La primera crisis económica de la “Generación Y”
Jóvenes acomodados de entre 18 y 27 años y su primera vivencia de un mundo sin dinero. Crecieron en una época sin recesiones y hoy se enfrentan a la primera amenaza directa hacia su bolsillo. Aunque, por ahora, ni se inmutan porque siguen amparados en la solidez de sus padres y tienen mejores armas que los treinteañeros.

www.lanacion.cl  22.11.2008

Jóvenes acomodados, seguros de sí mismos y sin recuerdos de tiempos más duros. La "Generación Y", jóvenes entre 18 a 27 años -en su mayoría de clase media- que crecieron con una total aceptación de la tecnología, resignados a un planeta con calentamiento global y terrorismo, son hoy los consumidores soñados por su amor al shopping. Pero pronto se enfrentarán a la primera recesión de bolsillo, un tema que no se habla en el happy hour.

Sus exponentes promedios, autoproclamados como la última generación cuerda en Facebook, no conoce la diferencia entre una tarjeta de crédito y una tarjeta de débito, según un sondeo del banco de Escocia. Y si bien dos tercios de ellos saben el precio de un iPod mini de Apple, uno de cada ocho piensa que estar "en rojo" es estar avergonzado y tres cuartos no tienen idea de cuánto cuesta un litro de leche. En promedio, cada uno tiene 800 canciones bajadas ilegalmente, muchos nunca leen los diarios, dos tercios no vota y compran productos de marca, sin importar su nivel de ingresos.
Ahora, si la contracción crediticia se convierte en una recesión a toda escala, nadie recibirá mayor impacto que este consentido y tecnológicamente sabio grupo etáreo porque ese grupo etáreo siempre está en el filo del cambio social. "Tratan de ingresar de todas maneras al mundo adulto, lidiando con expectativas y puntos de vista que no son los suyos", dijo el músico Jon Savage. La sociedad del consumismo los moviliza con tracks de CDs, televisores plasma y riquezas comparativamente sin paralelo.
No entienden
The Observer reunió a un grupo de estudiantes de primer año de la Universidad de Birmingham, representativos de la "Generación Y", para preguntarles qué significa para ellos la contracción del crédito. Muchos respondieron que "no demasiado". Sienten que no les afecta a ellos sino a sus padres y sostienen que "los jóvenes no entienden de economía porque no se nos ha enseñado". Algunos son resguardados por padres "helicópteros", que los vigilan protectoramente. Y ante ellos, pocos sienten temor y no les preocupa tanto la contingencia, aunque quizás tengan razón en no preocuparse.
De acuerdo al Dr. David Twigg de la Universidad de Sussex, los estudiantes de hoy están mejor preparados para un mercado laboral difícil. "Cualquiera que haya nacido después de 1983 no está realmente acostumbrado a pensar en ninguna otra cosa que no sea la riqueza, pero los estudiantes están mucho más decididos a desarrollar una amplia base de capacidades. Trabajarán duro por conseguirla y exigen que les entreguemos el aprendizaje", dijo.
Pero hay quienes advierten que la "Generación Y" estará entre las más golpeadas por la actual crisis, sobre todo en el plano de la vivienda. Por lo menos los precios más bajos de las casas no ayudarán, porque habrá menos hipotecas.
Adam Simpson dice que "estos jóvenes ya no confían en las pensiones y creen tanto como sus padres (que nos llevaron a esta situación) en la casa como un seguro". ( ) Pero el consultor de empresas Simon Walter dice que "son muy diferentes a otras generaciones y sólo han conocido tiempos boyantes. Piden cosas como trabajos flexibles y esperan obtenerlas. Las generaciones pasadas se presentaban a su primer día de trabajo con terno y corbata y hacían lo que se les decía, pero eso ha cambiado irreversiblemente".
Robert Clarke, de Retail Knowledge Bank, piensa que "probablemente las calles se verán diferentes el próximo año para los jóvenes; habrá algunas tiendas vacías".
Pero las recesiones también inspiran la creatividad. "La última gran recesión produjo a los punk, lo que fue estupendo", dijo Savage, y ante este escenario, la opción es dejar el auto en casa y volver a lo cool vistiendo ropa usada y andando en bicicleta.