Desarrollemos la ciencia y la tecnología
03/08/2012
Los puntos nodales de la Historia de la historia de las ciencias, nos indican la trascendencia de esta labor.

Fuente:  www.elespectador.com

Observaciones iniciales. De tiempo en tiempo, las comunidades científicas colombianas se han manifestado reclamando su necesario fortalecimiento en diversas instancias y específicamente en la presupuestal. En 1969, en Santiago de Chile, el magnífico y reconocido científico social Celso Furtado nos manifestó, al presentar su libro América Latina desde la conquista hasta la revolución cubana, que “la nueva división internacional del trabajo era entre productores y consumidores de ciencia y tecnología”. Coetáneamente, un estadista -que se preparó 40 años para llegar a la Presidencia de la República- Carlos Lleras Restrepo, empleando su voluntad política y experiencia, había concretado la fundación de Colciencias. Él estaba bien informado y asesorado para tomar las grandes decisiones de autoridad en beneficio de la Nación.

Han transcurrido casi cinco decenios y uno de los serios talones de Aquiles del desarrollo colombiano, ha sido la ignorancia en el manejo de la variable científico-tecnológica, por parte de algunos gobernantes y políticos corruptos. La información confiable disponible sobre el tema, es vergonzosa. Estamos al nivel de los más atrasados en América Latina. El testimonio y las reflexiones de las comunidades científicas, y el aporte específico de Rodolfo Llinás, sobre la problemática, son realmente alarmantes y desafiantes.

¿Qué hacer entonces frente al futuro de nuestro desarrollo científico y tecnológico? Como una contribución para el debate, me permito presentar unos puntos de vista generales, para evitar la epistetanatología; es decir, la muerte de la ciencia.

Aspectos para implementar políticas públicas. Presento entonces, dieciocho propuestas, en diversas instancias, -que deben ser planeadas cuidadosamente para hacerlas viables- y, si hay conocimiento de la realidad y voluntad política, cristalizarlas. Estudiémoslas con conciencia crítica.

i-Impedir que desde la niñez hasta los posgrados y la educación permanente, en que debe consistir nuestra existencia, se desperdicie nuestro talento con la cotidianidad que seguimos observando. ii-Buscar y producir, para la mayoría de la población, un estado de desarrollo biológico, que le permita el devenir normal de su cerebro y sus facultades mentales. iii-Ampliar las condiciones que impulsen la realización práctica de las libertades públicas y particularmente, crear situaciones favorables para fortalecer las de investigación, información, crítica y enseñanza. iv-Replantear los recursos de las regalías, para reestructurar significativamente el porcentaje del producto interno bruto, dedicado al desarrollo científico-tecnológico.

v-Impulsar el respeto y la admiración por los intelectuales críticos y creativos. vi-Arbitrar el soporte presupuestal encaminado a realizar la investigación básica y aplicada. vii-Fortalecer la organización del sistema científico-técnico colombiano, de tal manera, que se permita una remuneración estimulante para los investigadores. viii-Convocar a los responsables de los medios de comunicación para que en sus programaciones incluyan aspectos notables del desarrollo científico-tecnológico contemporáneo.

ix-Difundir, a través de los medios de comunicación (prensa, radio, cine, televisión y redes sociales), los resultados y procesos científicos orientados a la solución de los problemas colombianos prioritarios. x-Fomentar una atmósfera ideológica que favorezca, desde la niñez, el surgimiento de científicos en todas las disciplinas. xi-Premiar y estimular la originalidad e innovación. xii-Expandir la conciencia de que la administración y su aparato respectivo, deben estar al servicio de quienes dirigen, coordinan, asesoran y ejecutan actividades científicas.

xiii-Promover el establecimiento de laboratorios, centros de cómputo y de documentación, dotados de la infraestructura necesaria, para la realización de las respectivas investigaciones y experimentos. xiv-Apoyar las publicaciones especializadas de las organizaciones y asociaciones universitarias, profesionales y científicas. xv-Retomar el papel asesor de las Academias y de las comunidades científicas, para fundamentar y orientar adecuadamente, los puntos básicos de nuestro desarrollo científico-tecnológico. xvi-Revisar, compilar y difundir cuidadosamente, los resultados de los estudios realizados por distintos científicos y que quedaron plasmados en la revista: Ciencia, Tecnología y Desarrollo, editada por Colciencias, hasta el volumen 13 No. 1-4.

xvii-Fomentar una política de paz universal y nacional, entendida como ausencia de violencia abierta y estructural; y xviii-Generar las condiciones para que la mayoría de la población esté en posibilidades de realizar su existencia: trabajando, pensando, recreando y siendo...

Comentarios finales. El momento político contemporáneo, es significante para emplear –con visión de futuro- la voluntad política y reformular nuestro desarrollo científico tecnológico* . Se trata de definir y presentar políticas públicas sobre lo que importantes colombianos (Rafael Uribe Uribe, Alfonso López Pumarejo, Alberto Lleras, Carlos Lleras, Jorge Eliécer Gaitán, Luis Carlos Galán…) denominaron grandes propósitos nacionales. Y es evidente en nuestros días, para la intelligentsia colombiana, que el desarrollo científico tecnológico es vital al respecto. Tomar las decisiones políticas que permitan plasmar un nuevo ambiente propicio a las medidas sugeridas, es contribuir al surgimiento ampliado de las vocaciones científicas.

De la lectura de las propuestas enunciadas, puede inferirse cómo, actualizar a Colombia en la concreción de ellas, es un problema complejo, interdisciplinario y costoso que implica la convocatoria de los más preparados, éticos y comprometidos, en nuestro proceso de desarrollo científico-tecnológico. La convocatoria consensuada de los sectores público y privado al respecto, es decisiva.

Estamos invitados a debatir en torno a estas ideas y a ponerlas a prueba frente a una juventud que ama, que siente, que anhela... que está en búsqueda de un racionalismo vibrante y profundo; con capacidad de observar, describir, explicar, predecir y transformar la realidad que nos entorna. Cuán grato seguir trabajando con actitud científica y la seguridad de los aprendices del conocimiento universal que, con conciencia universitaria y sentimientos actualizados, buscamos revelar la realidad y transformarla con espíritu solidario.

*Los aportes de la nueva Ley de Ciencia y Tecnología, fueron significantes; pero se presenta conveniente replantearlos y profundizarlos.