Las TIC ayudan a generar empleo
12/12/2011
Un estudio reciente demuestra la eficacia que tiene el e-learning en la formación para conseguir empleo.

El desempleo se ha convertido en el problema principal de la sociedad española. Por ello, el desarrollo de políticas públicas orientadas a la empleabilidad de los cinco millones de parados en España es una prioridad para el nuevo Gobierno. Para combatir esta situación es necesario dotar a los trabajadores de las herramientas necesarias para conseguir un trabajo, proporcionándoles los recursos adecuados que exige la sociedad actual para facilitar su acceso al mercado laboral y fomentar el autoempleo.
Esta es una de las conclusiones que arroja el informe La eficacia del e-learning en la formación para el fomento del empleo, elaborado por el Profesor y Doctor Francesco D. Sandulli, responsable del Departamento de Organización de Empresas de la Universidad Complutense de Madrid, y dirigido por la consultora independiente Vinces.

A pesar de que en los últimos tres años el número de actividades de e-learning en la empresa española se ha multiplicado por 2,5, no ha sido así entre el colectivo de personas en paro. De hecho, España se encuentra aún por detrás de otros países europeos en relación a los niveles de implementación de formación online para desempleados.

 
Normalmente, en las economías más productivas de Europa, como Holanda o los países nórdicos, los desempleados utilizan con mayor frecuencia las TIC para realizar cursos de formación. La realidad europea confirma, por tanto, que existe una relación directa entre la formación profesional basada en las TIC y un mayor nivel de empleabilidad.

En España, según datos del INE, los trabajadores sin empleo tienen unas tasas de acceso a las TIC inferiores a las de uso de estas tecnologías por parte de los trabajadores en activo, dejando claro el difícil acceso a este tipo de formación. Es más, cerca de un tercio de los trabajadores españoles en paro no ha utilizado Internet y un cuarto no ha utilizado nunca un ordenador.

Esta exclusión digital le cuesta a la economía española 1.300 millones de euros, según estimaciones a las que llega el profesor Sandulli. Unos costes que derivan del mayor tiempo invertido para encontrar un empleo por parte de aquellos sin acceso a Internet ni a ordenadores, así como del coste de oportunidad derivado de no poder acceder a ciclos formativos ofertados por e-learning
 
 
Numerosos estudios señalan que los principales beneficios asociados a la adopción de acciones formativas apoyadas en herramientas tecnológicas, como lo son ordenadores y el acceso a Internet, son la reducción de costes de formación, desplazamientos de los alumnos y profesores y de los tiempos medios de adquisición de competencias.

Por esta razón, compañías como Intel lanzan planes de formación, junto con las administraciones públicas, asociaciones y fundaciones, que incluyen dentro del paquete de materiales de formación la entrega de un ordenador portátil que permita a los desempleados incrementar sus posibilidades de encontrar un trabajo.