta es si IBM será capaz de leer con la misma maestría cómo liderar en los 10-15 próximos años: sus apuestas son el smart planet, el cloud computing y el software para análisis de datos (esta misma semana ha anunciado que invertirá 100 millones de dólares en crear soluciones para analizar grandes cantidades de datos desestructurados). ¿Será suficiente? Se verá.