José Luis Gómez Alciturri, responsable de RRHH de Santander: “Una empresa queda agarrotada si no concilia trabajo y familia”
20/01/2006
El responsable del área de Recursos Humanos del banco cree que la gestión del personal es lo que realmente distingue a las empresas líderes de las que no lo son.
M.Á.PATIÑO. Madrid

José Luis Gómez Alciturri, (Santander, 1949) no es el típico director de Recursos Humanos que se ha aprendido de memoria los cuatro power point de rigor en una escuela de negocios de prestigio y que adorna su discurso con algún que otro anglicismo. Su formación ha sido cuarenta años de trabajo en Santander, empezando desde lo más abajo, hasta llegar a diversas funciones ejecutivas.

Por eso, Gómez Alciturri, que asumió hace 2 años sus actuales responsabilidades de director general adjunto, en el área de Recursos Humanos en Santander –el primer banco español–, es tan directo y llano como cualquier persona que se ha hecho a sí misma, y tan exquisito en las formas como requiere la alta dirección. Pero ante todo, es un transgresor y un innovador.

En una entrevista con EXPANSIÓN, desmonta muchos de los mitos que existen en torno a la gestión de Recursos Humanos en el sector financiero, un apartado que para él es tan importante o más que vender hipotecas. “Desarrollamos un plan con cinco compromisos”, explica.

Gómez Alciturri también explica los otros compromisos de aquel plan, como el esquema de formación y desarrollo profesional -solamente en 2005 Santander ha invertido setenta millones de euros en este capítulo-; o la evaluación laboral. Pero es sobre todo en el esquema de objetivos y metas donde más se detiene, sobre todo por la mala prensa que tienen dentro del sector bancario en general.

“Hay mucho mito en eso de que trabajar por objetivos y la calidad del servicio que ofrecen las entidades no son compatibles. Entre otras cosas, porque en los objetivos va incluido el factor cuantitativo y cualitativo. Sería absurdo si todos nuestros esfuerzos fueran enfocados a volumen. Si sólo se trabaja la parte cuantitativa, penaliza. Precisamente la red comercial de Santander es la mejor, y es así porque se da un plus que combina ambos aspectos. Prueba de ello es que las cajas de ahorros muchas veces tiran de directores de oficinas de Santander para cubrir su expansión territorial”, dice Alciturri, que no tarda mucho en mostrar su vena más rompedora con frases que parecen lemas.

El banco en las venas
“Santander ha marcado siempre tendencias porque lo llevamos en el ADN”, dice Alciturri. Y cita como ejemplo el convenio firmado en 2005 con los sindicatos para conciliar vida laboral y familiar. Fue el primero del sector, y otras entidades no han tardado en seguir este paradigma, algo que Alciturri considera inevitable.

“Las empresas que no sean capaces de conciliar trabajo y familia quedarán agarrotadas”, comenta. Todas las compañías terminarán aplicando este tipo de estrategias, aunque sea a medio o largo plazo. “Vamos hacia una nueva cultura de trabajo que, como todos los valores, llevará un tiempo implementar”, asegura. En esa transición, y especialmente en el sector financiero, son muchos los clichés intermedios que, por desgracia, perviven e incluso se intensifican. Uno de ellos es la edad, considerada por regla general como un lastre para el común de los empleados de la banca o de las cajas.

Hay un convencimiento generalizado en el sector financiero de que, pasados los cincuenta –sobre todo en puestos intermedios–, la capacidad de adaptarse a un mundo tan cambiante y competitivo como el de la banca, disminuye. “La edad no debería ser ningún problema, al menos en el grupo Santander no lo es, para que exista recorrido profesional dentro de un banco o cualquier otra entidad financiera”, dice Gómez Alciturri, que a pesar de todo reconoce que las salidas acordadas en la entidad cántabra –para él, las mal llamadas prejubilaciones– afectarán a unas ochocientas personas en 2005, con un coste cercano a los trescientos millones de euros para la entidad, presidida por Emilio Botín.

“Hay que combinar el potencial de los jóvenes con la experiencia de los mayores”, dice Gómez Alciturri. “El setenta por ciento de las promociones que se producen en el banco son de personas que tienen más de 25 años. Edad y juventud es una buena combinación. Nos deben preocupar los jóvenes, porque lo importante no es el presente, sino el futuro, quiénes serán los directores dentro de quince o veinte años. Pero también nos debe preocupar quién tutelará su formación hasta que llegue ese momento”, comenta.

Pioneros del cambio
A finales de abril de 2005, Santander, la mayor entidad financiera en España, con más de 33.000 empleados en este país y más de 126.000 a nivel mundial, firmó con los sindicatos el primer acuerdo encaminado a conciliar la vida laboral con la vida familiar. Otras entidades financieras no tardaron en seguirle en los meses siguientes, aunque todavía quedan muchos bancos y cajas de ahorros ue no han puesto en marcha este plan. Este tipo de iniciativas pueden ser tan variadas como dé de sí la imaginación, pero ponen especial relevancia en el papel de la mujer en el puesto de trabajo.  Por ejemplo, Santander acordó con los sindicatos diversos aspectos de la defensa de la mujer dentro del entorno laboral -desde medidas para evitar el acoso sexual, hasta los mecanismos que determinan las bajas por lactancia-.  Aproximadamente un tercio de la plantilla de Santander en España son mujeres.

El acuerdo de conciliación de Santander contemplaba hasta veinte medidas, algunas de las cuales rompían con los esquemas habituales de la banca.  Por ejemplo, se recogía la flexibilidad horaria, recomendando que se aplique siempre a aquellos empleados que tienen compromisos  familiares.