Llegan las aplicaciones para una vida «futurista»
18/06/2012
Un programa «perro-guía» para móvil, avatares para probarse la ropa o tratar el autismo y vehículos no tripulados para los trabajos con riesgo personal son las ideas seleccionadas para convertirse en productos de mercado por el concurso «Piensa en Innovar» convocado por Indra

Fuente: www.larazon.es

Un plan de negocio. Ése era el premio del concurso Piensa en innovar convocado por la multinacional Indra y que se ha entregado estos días. Entre 1.500 propuestas han sido tres las ideas seleccionadas, todas ellas con posibilidades de convertirse en un futuro cercano en un producto de mercado, también socialmente comprometido.

El «perro-guía» virtual presentado por Jesús Martín ha sido uno de los proyectos agraciados. Consiste en desarrollar un software para el teléfono móvil que una las propiedades de la cámara de vídeo y el GPS para servir de lazarillo a las personas invidentes. La cámara sería como los ojos, capaces de reconocer los obstáculos, mientras que el GPS funcionaría como el cerebro procesador, proponiedo las rutas más óptimas para cada persona, aquellas con menos pasos de cebra por ejemplo. «Existe un proyecto parecido en Japón, donde una universidad estudia el desarrollo de un perro robot pero la tecnología utilizada en este caso es mucho más cara que contar con una aplicación de móvil», explica Martín.
 

Santiago Merino presentó junto a un colega su idea de drones para el sector industrial. Lo que proponen es aunar en un solo robot las capacidades de los vehículos no tripulados aéreos, terrestres y subacuáticos para que realicen las labores o mediciones que suponen peligro para la integridad física de los operarios. La amplitud de uso va desde el sector de la construcción o los trabajos en altura a inspección de infraestructuras críticas como torres de alta tensión y redes de distribución eléctrica. En un futuro, estos drones podrían, incluso, «usarse para filmar eventos deportivos y aumentar las perspectivas de visionado actuales», explica Merino.


El tercer proyecto ganador el e-avatar, de Alejandro Uribe, pretende acercar el mundo real y el virtual. Un avatar a través del cual se traslada la propia persona a internet. Serviría para facilitar el comercio electrónico, ya que cada tienda podría presentar al futuro cliente el resultado de sus compras. En este paso avanzado, los avatares serían reales ya que partirían de fotografías reales de las personas. «Igual que tenemos e-mail, podemos tener un avatar», explica Uribe. Otros usos en los que el autor ve utilidad, además de los videojuegos, sería la rehabilitación, con la oferta de un seguimiento más exhaustivo de los ejercicios o en el tratamiento del autismo, donde avatares ajenos podrían colaborar en la interacción de los pacientes con otras personas.