Aplican alta tecnología para enseñar matemáticas
17/09/2012
El aula está a oscuras, con un proyector al frente la maestra explica a 30 alumnos cómo la suma de los ángulos de un triángulo totalizan siempre, sin importar la dimensión de la figura, 180 grados, esta podría ser una clase convencional de Matemáticas en una secundaria cualquiera.

Fuente:  www.nortedigital.mx

El programa de estudios de Geometría establece que los alumnos deben recortar una figura y descomponerla para comprender esta lección, pero los muchachos de la Técnica 82 no trabajan así, todos tienen en sus manos una calculadora gráfica que atrae su atención y los tiene estudiando a un mismo ritmo y con resultados similares, todos entienden la lección.

La secundaria Técnica 82, ubicada en la colonia Pancho Villa, una de las zonas más conflictivas de la ciudad, es una de las siete escuelas en esta frontera que tiene un Laboratorio de Matemáticas con alta tecnología.

Jorge Arellanes Moreno, director de esta secundaria, explicó que los beneficios del Laboratorio de Matemáticas son comprobables gracias a la prueba ENLACE, en la que esta institución obtuvo el mayor puntaje de la zona.

Los resultados de la Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares, conocida como ENLACE, se distribuyen en cuatro niveles: insuficiente, elemental, bueno y excelente.

En el examen 2012, la secundaria Técnica 82 logró por primera ocasión colocar alumnos dentro de los niveles de excelencia, aunque en los dos años anteriores el crecimiento académico ya tenía una tendencia sostenida en Matemáticas, resultado que atribuyen a las clases de esta materia en el laboratorio.

Este año, dos grupos lograron entre 16 y 17 por ciento de promedio en el nivel de excelencia, algo nunca antes visto en la Técnica 82.

Para el director Arellanes uno de los factores que hace atractivo los laboratorios para los estudiantes son los instrumentos tecnológicos que el aula contiene, es un salón diferente, su equipamiento es completamente distinto al entorno en que ellos viven.

La colonia Pancho Villa, ubicada al poniente de Ciudad Juárez, no sólo es una de las zonas con mayores índices delictivos, sino además está ubicada en uno de los polígonos de pobreza de esta frontera.

Griselle Esther Barranda Cabrales es una de cuatro profesores capacitados para impartir las clases desde el Laboratorio de Matemáticas, es jueves y son los alumnos de 3o C a los que tiene su clase práctica.

En el Laboratorio de Forma, Espacio y Medida, antes Geometría, la maestra tiene un proyector que muestra el ejemplo de clase desde su laptop y una pantalla alterna que da seguimiento electrónico al trabajo de todos los alumnos que trabajan en red con calculadoras gráficas donadas por la empresa Texas Instrument.

Las mesas se componen con cuatro estudiantes que comparten cada momento del avance en clase, pero no es casualidad que estén juntos, en el grupo existe el alumno sobresaliente que coordina los trabajos, uno con problemas de bajo promedio y otros dos más con calificaciones promedio.

La profesora muestra cada paso desde su computadora personal, desde cómo trazar el triángulo, hasta el cálculo que lleva a la suma de los ángulos.

A María se le apagó su calculadora, “estos son los gajes de la tecnología puede suceder”, pero la alumna no pierde la clase, porque en su mesa hay otros cuatro compañeros que la apoyan en el aprendizaje, además está la pantalla de su maestra.

“Estos laboratorios nos demuestran qué tanto necesitamos de la tecnología, como de la ayuda del otro”, así describe una de las alumnas cómo ha cambiado la enseñanza de las matemáticas el uso de herramientas tecnológicas.

En el transcurso del ejercicio matemático, el silencio y la atención prevalecen, los ojos de los muchachos sólo se mueven entre la calculadora y la pantalla de la maestra que puede verse en la pared, gracias al proyector.

Ella en la pantalla alterna puede revisar si todos los alumnos avanzan a su ritmo, pues ésta se divide en cada una de las calculadoras con todo y nombre de quien la usa.

Al finalizar la clase, la maestra pregunta si todo está claro, todos responden que entienden el ejercicio, incluso lo consideraron sencillo.

Describen la experiencia del laboratorio como algo diferente, el simple hecho de tener una calculadora para cada uno, manipularla y ver sus resultados en el proyector en tiempo real, tiene un plus para todos.

Pero si algo puede demostrar el aprovechamiento de este grupo, es la iniciativa de Jacqueline López y Flor Santiago, que una vez que terminaron la clase y concluida la entrevista alcanzaron a los reporteros de NORTE para comentarles que ambas tenían promedio de seis, que mejoró gracias al laboratorio convirtiéndose en un nueve.

Todo gracias a esta forma innovadora de enseñar matemáticas.