El voto electrónico suma candidatos y propuestas
12/07/2011
Implementarlo en todo el país costaría $800 millones y hay unas 10 empresas detrás del negocio. El sistema avanza, pero lento.

Fuente:  www.ieco.clarin.com  Fecha:  12.07.2011

No habrá sorpresas para los porteños que concurran hoy a votar. Estarán las urnas de cartón, las boletas de papel, planillas y sellos, como es habitual. Pero esto puede cambiar con el tiempo si prospera alguna de las muchas iniciativas enfocadas en el voto electrónico. Alrededor de 10 empresas tecnológicas impulsan un sistema que cuenta con tantos defensores como detractores, y que de implementarse a nivel nacional representaría un negocio cercano a los $800 millones.

Tema sensible para el mundo de la política y a pesar de las controversias académicas que genera, el voto electrónico se expande, pero a paso lento. Una muestra reciente: el 10 de abril pasado, en Salta, el 30% del padrón (poco más de 235.000 personas) eligió gobernador, legisladores, intendentes y concejales por vía electrónica, más concretamente en pantallas táctiles encajadas en valijas metálicas. Se trata, hasta ahora, de la experiencia de mayor envergadura, pero no la única. Y su uso se expande hacia otros ámbitos, como universidades, consultas populares y hasta concursos de belleza.

Detrás de estos negocios están la española Indra (responsable de los escrutinios provisorios en elecciones nacionales desde 1997), Smartmatic, de capitales holandeses, y las nacionales MSA (Magic Software Argentina), Allpa y la rionegrina estatal Altec, entre otras. Así es que en el mercado local se ofrecen toda clase de equipos (urnas electrónicas) e infraestructura (validación del elector, recopilación de los votos, escrutinio automatizado y transmisión de los datos al centro de cómputos). El menú de opciones, hoy, es más que variado.

MSA, precisamente, fue la responsable de implementar el tercio electrónico de los últimos comicios salteños. Su CEO, Sergio Angelini, cree que el resultado fue más que satisfactorio, lo que le permitirá a su empresa engrosar su currículum en la cuestión, un tema vital para conseguir futuros negocios.

“La política es lo más visible, pero existen otras oportunidades en esa provincia”, dice Angelini y enumera: “El 26 de septiembre tenemos la elección de la nueva Junta Calificadora de Docentes, en la que está previsto la participación de 30.000 personas, y en la renovación de autoridades de la Sociedad Argentina de Dermatólogos”.

MSA se adjudicó otros negocios, como los presupuestos participativos de Rosario, Rafaela y Resistencia, y las últimas tres ediciones de los Martín Fierro. ¿Se trata entonces de una tendencia irreversible? Angelini dice que sí, pero aclara que la masividad llevará tiempo: “La política está llena de abogados que no aceptan nada sin papel”, argumenta con ironía.

Las reservas hacia el voto electrónico, sin embargo, son más amplias. De hecho, sólo se usa en forma total en apenas 5 países: Brasil, Venezuela, India, Filipinas y Bélgica, país que acaba de sumarse a la movida. Estados Unidos tiene más historia, pero su aplicación es parcial ya que la modalidad del sufragio la definen los condados y los estados (ver página 9). En la Argentina, un impedimento clave es el Código Electoral, que exige el uso de urnas y boletas en papel.

El otro es el costo: en el mercado coinciden en el cálculo: hay que multiplicar las mesas de la elección, a $10.000 cada una. Un comicio a nivel nacional involucra 85.000, así que la cuenta es fácil: para hablar de voto electrónico hay que invertir unos $850 millones. La cifra contrasta con el sistema usual. Por el escrutinio de las tres elecciones nacionales que vienen, (primarias de agosto, presidenciales de octubre y un eventual balotaje) el Estado desembolsará $134,4 millones a Indra, la única empresa que se presentó a la licitación.

Precisamente Indra tiene mucho para contar sobre experiencias con voto electrónico. Desde la muy marquetinera elección a intendente de Ushuaia, en 2003, la empresa realizó un total de 8 elecciones, 6 de ellas a nivel municipal y las dos restantes, en universidades. El tema, para Manuel Terradez, su gerente de Procesos Electorales, viene y va. “En los 90, hubo un recalentamiento con el e-voto, y no avanzó. Hoy tampoco se puede predecir si se extenderá”, dijo. Por el momento, el ejecutivo observa avances en municipios y provincias.

Smartmatic heredó de Indra la responsabilidad de administrar el voto electrónico en Venezuela a partir de 2004. Desde ese entonces realizaron 11 elecciones en aquel país y fueron los responsables del debut del sistema en Filipinas, el año pasado. Oficialmente cuentan con representación local desde 2009. Carlos González, su titular, reconoce que el negocio por ahora es limitado, aunque recalca con optimismo que “según la agenda del Gobierno, cada provincia debe definir la tecnología y, posteriormente, dependerá de una decision política la unificación en un solo sistema el voto electrónico”. Es un modelo de difusión, en definitiva, muy parecido al norteamericano.