“Tenemos que ser capaces de captar y retener el talento”
26/03/2010

El presidente de Altran, José Ramón Magarzo traza un panorama para la consultoría lleno de objetivos a lograr en un futuro inmediato. En ese horizonte de desafíos destaca uno especialmente clave para el futuro del sector: la captación y retención del talento profesional.

El logro de ese objetivo acompañaría a uno adicional, como es el del conocimiento, por parte de la opinión pública, de la actividad de consultoría y, consecuentemente, su reconocimiento como elemento indispensable en la generación de valor para sus clientes y de crecimiento para el conjunto de la sociedad. Para Magarzo la consultoría ha comenzado a dar los pasos en la dirección adecuada a fin de ganar peso intelectual y profesional, gracias a medidas como el Máster de Consultoría de la AEC, el Libro Blanco y el Código Deontológico.

En un plano más inmediato, Magarzo considera que las consultoras también deben adoptar la innovación que tanto recetan a sus clientes, como motor de mejora en todos sus procesos y específicamente en la atracción de nuevos profesionales. Según el directivo, ese valor añadido permitiría diferenciar a las consultoras españolas de otras más centradas en el objetivo del bajo coste. En esa dirección por destacar el servicio de las consultoras españolas, Magarzo apunta a la especialización en segmentos como la banca, el turismo, las energías renovables o las telecomunicaciones. Finalmente, el directivo destaca un ámbito en el que el sector debe trabajar para mejorar: el apoyo de las Administraciones.
 
 Pregunta.- Cual es, a su juicio, el principal reto al que se enfrenta en este momento el sector de la consultoría?
Respuesta.- El principal reto que tenemos como sector tiene que ver con la captación y retención del talento. Lo que no debemos permitir es que una situación como la actual descapitalice al sector. Es evidente que la economía no está en su mejor momento, pero eso no debe hacernos perder la capacidad de retener a las personas, nuestro principal activo. Esa retención se enfrenta también a otras dificultades. En primer lugar, la consultoría en España tiene unas tarifas inferioresa la media europea y mundial. Es un sector muy competitivo y ello está afectando a los márgenes de una manera peligrosa. Si se estrechan mucho, no podremos remunerar a la gente como nos gustaría. Es por tanto muy importante perseguir el equilibrio entre el valor que se da al cliente, los márgenes y lo que somos capaces de ofrecer económicamente a los profesionales. Esto es especialmente importante en la actualidad, cuando la gente tiene valores distintos a los de las generaciones más maduras. Antes el modelo era bastante más sencillo ya que había aspectos como la visión a medio plazo, la entrega, la lealtad y el sentido del esfuerzo entre otros que impregnaban toda la sociedad. Hoy y como consecuencia en parte del progreso económico vivimos en un entorno más acomodado y con una visión de muy corto plazo.
No obstante sigo pensando que la consultoría sigue aportando a los profesionales una magnífica experiencia y en muchos casos, una gran oportunidad de carrera profesional.
 
P.- ¿Qué medidas propondría para captar y retener el talento?
R.- Tenemos que ser capaces de transmitir a la sociedad y a nuestros clientes que lo que les estamos entregando debe ser mejor valorado. Y eso,no es fácil. Es verdad que la consultoría viene desde hace tiempo ofreciendo cambios en las empresas y en la sociedad, muy importantes. Como se dice en el famoso libro de “El Legado de Arthur Andersen”, buena parte de la modernización de las empresas españolas ha sido responsabilidad de las consultoras. Es verdad que hemos contribuido mucho, primero a modernizar las compañías; segundo a implantar nuevas técnicas de gestión; tercero a formar profesionales que han seguido en las consultoras o, a veces, se han pasado al lado del cliente. Creo que la inducción de PIB, de crecimiento, de modernización que procede de las consultoras es muy importante y eso no se está transmitiendo adecuadamente ni a la sociedad, ni a las compañías, y tampoco a los profesionales. Así que, no estamos haciendo valer adecuadamente el reconocimiento de la profesión.
 
