Las TIC combaten los efectos negativos del desempleo
03/04/2012
La evidencia científica señala que la experiencia del desempleo repercute negativamente sobre la salud

Fuente: www.equiposytalento.com   Fecha: 03.04.2012

Según la OMS, el paro es la mayor catástrofe epidemiológica para muchas sociedades. Dicha organización recomienda a los estados proteger la salud mental en tiempos de crisis económica.

Beatriz Sora, profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, alerta de lo que desde hace años saben los expertos sobre las crisis económicas y el desempleo, y que está científicamente demostrado: "La experiencia del desempleo repercute negativamente sobre la calidad de vida, el ajuste social y el funcionamiento psicológico de la persona desempleada y de su entorno familiar. Más específicamente, la investigación ha mostrado una serie de efectos negativos, tales como el descenso en el nivel y en la calidad de vida familiares, el empobrecimiento de la dieta alimenticia, el deterioro de la salud física de las personas, el aumento de las tensiones intrafamiliares, la elevación de la tasa de trastornos psíquicos menores (ansiedad, estrés y depresión), la disminución de los intereses y de las actividades sociales y culturales, la desestructuración del tiempo cotidiano individual y familiar y la desafiliación a partidos políticos y organizaciones sindicales".

Las redes sociales aumentan la probabilidad de encontrar empleo
Por su parte, Manuel Armayones, profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación e investigador del Internet Interdisciplinary Institute de la UOC, apunta que las TIC pueden tener una contribución positiva para lidiar tanto con la propia situación de desempleo como con sus consecuencias negativas sobre la salud mental. Así, el hecho de que las redes sociales permitan a los ciudadanos estar en contacto con personas que estén pasando por una situación similar, y sobre todo con personas que en un momento determinado pueden convertirse en empleadores, o al menos informarlos de ofertas fuera de los cauces más habituales (oficinas de empleo, bolsas de trabajo, etc.), puede contribuir a aumentar la probabilidad de encontrar un puesto de trabajo.

De hecho, según señala el profesor Armayones, en nuestro país ya existen redes sociales específicas para personas en situación de desempleo, como empleobook.es o paradópolis, donde, además de poder compartir con otras personas tanto la situación profesional como los efectos psicológicos que conlleva en ámbitos como las relaciones sociales y familiares, las personas en paro pueden acceder a formación, información y recursos de apoyo para gestionar su situación, ya sea porque pueden conseguir un puesto de trabajo, ya sea a través de crear su propia empresa y autoemplearse.

El paro: factor de riesgo importante de trastornos psicológicos, pero no determinante
El profesor Armayones indica también que hay que huir de la idea de considerar el paro como una causa necesariamente determinante de trastornos psicológicos, sino que hay que considerarlo más bien un factor de riesgo importante, que interactúa con otros y que en una situación como la actual está adquiriendo una dimensión mayor habida cuenta de las cifras de desempleados en nuestro país. Así pues, cualquier intervención psicológica encaminada a reforzar las habilidades, las capacidades y los puntos fuertes de las personas en situación de desempleo facilitará su reingreso, o acceso al mercado de trabajo, a la vez que se verá cómo disminuyen los efectos psicológicos negativos descritos.

Armayones concluye indicando que cualquier intervención que ayude a las personas en situación de desempleo a salir de ella, o a superar sus efectos psicológicos, contribuirá no solo a la mejora individual de cada ciudadano sino también al nivel de salud y calidad de vida de las personas de su entorno.

Desempleo, en el podio de los problemas sociales
Beatriz Sora señala que el desempleo aparece siempre en el «podio» de los problemas sociales percibidos, según diversos barómetros de la opinión pública europea, hasta el punto de que numerosas instituciones mundiales han señalado la gravedad de este problema, que debe ser tratado urgentemente. Entre ellas están la UNESCO, la OIT, el Banco Mundial, el G-20 y la Organización Mundial de la Salud, que, de hecho, lo calificó hace tiempo como la mayor catástrofe epidemiológica para muchas sociedades y uno de los principales factores de la marginación social.

En 2011 la OMS, en su documento Impact of economic crises on mental health, ya comenzó a concienciar sobre la importancia de invertir en salud mental y establecer las líneas estratégicas para mitigar los efectos de la recesión sobre los problemas de salud mental de las personas, sin olvidar que también tienen una repercusión grave en el desarrollo económico de los países europeos. Se estima que los problemas de salud mental suponen un gasto económico del 3-4% del producto interior bruto de un país.

El Foro Económico Mundial (World Economic Forum, WEF) también advierte que la desatención de la enfermedad mental puede llegar a conllevar un gasto de 16 billones de dólares en las próximas dos décadas, lo que equivale al 1,3% del PIB mundial, y mucho sufrimiento.