La tecnología no tiene que dar miedo
10/05/2012
"¡No me hace falta!". Con esta frase reaccionan muchas veces las personas mayores cuando se trata de objetos tecnológicos. Pero ¿por qué renunciar a una buena ayuda o una forma de entretenimiento agradable?

 Fuente:  http://www.vanguardia.com.mx   Fecha:  10.05.2012

  • Los expertos coinciden en que una vez que entienden el funcionamiento de los aparatos, los mayores son unos usuarios entusiastas.

    Cuando alguien se plantea una compra, existe una barrera, un muro mental que nos dice: "tiene que valer la pena". Y eso es especialmente importante en las personas mayores cuando se trata de aparatos electrónicos, afirma Hendrik Wilmanns, de la asesoría SirValUse.

    "Quieren aprovechar al máximo un aparato", resume sobre la base de una serie de encuestas con personas de la tercera edad. Se preguntan por qué deberían comprarse algo nuevo si no van a usar todas las funciones que tiene.

    Pero que estas personas sean tímidas con la tecnología, evalúen largamente su compra o la pospongan es un problema del que son responsables en gran medida los fabricantes y el marketing, opina Wilmanns.

    "Como la materia se presenta de manera complicada, los mayores ni se toman la molestia de analizarla", subraya el experto en "usability" (en inglés la capacidad de uso y aprendizaje de un objeto fabricado por el ser humano).

    "Frases que hablan de 12 megapíxeles o de 20 mil aplicaciones para descargarse en la tienda online dan miedo", señala Wilmanns, porque les recuerda todo lo que supuestamente deberían aprender y hacer. "Sería más importante transmitir que no hace falta usar todas las funciones para estar satisfecho con algo".

    La situación se da la vuelta por completo cuando los mayores aprenden funciones nuevas en un aparato. Por ejemplo el descubrimiento del GPS en un celular, que les muestra dónde están en un mapa.

    Para la mayoría, las mejores funciones de los teléfonos son la libreta de direcciones, el calendario y la posibilidad de obtener informaciones útiles como rutas de los autobuses.

    "No es cierto que a los mayores no les guste la tecnología", afirma por su parte la economista Nicola Bilstein, de la Universidad Católica de Eichstätt. "Cuando se toma consciencia de los otros usos de un aparato hay una mayor disposición a utilizar la tecnología", señala Bilstein.

    A la vez existe inseguridad. "Las personas son diferentes en cuanto a la afinidad con la tecnología", asegura. La gente siempre tiene miedo de romper algo. Y los aparatos complejos refuerzan ese fenómeno. "Algunos son más complicados de lo que es necesario", añade.

    Sin embargo, las multifunciones de los smartphones convencen a los mayores. Un estudio de la firma de asesoría Deloitte señala que entre las personas de 65 a 75 años el número de usuarios de estos celulares pasó de un seis a un 13 por ciento (más del doble) entre 2010 y 2011.

    Uno de los problemas son las pantallas táctiles. Por un lado, en principio son más fáciles de usar que las pequeñas teclas, pero hay que aprender a hacerlo bien. "Es difícil conseguir eliminar la tendencia a apretar demasiado fuerte", comenta Wilmanns. Debido a ello se producen errores como letras repetidas u órdenes que no eran las deseadas.

    Pero aunque les gustan las múltiples funciones, los mayores no son partidarios de un aparato para todo, sino que por ejemplo prefieren hacer las fotos con una cámara y no con el teléfono. "Dos productos que conocen son mejores que uno", dice Bilstein.

    "Lo mejor son aparatos con una clara función central", indica Wilmanns. Es el caso de los sistemas de navegación por GPS o los televisores planos, que en general no causan problemas.

    Bilstein explica que por ejemplo una mujer contó en una entrevista que estaba encantada de que el nuevo aparato de TV fuera mucho más fácil de mover para limpiar debajo.

    A la hora de escuchar música, los mayores prefieren lo ya conocido, en general la radio o los CDs. "En las generaciones de más de 55 años es muy improbable que se produzca un cambio completo de sistema", explica Wilmanns.

    La idea de escuchar música a través de la computadora o de Internet en general asusta. "Todos tienen uno o dos conocidos que lo hacen", reconoce Wilmanns, pero que en general son vistos como un modelo inalcanzable.