P.- ¿Cuál es, a su juicio, el futuro inmediato del sector: la consolidación, el crecimiento, la apuesta por nichos de mercado, fusiones entre empresas?
R.- Hoy por hoy la consultoría española ya tiene un tamaño y madurez adecuada. En el 2001 estaba sobredimensionada. Hoy no es el caso. La demanda de servicios va a fluctuar en función del entorno económico, siempre pasa. Los datos de 2008, que están publicados por la AEC, fueron de un crecimiento importante. Todavía no tenemos información muy fiable de 2009, pero creo que ha habido un decrecimiento del mercado, aunque no en la misma medida que en otros sectores. La consultoría está para ser utilizada, los clientes la valoran y, probablemente en un entorno más alegre, seguirá creciendo. Así que hay oportunidades para todo tipo de compañías. Para empresas especializadas en nichos de mercado; para las grandes compañías que tienen una oferta tipo ‘end to end’ [de principio a fin] y que están más enfocadas al tamaño y a la oferta tecnológica. Honestamente creo que es verdad que cada vez se mira más la calidad, la capacidad de entregar resultados y creo que en eso ha mejorado muchísimo el sector porque los clientes son tremendamente más exigentes. Creo que hay oportunidades tanto para empresas de nicho, como para empresas grandes. Es posible que siga habiendo consolidación, pero también va a haber creación de empresas nuevas, orientadas a la tecnología, a un sector o a algo innovador y que tendrán un sitio en el mercado.
 
P.- Hablando de innovación, ¿cree posible aplicar la innovación en un sector tan maduro como el de la consultoría?
R.- La consultoría es en si misma innovación, especialmente de cara a los clientes. Parte de lo que hacemos en Altran es ayudar a nuestros clientes a innovar. De hecho, tenemos un servicio especializado en innovación, no sólo para nuevos productos y servicios, sino para innovar en los procesos de negocio; en cómo atraer a la gente, cómo retenerla, cómo formarla y desarrollarla, cómo hacer el marketing más adecuado, cómo hacer más eficaces los procesos administrativos internos. Hoy por hoy la innovación va más allá del producto o servicio. Aparte de ofrecérselo a nuestros clientes, estamos trabajando permanentemente con la innovación. Intentamos que nuestra gente sea más innovadora. Desarrollamos e implantamos todos los años, al menos un proyecto de innovación interna para mejorar de manera drástica y diferencial alguno de nuestros procesos. Por ejemplo, hemos estado innovando bastante, dentro de lo que son los recursos humanos, en la retención y atracción del talento.
 
P.- ¿Cómo cree que ven, en este momento, las empresas o los clientes a las consultoras. Como un coste, como un medio para aportar valor?
R.- En general el mercado tiene tal dimensión y es tan maduro que, en mi opinión, ya se ha consolidado. Creo que los clientes consideran que la consultoría es de gran utilidad y forma parte integral de la actividad económica de cualquier entorno. Es verdad que en momentos de mayor alegría, se utiliza más con el objetivo de crecer y hacer cosas nuevas. Mientras que en momentos como el actual se usa más como herramienta para reducir costes y optimizarlos. Pero, en general, mi opinión es que, la consultoría se aprecia por el valor que es capaz de aportar a cualquier empresa, aunque en muchos casos no se retribuya adecuadamente.
 
P.- ¿Qué se puede hacer desde el sector para incrementar el valor que aportan las consultoras a sus clientes?
R.- Un aspecto clave es el conocimiento que tenemos las consultoras del cliente y las relaciones a medio y largo plazo, que es algo realmente beneficioso para ambas partes. Creo que cualquier consultora que sea capaz de trabajar con un cliente, como si fuera un compañero de viaje y compartir los éxitos con dicho cliente, tendrá una relación que generará buenos resultados para ambas partes. Nosotros así lo estamos haciendo. Tenemos una clientela muy fiel y con ella trabajamos de manera recurrente. Eso nos permite además compartir y enorgullecernos, de alguna manera, del éxito de sus proyectos.
 
P.- ¿Cree que el Máster de Consultoría de la AEC es un buen instrumento para atraer, formar y retener el talento?
R.- Sí, lo creo. Y además pienso que es una magnífica herramienta de divulgación, de homogeneización ante la inexistencia de una carrera de consultor. Hasta ahora no había habido tanto foco en que hubiera unos estudios superiores de consultoría. Así que creo que el haber diseñado e impulsado este Máster desde la AEC, en colaboración con la Universidad Politécnica de Madrid y la Facultad de Informática, es una iniciativa magnífica. Sin duda el Máster va a redundar en fortalecer los puntos débiles de los que antes he hablado, como son el conocimiento y el reconocimiento de la profesión.
 
P.- ¿Qué opina del Libro Blanco de la Consultoría?
R.- Me parece una magnífica iniciativa. Primero porque va en la línea de intentar mejorar la transparencia y las relaciones entre clientes y suministradores de servicios de consultoría. Con el libro se ha pretendido buscar un modelo de mejor entendimiento, de encontrar fórmulas de tipo ‘win win’ [ganancia mutua]. Además, se ha hecho con gran rigurosidad, al contar con la participación del grupo de análisis independiente IDC, que goza de gran reconocimiento en el mercado. Su participación ha permitido incorporar la visión de países como el Reino Unido o Estados Unidos. Además recoge las aportaciones de más de 50 clientes con los que se ha reflexionado sobre la situación del sector y sobre cómo mejorar las prácticas y conseguir que se perciba y se mejore la consultoría.
 
