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18/04/2017
Una encuesta de PwC confirma que un buen porcentaje de encuestados no tendrían inconveniente en que un robot realizara un procedimiento quirúrgico menor, en lugar de un médico.

¿La aplicación de inteligencia artificial (IA) y la robótica en el ámbito de la medicina reemplazarán al factor humano? Todavía no, pero la salud está cambiando y los pacientes empiezan a estar preparados para ello. Así, al menos, lo pone de manifiesto el último estudio al respecto presentado por PwC a partir de más de 11.000 encuestas a personas de doce países de Europa, Oriente Medio y África. Según éste, la mayoría de los consumidores estarían dispuestos a recibir atención de estas tecnologías avanzadas, que tienen el potencial de transformar la prestación de atención médica para hacerlo mejor, más rápido y más accesible para todos. En concreto, más de la mitad de ellas (55%) no tendrían problema en que se utilizara tecnología informática avanzada o robots con inteligencia artificial que puedan responder a preguntas de salud, realizar pruebas, hacer un diagnóstico y recomendar un tratamiento.

De las respuestas de los encuestados, surgen tres asuntos principales: los pacientes están cada vez más dispuestos a involucrarse con la IA y los robots si esto significa un mejor acceso a la atención médica, la rapidez y precisión del diagnóstico y tratamiento es un factor crítico para esta voluntad, y la confianza en la tecnología es vital para un uso y adopción más amplio. Dicho lo cual, eso sí, el “toque humano” sigue siendo un componente clave de la experiencia de la asistencia sanitaria.

A juicio de Dean Arnold, responsable del área Health Industries en Europa, Oriente Medio y África de PwC, “está claro que la gente está cada vez más dispuesta a adoptar nuevas tecnologías como la IA y la robótica para sus necesidades de atención médica. Pero los gobiernos, las empresas y la profesión sanitaria en su conjunto deben empezar a pensar de manera muy diferente sobre cómo proporcionamos asistencia sanitaria a nuestros ciudadanos”.

Por otro lado, el informe revela otro hecho destacado. Y es que las personas de países con sistemas de salud bien establecidos y, por lo tanto, menos flexibles estaban dispuestas a comprometerse con un proveedor de servicios de salud no humano, pero menos que en los mercados emergentes, donde la asistencia sanitaria sigue configurándose.

La encuesta confirma que, incluso en el quirófano, los encuestados estarían dispuestos a que un robot realizara un procedimiento quirúrgico menor en lugar de un médico, con cerca de la mitad y hasta el 73% de todos los encuestados dispuestos. Los encuestados en Nigeria, Turquía y Sudáfrica fueron los más dispuestos a someterse a una cirugía menor realizada por robots (73%, 66% y 62%, respectivamente), siendo el Reino Unido el menos dispuesto (36%).

Eso sí, la situación cambia drásticamente cuando se trata de una cirugía mayor, como el reemplazo de una articulación de rodilla o cadera, la extirpación de un tumor o la cirugía de corazón. Aun así, hay un porcentaje significativo de los encuestados que todavía están dispuestos a someterse a ella, y que van desde 69% en Nigeria, al 40% en los Países Bajos y al 27% en el Reino Unido.

La encuesta también explora los factores clave para la voluntad o la falta de ella de un paciente para usar un procedimiento o servicio de salud habilitado para la IA o robotizado. El acceso más fácil y rápido a los servicios de salud (36%) y la rapidez y exactitud de los diagnósticos (33%) fueron los principales motivadores de la voluntad, con la falta de confianza en que los robots pudieran tomar decisiones (47%) y la falta de toque humano (41%) como las principales razones de su renuencia.

“Nos guste o no, la IA y la robótica son el futuro de la asistencia sanitaria. El acceso a una atención sanitaria de calidad, asequible y una buena salud para todos son los objetivos últimos. Las ventajas económicas y sociales que se obtienen al integrar la inteligencia artificial y la robótica a nuestros sistemas de salud existentes y crear nuevos modelos de asistencia sanitaria basados ​​en estas tecnologías son enormes”, concluye Tim Wilson, responsable de la Industria de Salud de Medio Oriente de PwC.

Fuente: http://www.ituser.es




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