La nanotecnología aplicada en IBM y Toyota, en una charla para empresarios.
03/06/2011
Aunque el Congreso de Nanotecnología y Nanomagnetismo RTNSA que se está llevando a cabo estos días en Ordizia está dirigido principalmente a un público experto, se han organizado tres actividades paralelas con el objeto de acercar la temática del simposio a todo tipo de público.

Fuente: www.diariovasco.com   Fecha:  03.06.2011

El martes tuvo lugar la primera de ellas, una charla divulgativa, con la intervención de los profesores Juan José del Val y Julián González. La segunda, dirigida a estudiantes y moderada por el diputado de Innovación José Ramón Guridi, se celebró ayer en la sala Herri Antzokia, con los profesores Albert Fert (Premio Nobel de Física 2007) y Antonio Hernando, catedrático de Magnetismo de la Universidad Complutense de Madrid.

Y la tercera y última se desarrollará hoy (10.00) en el Polo de Innovación Goierri y tendrá como destinatarios a empresarios. Llevará por título 'Perspectiva de I+D desde la transferencia de resultados de investigación al sector empresarial', y los empresarios podrán escuchar a Stuart S. Parkin (director de I+D de Almaden Research Center de IBM, Estados Unidos) y al profesor Kaneo Mohri (profesor emérito de la Escuela de Ingenieros Eléctrico y Electrónicos de la Universidad de Nagoya, Japón y director de Aichi Micro Intelligent Co. AMI, subsidiary R&D company of Aichi Steel Co. del grupo Toyota). Actuarán como moderadores el investigador Arkady Zhukov y el director del centro tecnológico Lortek, Alberto Echeverria.
 
Motivación para estudiantes
 
«Soñar y ser muy crítico con tu sueño», todo ello aderezado con grandes dosis de rigor y seriedad representa la fórmula para llegar a ser un científico. Ésa fue al menos la explicación de síntesis que Albert Fert trasladó ayer a los estudiantes de Bachillerato de la ikastola Jakintza, Instituto Oianguren y de la Facultad de Ingeniería, en el encuentro que mantuvo con ellos al objeto de eliminar prejuicios y animarles, al menos a no descartar a priori, su incursión en el campo de la investigación científica.
 
Y si de echar por tierras falsas creencias en torno a la ciencia y a la labor investigadora se trataba, José Ramón Guridi, planteó de salida al auditorio un ejercicio de observación a la hora de comprobar que sus compañeros de mesa, no eran extraterrestres sino «personas normales, como nosotros, tanto desde el punto de vista físico, como del lado de las emociones y sentimientos, que eso sí, hicieron una carrera universitaria, soñaron con grandes metas, que con ahínco y determinación han intentado alcanzar a lo largo de su vida como investigadores».
 
Albert Fert (Carcassone 1938) comentó que de chaval le gustaban las matemáticas y la física pero que fue a la hora de realizar la tesis doctoral cuando se percató de que en el campo del magnetismo y de los ordenadores, al que dirigió sus pasos, había mucho camino por recorrer. Camino que finalmente tuvo sus resultados prácticos en la mayor capacidad de almacenamiento, en algo tan universal y extendido, como los discos duros de los ordenadores, y a continuación en los teléfonos móviles. «Al día de hoy -añadió- trabajamos en busca de soluciones a favor de un menor consumo de energía».
 
Antonio Hernando atribuyó gran parte de su decisión de adentrarse en el mundo de la investigación científica a la habilidad docente y cautivadora de su profesor de física. «Faceta investigadora que al contrario de lo que pueda parecer o presentarse como un mundo cerrado, es totalmente abierto», expuso. «Horizonte que toca ampliar con el trabajo diario en busca de nuevos descubrimientos».
 
A partir de ahí se abrió el turno de preguntas, tanda en la que sólo unos pocos valientes concurrieron, eso sí, y quizá por la misma razón, porque las preguntas, al igual que la charla, se realizaron en inglés. Interpelaciones en la lengua de Shakespeare que llamaron la atención por el buen nivel y correcto conocimiento del idioma por parte de los estudiantes.
 
Preguntas de los alumnos
 
Como no podía ser de otra manera, el enunciado inicial se abría a otras áreas de inquietud por parte del auditorio que preguntaba por la decisión de la presidenta alemana de cerrar en un plazo de 10 años las centrales nucleares. Albert Fert se mostró favorable a mantener abiertas las centrales más modernas y a redoblar su seguridad y en un contexto creciente de demanda mundial de energía expuso que, comparativamente, resulta menos problemático afrontar el depósito de los residuos nucleares que las consecuencias del aumento de la contaminación atmosférica. En este contexto, y por añadidura, la fusión nuclear no vislumbraban como solución, como mínimo, a 30 años vista.
 
No faltó alguna pregunta algo envenenada como la que toreó Antonio Hernando, a propósito de si los estudiantes de antes eran mejores que los de ahora. «Antes -expuso el catedrático- eran probablemente más eruditos, los de ahora dominan la informática y saben cómo conseguir información. Además tienen un alto conocimiento de inglés lo que en suma es muy positivo».
 
También se hizo alusión al ego en el mundo científico. El Premio Nobel contestó que se trata de una cualidad humana y que por lo tanto se da en el mundo de los artistas, de los futbolistas, etcétera. «Por lo que a mi respecta -remató- considero que la relación que existe entre nosotros es absolutamente normal».
Tras hora y media de disertación concluía un encuentro que las partes valoraban positivamente. Como colofón, Albert Fert recibía una placa conmemorativa, en la que aparece un grabado de la Plaza Mayor, su nombre, fecha, y la inscripción, 'Esker onez'.