P.- ¿Cree útil que exista un Código Deontológico del sector? Y, ¿no es un poco más problemático su cumplimiento ya que no existe una titulación universitaria como consultor?
R.- Para nosotros es muy interesante que exista. Como parte de la directiva de la AEC lo hemos impulsado porque creemos que debe ser una preocupación primordial de las empresas y de la asociación, especialmente al no existir la profesión como tal y no estar regulada. Además, es una forma de diferenciación porque existen bastantes organizaciones vinculadas con el mundo de la consultoría, como, por ejemplo, Aetic. Pero creo que las cosas hay que hacerlas bien, buscando siempre la calidad, la eficiencia en costes, con competencia, calidad de servicio, libertad y transparencia. Eso, que es una demanda de la sociedad, probablemente ha convivido con algún que otro borrón que quizá está en el origen de alguna crisis. Por eso creemos que para la consultoría es esencial que la AEC haya creado su propio Código Deontológico.
 
P.- ¿Cuáles son las claves, a su juicio, para que el proyecto ‘Value Shore’ dé un salto sustancial?
R.- En primer lugar creo que se ha hecho adecuadamente. Se ha impulsado con el apoyo de la Administración, en concreto con el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio a través de la sociedad Invest in Spain y es tremendamente positivo que se haya hecho así. Quizá la dificultad es saber cómo competir con países que fundamentalmente ofrecen bajos costes, como pueden ser la India y otros países asiáticos o incluso del norte de África. España tiene, en muchos sectores, algunos sistemas muy reconocidos de liderazgo. Por ejemplo en banca minorista,  en turismo, en energías renovables o telecomunicaciones. Ahí es donde está el liderazgo y el conocimiento atesorado por España. Tenemos que ser capaces de transmitir y exportar eso. Me parece una magnífica idea hacerlo bajo el entorno del ‘Value Shore’. Pero es complicado porque esas cosas requieren un tiempo, un poso y quizá España aún lleva poco tiempo. Hace poco leía que el gran éxito de la India en el reconocimiento mundial de su liderazgo en  tecnología viene de la época de Nehru. Quizá lo que no deberíamos es desalentarnos y seguir incidiendo en ese concepto y manteniéndolo vivo, porque detrás hay una serie de iniciativas relacionadas con la formación, el talento, el liderazgo en conocimiento y hay que mantenerlo en el tiempo. Los resultados no van a ser inmediatos.
 
P.- ¿Cree que sería bueno que hubiera empresas españolas que apoyaran y apostaran por el proyecto ‘Value Shore’?
R.- Ya hay alguna empresa que lo está haciendo. Por ejemplo Indra es una multinacional española. Probablemente, sería bueno que hubiera más ‘Indras’ También están las multinacionales que operan en España y que tienen su negocio fuera. Crean empleo aquí y utilizan el conocimiento que se genera a nivel mundial diseminándolo localmente. Así que las multinacionales también pueden ser buenos exponentes del ‘Value Shore’. En muchos casos las multinacionales están deslocalizando trabajo a España. De hecho hay varios casos de éxito en ese sentido.
 
P.- ¿Altran está entre ellos?
R.- Bueno, nosotros tenemos por ejemplo, un centro de desarrollo tecnológico en La Almunia (Zaragoza) y en el que cada vez estamos trabajando más con clientes en modelo de competencia de conocimiento y también en coste.
 
P.- ¿Cree que las Administraciones Públicas ayudan suficientemente al sector (no con subvenciones)?
R.- Si es verdad que la consultoría genera empleo del que todo el mundo quiere presumir, es decir, de alta cualificación y además contribuye al PIB y forma profesionales, necesariamente la respuesta tiene que ser que no. Quizá no está suficientemente reconocida o apoyada. Es verdad que la Administración es un cliente importante de las consultoras y que además está comprometida en modernizarse y está haciendo que la consultoría sea más demandada por proyectos relacionados con la Ley del Impulso de la Sociedad de la Información (LISI). Pero también es verdad que con la situación económica actual y la necesidad de recorte del gasto, es fácil que tienda a recortar en consultoría y que ésta no sea considerada como una inversión, lo que sería un tremendo error. Todo el mundo está de acuerdo en que el gasto público hay que racionalizarlo, pero de ahí a que tenga un impacto grande en la inversión… Eso sería pan para hoy y hambre para mañana. Creo que la Administración debería hacer ahí un granesfuerzo por seguir apostando por la consultoría.