Las nuevas tecnologías ayudan a contrarrestar los efectos de las olas de calor
02/11/2011

Fuente:  www.europapress.es   Fecha:  02.11.2011

En las grandes ciudades, uno de los fenómenos que más interés genera tanto entre los ciudadanos como en los medios de comunicación son las denominadas "olas de calor".

Las altas temperaturas en países con un clima seco, como el clima mediterráneo propio de España, durante los meses de verano provocan una serie de inconvenientes que ganan mayor protagonismo en las grandes urbes, donde factores como la afluencia de ciudadanos o el tráfico no ayudan a mitigar sus efectos.

   El denominado efecto "isla de calor urbana" es uno de los fenómenos más típicos del clima de las ciudades. Este fenómeno consiste en la existencia de espacios en áreas urbanas que acumulan el calor y que tardan en enfriarse, lo que afecta a la habitabilidad y al consumo energético. Por ello, la temperatura en el centro de las ciudades es varios grados más alta que en el entorno metropolitano. Este efecto se hace especialmente notorio durante la noche.

   Pero las administraciones cuentan a partir de ahora con un aliado muy importante, la tecnología de la multinacional de tecnologías de la información Indra, que puede ayudar a obtener información que permita una mejor prevención y gestión de los efectos de las olas de calor en las ciudades.

   Indra ha liderado en las ciudades de Madrid y Sevilla el proyecto Europeo Islas de Calor, dirigido a analizar las ventajas que aporta el empleo de imágenes obtenidas desde satélites de observación de la Tierra para estudiar el clima en zonas urbanas. La obtención de esta información permitirá una mejor prevención y gestión de los efectos de las olas de calor en las ciudades.

   El hecho de que el centro de las ciudades retenga el calor y que la temperatura sea unos grados más elevada conlleva, por ejemplo, que aumente el consumo de energía eléctrica necesaria para refrigerar los edificios, lo que tiene efectos económicos y sobre el medio ambiente. Este calor puede afectar además a la salud de los segmentos de población más vulnerables, como niños y ancianos. Detectar qué edificios y zonas de la ciudad presentan un peor comportamiento térmico y entender las causas ayudará a mejorar la eficiencia energética de los edificios, y a adecuar el planteamiento urbanístico de la ciudad para evitar el fenómeno de las islas de calor.

   Para obtener información sobre la temperatura de las ciudades -básicamente temperatura del suelo que posteriormente se deriva a otros productos como temperatura del aire- se han utilizado en este proyecto imágenes de satélite térmicas. Existen diversos satélites con capacidad de obtener imágenes térmicas a diferentes resoluciones espaciales.

   También se han utilizado cámaras térmicas embarcadas en aviones. Estas imágenes permiten obtener datos de temperatura sobre zonas amplias de forma homogénea en contraposición con las medidas tomadas en tierra que nos ofrecen datos sobre un punto concreto, tal y como asegura el responsable del proyecto en Indra, Marino Palacios.

   Los Ayuntamientos de Madrid y Sevilla han participado en el estudio junto con los de otras ocho ciudades europeas como usuarios, involucrando, entre otros, a los departamentos de Urbanismo y Vivienda y a las de Medio Ambiente de los consistorios. Se trata de una iniciativa de la Agencia Espacial Europea cuyo objetivo fundamental es la evaluación del uso de las imágenes de satélite para proveer productos y servicios a las ciudades europeas relacionados con el fenómeno de isla de calor.

ANÁLISIS TÉRMICOS DE MADRID Y SEVILLA

   Como parte del estudio se han realizado termografías de Madrid y Sevilla en distintas fechas y horas del día. Con ellas se han elaborado mapas de la distribución del calor para identificar la ubicación de las islas de calor y estudiar su comportamiento.

   El estudio puso de relieve diferencias de 3 y 4 grados entre las zonas del centro de la ciudad y las áreas no urbanizadas. Se comprobó además cómo las islas de calor  retienen el calor y son más perceptibles durante la noche. También se estudió la eficiencia energética de edificios a partir del comportamiento térmico de los tejados. Se utilizaron para ello termografías en las que se observó el mal comportamiento de construcciones que cuentan con cubiertas metálicas o que emplean material asfáltico en sus tejados.

   En el otro extremo se observó que aquellos edificios con cubiertas planas que emplean materiales como la gravilla para su aislamiento ofrecían un comportamiento térmico sensiblemente mejor. También se evidenció el efecto positivo que tiene la presencia de zonas verdes y espacios sin tráfico sobre el entorno en las ciudades. Las imágenes obtenidas con satélites de observación de la Tierra demostraron que permiten caracterizar el comportamiento térmico de zonas urbanas extensas de forma sencilla y económica en comparación con otros medios.

   Desde la ola de calor que sufrió Europa en 2003 y sus efectos negativos se ha tomado conciencia de la importancia de disponer información sobre los riesgos de las olas de calor en las ciudades, por lo que se demanda información climática a escala local. Los planificadores urbanos cada vez dan más importancia a los parámetros climáticos a la hora de diseñar o remodelar las ciudades, mediante el esponjamiento del área construida, la plantación de árboles o la instalación de láminas de agua. Además la aplicación de las normativas europeas y nacionales referentes a eficiencia energética demandan información sobre el comportamiento térmico de la ciudad.

MEJOR PLANIFICACIÓN DE LAS CIUDADES

   Este proyecto ha probado la capacidad de proveer, a partir de los datos suministrados por satélites artificiales, diversos productos relacionados con el fenómeno de isla de calor como mapas de temperatura históricos y previsiones de olas de calor en entornos urbanos o análisis de vulnerabilidad y riesgo ante estos fenómenos.

   De esta manera los ayuntamientos pueden tener más información para la prevención de los efectos de las olas de calor en la salud en entornos urbanos, para diseñar la ciudad y que sea más confortable térmicamente para los ciudadanos y analizar el comportamiento térmico de la ciudad en relación al ahorro de energía y de agua.

   El proyecto ha contado con la participación de 10 ciudades europeas (Atenas, Bari, Bruselas, Budapest, Lisboa, Londres, Madrid, Paris, Sevilla y Tesalónica). Se ha contado con usuarios locales de estas ciudades que han aportado sus requerimientos y validados los resultados obtenidos.

   Se han desarrollado diversos productos para estas ciudades tanto históricos -mapas de temperatura de 10 años- como previsiones en tiempo real durante el verano de 2010.