El plan Merkel haría peligrar incentivos a empresas
25/02/2011
los expertos españoles no les salen los cálculos sobre los beneficios de la armonización del Impuesto sobre Sociedades (IS) que propone Alemania y que la Comisión Europea va a estudiar el próximo 16 de marzo.

Fuente:  www.expansion.com   Fecha:  25.02.2011

En cuanto a las bases del tributo, Eduardo Sanfrutos, socio responsable del Área de Tributación de Empresas de Ernst & Young Abogados, recuerda que “España tiene un sistema muy ventajoso respecto a las deducciones, y podría salir perjudicada en el proceso”.

La patronal de empresarios de Irlanda, reacia al proyecto, encargó a Ernst & Young que midiera el impacto de la armonización en dos estudios. El primero, cuantificó los efectos para las multinacionales (ver EXPANSIÓN del ayer) y concluyó que entrañaría un 13% más de costes para las compañías que operan en varios Estados.

El segundo (ver gráfico) analiza sus consecuencias para cada país, lo que supondría para su recaudación y competitividad, y ha contado con el apoyo del Ministerio de Economía irlandés. Este estudio maneja dos modelos: que la armonización sea obligatoria o que sea voluntaria y, el primero lo aplica a los 27 Estados miembros o a nueve.

En ambos, se produce un incremento de la recaudación pequeño, cercano al 1%, que al informe le parecen insignificantes. España está entre los países que salen ganando, con incrementos que rondan el 2%, lo que podría suponer hasta 400 millones. “Su economía se expande como resultado de las rebajas de los tipos en las nuevas inversiones en otros Estados, lo que genera más inversión y empleo y puede llevarle a bajar tipos y dinamizar la economía”, dice el estudio.

Es decir, aunque el proyecto se limita a las bases, tendría efectos en los tipos y España ganaría porque lo tiene elevado. Sin embargo, Sanfrutos destaca que también tiene mucho que perder: “La exención de dividendos y plusvalías que provengan de actividades empresariales de filiales en otros países se quedará fuera”, advierte. El impuesto español ofrece más posibilidades de deducción que el alemán, el modelo al que podría caminar la UE a instancias de Angela Merkel, y de la doctrina que sigue el Tribunal de Justicia de la UE.

Por otra parte, Sanfrutos alerta de que la armonización, proceso que se empezó a estudiar en 2001, será “complejísima” y que “llevará mucho tiempo y deberá enfrentarse a grandes resistencias”. Así, considera que “debería ser voluntaria, más que para los Estados, para las empresas”. E insiste en que “el miedo de algunos países como Irlanda es que, a la hora de repartir beneficios europeos, las bases se irán a otros países”.

Por último, Sanfrutos hace una “llamada a la cautela” y recuerda que, “salvo en operaciones vinculadas, el estudio que analiza el impacto de la armonización en las multinacionales constata un incremento de costes”.