“Las tensiones financieras han obligado a recortar el déficit rápidamente”
13/05/2010
La trayectoria de Miguel Boyer es larga y conocida. Economista, político y empresario. Fue ministro de Economía y Hacienda en la década de los ochenta. Como empresario ha estado presente en los consejos de administración de FCC y CLH. Preguntado sobre las medidas para recortar el déficit presentadas por el Gobierno, el ex político afirmó, durante un simposio organizado por Atos Origin, que "Elena Salgado era muy buena con la navaja de afeitar".

Fuente:   www.finanzas.com    Fecha:  13.05.2010

P. ¿Cree que España acudirá al fondo de 750.000 millones?

R. Cualquier país europeo puede tener una situación difícil, aunque de momento no está previsto en un horizonte muy cercano. España necesita al año 300.000 millones de euros, así que no es de extrañar que un país pueda acudir a este fondo o al BCE para financiarse, teniendo en cuenta que el tipo de interés será más bajo, y por lo tanto la financiación más barata, que si acude al mercado.

¿Recorte de gasto o aumentar ingresos?

R. El esquema ya está establecido con la subida del IVA en el segundo semestre del año. Esto es un acierto porque va a producir ingresos. Ahora hay que recortar gastos. El Estado va a tener que recortar gastos del consumo público (sueldos de funcionarios).

Ya no hay elección, las tensiones financieras nos han impuesto reducir el déficit a casi todos. Hay maneras de recortar, unas maneras más inteligentes que otras, y según el plan de Estabilización del Gobierno hay que reducir el déficit un punto y medio, menos de lo que estaba previsto y el dinero que recaudan los impuestos hay que utilizarlo para reducir el déficit.

Es cierto que la coyuntura es mala para todos, eso no era lo que esperábamos para los países este año. Este año esperábamos empujar la recuperación con algo de gasto.

A lo mejor hubiera sido mejor seguir impulsando el crecimiento, porque sin ello, no se puede reducir el déficit, pero es que no hay dinero debido a las tensiones financieras, lo que alargará, espero que lo menos posible, la recuperación.

P. ¿Se hubiera podido alargar el plazo para reducir el déficit al 3% en 2013?

R. Se podría haber alargado el plazo de reducir el déficit. Pero la prioridad es reducirlo lo más rápido posible, es lo que hay.

Si resulta que dentro de cuatro años la media de la Eurozona está en un déficit del 4%, en lugar del 3% no será mortal. El Estado o las CCAA tienen que apretarse el cinturón.

P. ¿La crisis de Grecia ha puesto de manifiesto la debilidad europea?

R. Claramente. La diferencia que hay entre países se ha puesto de manifiesto con la crisis griega. Las diferencias entre un país que tienen un superávit de balanza de pagos que exporta mucho y los demás, Francia, España, Italia. Con una misma moneda. El mecanismo de ajuste es que los que estén en superávit presten dinero a los países que estén en dificultades.

Esta es la pata que faltaba en la Unión Europea y que se ha articulado a toda prisa. De que un país que esté en mala situación reciba préstamos de dinero de otros países que estén muy bien.

P. ¿Hemos sobrevalorado la actuación de las agencias de rating?

Yo creo que han hecho daño. Hicieron daño por exceso de alegría en la época de auge, cuando sobrevaloraban cualquier empresa, cualquier activo y ahora han caído en lo opuesto, animados por muchos especuladores. El miedo hace que suba los diferenciales y los que pueden prestar lo están haciendo a unos tipos de interés que no son los que deberían de estar.

P. ¿Echa de menos alguna medida que no se ha tomado con la crisis?

R. El principal problema es reducir el déficit. Cada etapa de la economía requiere medidas concretas. En 2009 era el gasto de los paquetes de estímulo, a lo mejor se habría podido invertir más.

Sin embargo, ahora se ha abierto el tema de las pensiones, retrasar la edad de jubilación, ahora que se está alargado la vida hasta los 90 años hay que ver cómo podemos estar más tiempo útiles. Afortunadamente esta cuestión no hay que resolverla rápidamente, sino que tenemos tiempo para acometer esta reforma.