La innovación tecnológica impulsa una creciente industria para los ortodoxos
07/01/2011
El estricto estilo de vida ultraortodoxo judío ha impulsado una industria de productos que combina las nuevas tecnologías con las severas leyes religiosas, dando pie a un mercado en constante expansión.

Fuente:   www.abc.es   Fecha:  07.12.2010

Uno de los inventos más populares del ultimo año es la llamada "Lámpara del shabat", vendida por cientos de miles y que se ha convertido en uno de los regalos más demandados por los judíos ultraortodoxos, que sólo consumen productos alimenticios llamados "kosher", un término usado por derivación para artilugios exclusivamente destinados para ellos.

Concebida por un rabino canadiense radicado en Israel, Shmuel Woffer, y un diseñador de lámparas, la popularmente conocida como "Kosher-Lamp" ha revolucionado los hogares ortodoxos, al permitir por primera vez que disfruten de luz artificial durante la jornada sabática, en la que no pueden accionar ningún artilugio electrónico.

El invento consiste en dos cilindros concéntricos de metal que dejan pasar la luz de la bombilla cuando sus ventanas coinciden, pero que queda oculta cuando se deslizan sobre sí mismos y no provocan un recalentamiento por seguir encendida la bombilla toda la noche.

"Las hemos vendido mucho en las últimas fiestas y despierta gran interés porque por primera vez permite a la persona religiosa leer en la cama la noche del shabat", dice a Efe Yankele Lindenbaum, vendedor de una tienda de artículos eléctricos en la ciudad ortodoxa de Bnei Brak, al este de Tel Aviv.

En el "shabat" los judíos observantes no encienden ni apagan la luz, así como ningún otro aparato eléctrico, para no violar el precepto de "no encender fuego en todas vuestras moradas en el día del sábado" (Exodo, 35:1-2).

Por ello, un reloj del que sólo se suele salvar la nevera y alguna habitación marginal, apaga y enciende la luz de toda la casa por la noche a horas predeterminadas.

El reto de idear una "lámpara-kosher" se lo planteó al rabino su propia mujer, Jana, que suele leer antes de dormir y el viernes por la noche no lo podía hacer para no dejar encendida la luz.

Pero la lámpara no es el único invento ideado para facilitar la vida de los judíos religiosos.

El Instituto Tzomet, que tiene su sede en la colonia judía de Alón Shvut, se dedica desde 1976 a resolver los problemas que surgen cuando la tecnología moderna se topa con las estrictas leyes de la Torá, el conjunto de leyes y preceptos judíos.

Reúne a científicos con rabinos, y de su mesa de diseño han salido suplementos mecánicos y electrónicos para ascensores, relojes eléctricos, válvulas de gas, calentadores solares de agua, máquinas de afeitar y células electrónicas para puertas y lámparas.

El denominador común de todos ellos es que sirven para activar sin intervención humana todo tipo de instrumentos y aparatos durante la jornada sabática.

"Nuestra religión es realmente una religión difícil (de cumplir).

No es fácil ser judío", reconoce en declaraciones a Efe el rabino jefe de Israel, Yona Meztger, al explicar que "tenemos preceptos que nos obligan a comportarnos de una determinada forma".

Y asevera que "hoy, con toda la tecnología a nuestro alcance, es mucho más fácil ser judío (observante) que en el pasado".

Hasta hace sólo unas décadas los judíos religiosos comían frío durante el sábado por no poder calentar la comida y, hoy, la calientan con una plancha eléctrica que permanece encendida todo el día.

O vivían toda esa jornada en la oscuridad cuando se consumían las velas, mientras que ahora tienen un reloj que enciende y apaga para ellos la luz de toda la casa.

"Actualmente hay tecnologías muy modernas para superar todas esas dificultades que antes suponía la vida judía, por lo que no veo ningún problema para que quien quiera respetar el shabat pueda hacerlo", puntualiza.

El origen de todas estas prohibiciones está en el cuarto mandamiento de Moisés: "Seis días trabajarás y harás toda tu labor; mas el séptimo día es Shabat para El Eterno, tu Dios; no harás ninguna labor, tú, tu hijo, tu hija, tu esclavo, tu sirvienta, tu animal y tu converso dentro de tus puertas".

Moshé Eringer, comercial de la popular cadena Feldheim de tiendas para ultraortodoxos, explicaba recientemente a un medio local que en la vida de los ortodoxos ha jugado un papel decisivo el internet y la posibilidad de fabricar barato en los países del Lejano Oriente, factores ambos que han abierto este mercado y potenciado la rentabilidad de innovar.

Pero en definitiva, considera el rabino Meztger, ninguno de estos inventos convencerá a nadie de ser o cumplir los preceptos judíos, porque al final "todo pasa por una cuestión de fe" y "ser judío no es sólo creer en los Diez Mandamientos". EFE elb-amg/mcd