Solidaridad con África: Cómo ver la formación en Nuevas Tecnologías con ojos de niño
18/06/2012
Red Integral Solidaria es una asociación que promueve proyectos de cooperación para el desarrollo en zonas subdesarrolladas por medio de la formación y el aprendizaje de las Nuevas Tecnologías. Una iniciativa que ha llevado a zonas rurales y deprimidas del Magreb y el África subsahariana equipos informáticos transportados por los propios voluntarios y sus hijos, que han plasmado en material audiovisual la experiencia y el contraste entre su vida cotidiana y la de nuestros vecinos del sur. Comentarios 0 Enviar Imprimir Compártelo

Fuente:  www.cibesur.com  

 Son las cuatro de la madrugada y Antonio, de 14 años, empieza a desperezarse. Sabe que por delante tienen un largo camino hasta Taza, una localidad situada en una zona rural en Marruecos, adonde tanto él como Álvaro (otro chico de su edad) y sus padres tienen previsto entregar 15 ordenadores para que jóvenes africanos aprendan informática y con ella un oficio.

"Llevamos las Nuevas Tecnologías adonde más falta hacen, para que los chavales se formen con conocimiento sin límites y así evolucionar dentro y fuera de su país", declara Antonio Gil, coordinador de Red Integral Solidaria y padre de Antonio, su hijo homónimo que a pesar de su edad es ya todo un experto en viajes al continente africano: "La primera vez que me acompañó tenía cinco años, y en una parada que hicimos lo dejé en el coche y él, por su cuenta, se bajó a jugar a la pelota con otros niños", explica su padre.

Esa inocencia infantil es compartida con los niños africanos, cuya amabilidad destacan Antonio y Álvaro, que además de amistad comparten esta inmersión en otro mundo distinto del que vivimos y que empieza al otro lado del Estrecho de Gibraltar, a sólo 14 kilómetros de Tarifa. Aunque no iban a ciegas: en un momento recogido en vídeo, el hijo le pregunta al padre si no será peligroso ir a Marruecos.

 

Los integrantes de Red Integral Solidaria, padres e hijos, antes de partir hacia África

 

Sin embargo, esa pregunta encierra el temor a episodios pasados que Antonio vivió indirectamente, pero de los que está al tanto al escuchar a sus padres y ver las noticias: un año atrás su padre hizo en solitario un viaje como cooperante al que iban a ir tanto Antonio como su madre. Desgraciadamente esos planes se truncaron tras el atentado ocurrido en el Café Argana de Marrakech en la primavera de 2011. Además, las noticias que llegaban desde Mali hablaban de un golpe de Estado militar, por lo que la situación distaba mucho de ser tranquila en el continente africano a los ojos de un niño. "Ellos no diferencian fronteras, lo contemplan como un todo", explica su padre.

Herencia solidaria
 

No obstante, la ingenuidad se vuelve virtud a esa edad según el padre, ya que en su opinión "los mayores respetan el peligro porque conocen el miedo que hay detrás, mientras que los niños lo desconocen y por eso no tienen prejuicios". "Me gustaría que mi hijo heredase la labor solidaria que yo realizo", confiesa el padre, motivo por el que inculca a Antonio hijo el intercambio cultural desde pequeño de cara a su normalización.

 

Escena de una de las escuelas visitadas por Red Integral Solidaria


 

 

 

Pese a todo, la sencillez del Antonio hijo se torna ingenuidad y posterior asombro cuando le toca descubrir como espectador las trabas de la aduana. Ni siquiera el material solidario escapa de los trámites burocráticos, pero en esta ocasión con el añadido del exceso de celo de la autoridad competente. Quizá no sorprenda que en la frontera de Marruecos haya problemas para pasar con un cargamento de equipos informáticos, a pesar de que se muestre una autorización y un documento firmado por la ONG que espera dicho material. Lo que ya puede resultar chocante es que se impida el paso de ese equipo con la excusa de evitar un posible contrabando, pero sí se permita destinarlo a un instituto de Tánger previo pago de un "impuesto" cuya cantidad asciende a lo que estime el funcionario. Eso es lo que pasó.

Un particular arancel
 

Todo comenzó cuando al llegar al puesto fronterizo con la documentación en regla, se solicita que alguien de la asociación receptora acuda a recibir el material, "y hasta que no llegue a recogerlo el transporte no pasa". El problema radica en que el responsable estaba a 400 kilómetros de distancia, era viernes y casi las 14.00 horas, por lo que a Antonio y su hijo se les cayó el alma a los pies: "Nos decían que el material no podía pasar, tenía que quedarse allí hasta el lunes, cuando abría de nuevo la aduana, pero al día siguiente nosotros teníamos que estar ya de vuelta para trabajar", explica el coordinador de Red Integral Solidaria. Ésa es la realidad de los cooperantes voluntarios, que no viven de ayudar a los demás y que en muchos casos, como el de Antonio, compaginan su devoción por el prójimo con la obligación laboral.

 

Llegada de los coches de Red Integral Solidaria al lycée de Tánger

 

Sin embargo, el coordinador de Red Integral Solidaria reconoce que un miembro de la ONG debería haber estado allí para recibirles, sobre todo para evitar una situación como la vivida: "Las cosas en África pueden ser muy complicadas y no hubiese estado de más que estuviese allí esperándonos", señala Gil, quien recuerda los momentos de angustia que vivió entonces, con llamadas desesperadas al contacto y a la propia ONG receptora sin dar con una solución.

Una tasa "regateada"

Finalmente, ante la imposibilidad de seguir su camino hasta Taza, otro funcionario marroquí terció para instalar el material informático en un 'lycée' de Tánger, un instituto para jóvenes adolescentes. Un destino muy distinto al original, con unos niños que no tenían nada, y a los que intentarán destinar el siguiente envío. No obstante, dicha solución no es tan sencilla: "Una vez que llega el director del lycée nos dicen en la aduana que desbloquean nuestro material a cambio de dinero. Nosotros nos escandalizamos, pero para nuestra sorpresa el director ya venía preparado con dinero e incluso negoció el precio", explica Antonio.

 

Algunos de los estudiantes del lycée durante la instalación de los equipos informáticos


 

 

A pesar de ello, el objetivo es el mismo: ayudar a los que lo necesitan a cambio de una sonrisa de agradecimiento, que es con lo que se queda Antonio hijo. No extraña por tanto que recuerde con cariño la comprobación y testeo de los cables y equipos de la instalación informática, tarea que realizan todos juntos, magrebíes y españoles, padres e hijos. El mismo cariño con el que el padre recuerda el caso de Alasan, un niño malí que hace un año trabajaba en la extracción de oro de una mina junto a miles de niños y hoy estudia en uno de los centros que Red Integral Solidaria gestiona. Una oportunidad de brindar a los niños africanos una posibilidad de futuro que no sería una utopía si no le diésemos la espalda a nuestros vecinos del sur.

 
 

Sobre Red Integral Solidaria

Red Integral Solidaria es un asociación de voluntariado de ámbito internacional, cuyo objetivo fundamental es "ayudar en la medida de sus posibilidades al desarrollo local de zonas deprimidas, localizadas en países en vías de desarrollo, poniendo especial atención en el continente africano". Asimismo, tiene como misión prioritaria "facilitar el acceso a las nuevas tecnologías como vehículo que permita acceder a los conocimientos tanto específicos como universales existentes", ya que entiende la educación y el conocimiento como pilares fundamentales del progreso y desarrollo de los pueblos. Colaboran con la misma Cibersur, Eticom, Formations Sans Frontières, Centre Père Michel y Metro de Sevilla.