La tecnología al servicio de la humanidad
26/02/2013
“Negar la importancia positiva de los recursos técnicos en nuestras vidas sería de necios y oscurantistas. Pero tampoco se pueden negar los efectos que el uso indiscriminado y adictivo de las mismas, cuando una persona deja de ‘vivir’ en la realidad para asumir solamente una personalidad virtual que la conecta con los demás de una forma insuficiente”.

Fuente:  www.lanacion.com.py

Siempre que se habla de los avances tecnológicos, se menciona la rapidez con la que cualquier ser humano, en cualquier lugar del mundo, puede conocer una noticia sobre un hecho ocurrido en las antípodas de ese sitio, a apenas minutos de ocurrir el hecho. Las palabras e imágenes “viajan” a la velocidad de la luz hasta nuestros receptores con una inmediatez que asombraría al mismísimo Julio Verne, que soñó atrevidos viajes y descubrimientos cuando todavía eso era más que imposible.

Sin embargo, a pesar de esa maravillosa realidad que nos ha puesto a todos a vivir en la famosa “aldea global”, vemos cómo esta manía de utilizar a la tecnología para todo tipo de comunicaciones también nos causa una nueva dependencia, tan proclives como somos a las adicciones y nos convierten a veces en personajes irritantes para los demás.

Hace días nos enterábamos que una de las empresas más importantes en la creación de nuevas aplicaciones para los usuarios de la red en aparatos telefónicos había creado una especialmente destinada a “desconectar” a quien llevara el aparato por determinado tiempo en el día, previamente elegido por quien desea usar la misma.

Quienes explicaban el funcionamiento de esta novedosa aplicación insistían en la necesidad de cualquier ser humano de mantenerse unos momentos “desconectado” del bombardeo mediático y de las comunicaciones vía internet en los teléfonos móviles, para mantener los niveles de estrés soportables. La pasión por estar siempre “enchufados” , sin tregua ninguna, ni siquiera para comer, leer y mucho menos para conversar con otra persona, para muchos en el mundo se ha convertido en una fuente de estrés que se ha agregado a las ya comunes desde hace tiempo.

Cualquiera de nosotros, hasta el más “analfabeto” en cuestiones tecnológicas, ha logrado, gracias a los avances, conocer muchas cosas importantes para nuestra existencia. Gracias a internet hemos conocido datos que nos ayudan a mejorar nuestra calidad de vida y hasta hemos establecido contacto con personas queridas de todas partes del mundo, incluso recuperado relaciones perdidas en el tiempo y la distancia. Todos hemos aprendido –y mucho– y lo seguiremos haciendo, gracias a la tecnología.

Negar la importancia positiva de los recursos técnicos en nuestras vidas sería de necios y oscurantistas. Pero tampoco se pueden negar los efectos que el uso indiscriminado y adictivo de las mismas. Hay quienes dejan de “vivir” en la realidad para encerrarse en una sola forma de comunicación: la virtual.

Es habitual observar a diferentes personas en un sitio público como un bar, restaurante o en los propios lugares de trabajo, supuestamente “reunidas” en torno a una mesa o conversando. Pero basta observar un poco a esas personas que supuestamente están compartiendo el momento para descubrir que, en lugar de conversar “de humano a humano”, cada uno está inmerso en su propio mundo, con el correspondiente aparato de última generación, a través del cual envía y recibe mensajes, conversa con terceras personas y hasta con otros con los que comparten la supuesta reunión.

Como todo lo que sirve y ha servido a la humanidad para avanzar hacia una vida con más posibilidades y conocimientos, la tecnología representa un gigantesco paso hacia adelante. Ha contribuido a expandir noticias sobre hechos que permanecerían ocultos; ha ayudado y ayuda a salvar vidas que no tendrían chance de otra manera; ha desarrollado nuevas formas de aprendizaje que democratizan el acceso al conocimiento a nivel universal. Son innumerables las cosas positivas que podemos mencionar cuando hablamos de ella y seguramente surgirán más en el futuro cercano.

Lo que deseamos destacar es que hasta en los mismos fabricantes y creadores de tecnología existe la preocupación por el uso de ésta como reemplazo de los contactos humanos y hasta como única fuente de información y aprendizaje. Hemos visto en todo el mundo cómo hasta los medios masivos de comunicación han cometido grandes errores, como en la divulgación de noticias irreales o tergiversadas y hasta en la premiación de supuestos “trabajos periodísticos” que resultaron no ser reales. La culpa siempre la tuvo una persona que usó la tecnología para falsear datos, vender noticias falsas y hasta para plagiar trabajos ajenos.

Hoy, la humanidad tiene a su servicio los más grandes logros tecnológicos que pudieran imaginar las mentes más curiosas y los cerebros más evolucionados. Y solo el buen uso de ellos servirá para hacernos mejor dotados intelectualmente y más capaces de mejorar la calidad de vida en la tierra.