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Zoellick afirma que es necesaria una reforma fundamental del sistema multilateral
08/10/2008
La crisis financiera mundial arrastra a muchos países en desarrollo hacia un "punto crítico"

 El presidente del Grupo del Banco Mundial, Robert B. Zoellick, afirmó que es preciso replantearse la forma en que el mundo trata de resolver sus problemas económicos en el marco de la actual crisis mundial, incluso transformando al Grupo de los Siete (G-7) en un Grupo directivo que potencie a los estados económicos nacientes.

Con respecto a las próximas elecciones en los Estados Unidos, Zoellick expresó que el nuevo Presidente deberá ir más allá de “la lucha por lograr la estabilización financiera” para abordar las “repercusiones económicas”. Quien resulte electo debería colaborar con otros para modernizar el sistema multilateral puesto que es preciso que haya una mayor responsabilidad compartida por el estado de la economía mundial actual y su funcionamiento eficaz.
 “El G-7 no funciona. Necesitamos un grupo mejor para un momento distinto”, expresó Zoellick en un discurso pronunciado en el Peterson Institute for International Economics en la ciudad de Washington. “Para lograr la cooperación financiera y económica, deberíamos considerar un nuevo grupo directivo que incluya a Arabia Saudita, Brasil, China, India, México, Rusia, Sudáfrica y el actual G-7”.
En la alocución pronunciada antes de celebrarse las Reuniones Anuales del Grupo del Banco Mundial, Zoellick afirmó que el nuevo grupo directivo debería ser más que un reemplazo del G-7 por un Grupo de los 14 (G-14) de un número fijo de miembros, ya que ello equivaldría a valerse de métodos del viejo mundo para rehacer un nuevo mundo. El grupo directivo debería modificarse de acuerdo con el cambio de circunstancias, como el surgimiento de poderes nacientes, y servir al mismo tiempo de red para una interacción frecuente. “Necesitamos un Facebook para la diplomacia económica multilateral”, dijo Zoellick.
Al advertir acerca de los efectos de la crisis financiera, Zoellick afirmó: “Los acontecimientos de septiembre podrían ser un punto crítico para muchos países en desarrollo. Una disminución de las exportaciones, así como de las entradas de capital, provocará la caída de las inversiones. La desaceleración del crecimiento y el deterioro de las condiciones financieras, junto con la restricción monetaria, ocasionarán quiebras de empresas y, posiblemente, emergencias bancarias. Algunos países entrarán en crisis de balanza de pagos. Como suele suceder, los más pobres son los más indefensos”.
El ex diplomático de los Estados Unidos, negociador comercial y ejecutivo financiero, manifestó que el multilateralismo económico debía redefinirse y ampliar su centro tradicional de atención en las finanzas y el comercio. Dijo que la energía, el cambio climático y la estabilización de los Estados frágiles y que salen de un conflicto eran problemas económicos y no tan sólo parte del diálogo mundial acerca de la seguridad y el medio ambiente.
Zoellick expresó que el nuevo multilateralismo debía asignar al desarrollo el mismo valor asignado a las finanzas internacionales, pues de otro modo el mundo continuaría siendo inestable. Manifestó que sin embargo el sistema de la ayuda no estaba funcionando lo suficientemente bien y debía moverse más rápida y eficazmente a fin de ayudar a los más vulnerables cuando se produce una crisis. Dijo que el Grupo del Banco Mundial también debía reformarse. Zoellick anunció la creación de una Comisión de alto nivel bajo la dirección del ex presidente de México, Ernesto Zedillo, para analizar la modernización de la dirección del Grupo del Banco Mundial.
Al referirse a las conversaciones comerciales multilaterales, Zoellick expresó que la ronda de Doha “se ha estancado” y, por lo tanto, los países deberían considerar la facilitación del comercio como otra forma de reducir los costos de éste. Manifestó que: “Hay oportunidades para reducir los costos del comercio en mucha mayor medida que la resultante de la aplicación de aranceles y otros obstáculos al comercio”.
Zoellick afirmó que “hay confusión” en los mercados mundiales de la energía, y exhortó a la celebración de un “pacto global” entre los productores y consumidores de energía. Ambas partes podrían participar en planes para aumentar el suministro, mejorar la eficiencia y disminuir la demanda; prestar asistencia en materia de energía para los pobres, y analizar de qué manera estas políticas se vinculan con la producción de carbono y las políticas relativas al cambio climático.
Podría haber un interés común en gestionar una escala de precios que concilie los intereses mientras se hace, al mismo tiempo, la transición hacia estrategias de crecimiento con bajo nivel de emisión de carbono, una cartera más amplia de fuentes y una mayor seguridad internacional”, expresó Zoellick.
 
Zoellick afirmó que el Grupo del Banco Mundial está preparando, con varios donantes, una Iniciativa de Energía para los Pobres con el objeto de ayudar a los países más necesitados a satisfacer sus necesidades en ese ámbito de manera eficiente y sostenible.