La Comisión Europea aboga por gastar 200.000 millones de euros para hacer frente a la crisis económica
El Ejecutivo comunitario ha presentado hoy en Bruselas un paquete de medidas para luchar contra la crisis económica. La propuesta central es un plan de estímulos fiscales destinado a activar la demanda valorado en 200.000 millones de euros (un 1,5% del Producto Interior Bruto de los Veintisiete), que sería financiado principalmente por los Estados miembros. Además, recomienda acelerar las reformas estructurales para mejorar la competitividad y hacer "inversiones inteligentes" en educación, infraestructuras, eficiencia energética e industrias más ecológicas

www.aquieuropa.com  27.11.2008

José Manuel Barroso, presidente de la Comisión, ha afirmado hoy en una multitudinaria rueda de prensa que Europa está atravesando un "periodo de crisis excepcional" que requiere una respuesta del mismo tipo. "Si se actúa rápido, podremos convertir los problemas en oportunidades", ha añadido.
El Ejecutivo comunitario invita a los Veintisiete a adoptar medidas fiscales por valor de 170.000 millones de euros (un 1,2% del PIB europeo). Aún está por definir cuánto aportaría cada país. Los 30.000 millones de euros restantes (un 0,3% del PIB) procederían de los presupuestos comunitarios y del Banco Europeo de Inversiones. El objetivo es estimular la demanda, las inversiones y poner freno al aumento del paro.
El plan propone reducir el IVA que se aplica a los productos ecológicos y los servicios con fuerte intensidad de mano de obra y rebajar los impuestos a las empresas, aunque los Estados miembros tendrán total libertad para decidir qué rebajas aplican. Además, aboga por incrementar el gasto público en sectores estratégicos, como las industrias verdes, y en incrementos temporales de los subsidios de desempleo, entre otros destinos.
La Comisión quiere que los Estados miembros emprendan estas acciones de forma coordinada, con el fin de multiplicar su impacto positivo. Sin embargo, no pretende que actúen de forma unificada y homogénea, porque cada país tiene unas condiciones económicas diferentes.
Joaquín Almunia, comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, ha aclarado que los estímulos fiscales no violarán el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, destinado a garantizar la disciplina presupuestaria de los países de la Eurozona y a evitar los déficits excesivos. Para lograrlo, se utilizarían los mecanismos de flexibilidad previstos en el Pacto. Esto significa que los Estados de la Eurozona podrían sobrepasar con algunas décimas el límite del 3% de déficit por un periodo de tiempo limitado.
Invertir donde toca
El plan apuesta por realizar "inversiones inteligentes" en áreas con potencial de crecimiento como la educación, las infraestructuras y la eficiencia energética. También aboga por fomentar la colaboración entre el sector público y el privado para promover las tecnologías limpias. Una de las iniciativas estrella es aportar cinco millones de euros a la producción de automóviles más ecológicos.
Greenpeace ha lamentado esta propuesta al considerarla "un regalo" para los fabricantes de coches. En su opinión, no se merecen esta ayuda, ya que la industria "ha luchado con uñas y dientes contra la legislación destinada a reducir las emisiones de CO2".
Por otra parte, Bruselas invita a los Gobiernos europeos a acelerar las reformas estructurales emprendidas en el marco de la Estrategia de Lisboa, con el fin de promover la competitividad de la economía europea.
Antes de entrar en funcionamiento, el paquete de medidas debe ser aprobado por el Consejo Europeo que se celebrará a mediados de diciembre. La Comisión lo presentará al Eurogrupo y a los ministros de Economía y Finanzas de la UE la semana que viene. Barroso se ha mostrado optimista y ha declarado que los Veintisiete lo "apoyarán con fuerza".

Mireia Juste Castillo